Loterías

Ganan más de 127 millones de euros y cambian la vida de más de 170 familias

Frances y Patrick Connolly son un matrimonio de Irlanda del Norte que quisieron agradecer los favores del pasado a sus vecinos y amigos con un buen pellizco de la Lotería.

Frances y Patrick Connolly
Frances y Patrick Connolly
The National Lotery

Convertirse en el ganador de la Lotería es algo soñado por prácticamente todo apostante. Aunque poco hay escrito sobre juegos de azar -a excepción de la utilización de las matemáticas-, sí que es cierto que cuanto más se participe, más probabilidades habrá de ser el agraciado. El margen de beneficio que se obtiene es tan alto (un boleto premiado con millones tiene un precio de apenas 1 o 2 euros), que son muchos los que apuestan de manera asidua con la intención de cambiar su vida. Si el golpe de suerte (o casi milagro) llega, las siguientes decisiones que se tomen son clave para invertir el dinero sobre todo para no caer en la ruina

Pero hay quien tiene claro esa eterna de pregunta de 'qué harías con tanto dinero'. Un ejemplo de ello son Frances y Patrick Connolly, un matrimonio de Irlanda del Norte que ganaron 115 millones de libras, unos 127 millones de euros el pasado año. Por aquel entonces, la pareja estaba segura de sus siguientes pasos: compartirían el premio con nada menos que 50 personas. "Teníamos vecinos con los que compartíamos muchos cosas, pensamos en personas que cuidaron de nuestros de los niños cuando eran pequeños, teníamos amigos que los cuidaban mientras estábamos de viajes de negocios", relata Fances al Belfast Live.

Ahora, según revela el matrimonio, la lista se ha incrementado. Ya son 175 familias las que se han visto beneficiadas por el premio. "Hemos ayudado de manera directa a unas 175 familias y lo realmente bueno es que cada uno de ellos se lo ha pasado a otras personas". "He llorado mucho, incluso del cansancio, ha sido muy emotivo, pero a veces me supera. Por eso, tenemos una regla: una vez que el dinero llega a su cuenta bancaria, no volvemos a hablar de él en casa", cuenta.

Además de repartir el dinero entre sus seres queridos, Fances y Paddy han creado dos fundaciones en sus lugares de nacimiento: Co Tyrone y Belfast. Para ella, han comprado 500 tabletas electrónicas con el fin de que sean entregadas a los residentes de hogares de ancianos, enfermeras de Macmillan, cuidadores jóvenes y refugios de mujeres", relata. "Descubrimos también que los jóvenes no podían acceder a Internet, por lo que compramos aparatos para proporcionarles Wifi". 

En estos dos años, el matrimonio se ha volcado en temas sociales. Fances Connolly pagó el billete de autobús a un refugiado de 13 años para que el joven pudiera ir a colegio a diario. Pero no solo eso, con la llegada de la pandemia el matrimonio donó dinero para nuevas máquinas que aceleraran el proceso de fabricación de equipos de protección para los sanitarios. Incluso la pareja también regaló bonos de 50 libras a los trabajadores en primera línea con la pandemia. 

La suerte llamó a la puerta de este matrimonio, pero no solo ellos fueron los afortunados. En total, 175 familias han resuelto asuntos de sus vidas gracias a la generosidad de ambos. Fances lo tiene claro: "He tenido más alegría cambiando vidas que comprando joyas". 

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