Gustos, movimientos, horas de sueño: La tecnología sabe demasiado de nosotros

    • Los dispositivos digitales se han convertido en una fuente inacabable de datos sobre nuestras costumbres.
    • Algunos datos, como las búsquedas, se utilizan en la red para ofrecer publicidad personalizada.
Un teléfono móvil almacena una gran cantidad de datos personales de su usuario. (AFP)
Un teléfono móvil almacena una gran cantidad de datos personales de su usuario. (AFP)

La llegada de los wearables, con elApple Watch a la cabeza, han añadido una nueva capa de conocimiento de la tecnología respecto a nuestras costumbres. Relojes y pulseras inteligentes son capaces de saber cuántas horas dormimos al día, si nos levantamos en mitad de la noche o si nuestro descanso es profundo o estamos en un estado de duermevela.

Estos son algunos de los datos que la tecnología actual ya sabe de nosotros sin que demos autorización expresa de ello.

Los pasos que damos día a día. Puede parecer una tontería, pero un teléfono con los acelerómetros adecuados es capaz de conocer de primera mano todos y cada uno de los pasos que damos en una jornada e incluso puede distinguir entre caminar o correr, una herramienta de la que se valen muchas aplicaciones de ejercicio para monitorizar nuestras sesiones.

Calorías quemadas. En relación con la anterior, los contadores de calorías tienen en cuenta el movimiento, y las horas que el teléfono pasa en reposo, para calcular cuántas calorías hemos quemado. Si llevamos un contador de las que ingerimos, podemos calcular si estamos siguiendo unos hábitos lo suficientemente saludables.

Horas de sueño. Algunas pulseras y relojes inteligentes son capaces de controlar las horas de sueño que tenemos a lo largo del día. Es más, algunas aplicaciones son capaces de distinguir entre sueño ligero, profundo o fase REM lo que informa al usuario de la calidad de su sueño.

Lugares que visitamos. Ademas de colgar en redes sociales a todas horas, los teléfonos también registran prácticamente todos los lugares en los que estamos. Un iPhone es una herramienta de seguimiento más que precisa, como también lo es un teléfono Android, y algunos de sus servicios de geolocalización controlan hasta las horas en las que estamos en cada lugar. Si esto te parece poco, el hecho de que cada fotografía que tomas con el teléfono esté geolocalizada añade una nueva capa de control.

Viajes. Si no son las fotografías que tomamos son los emails de confirmación con los billetes. Basta con tener una cuenta y un calendario de Gmail para ver como, por arte de magia, el calendario ya marca por sí sólo los días que hemos reservado para ese viaje a Japón.

Reservas hotel. Tres cuartos de lo mismo que sucede con el punto anterior. Google ha perfeccionado tanto su sistema que es capaz de saber en qué lugar nos vamos a quedar cuando nos vamos de viaje.

Eventos. No sólo guardamos las entradas en el correo, ahora también las tenemos en el móvil y las mostramos en la pantalla antes de entrar a un concierto o de meternos en una sala de cine, lo que habla, y mucho, de nuestras preferencias de ocio. Una puerta abierta para que las compañías tecnológicas sepan un poco más acerca de nosotros.

Tarjetas de crédito. Apple Pay, Samsung Pay... En breve, pagar con el teléfono móvil, o con un wearable, será moneda de cambio común. Y la información de nuestras tarjetas de crédito estará, lista para su uso inmediato, en los servidores de alguna de las compañías que nos presta ese servicio.

Compras. La más importante de todas. Amazon sabe lo que buscamos en su página y lo guarda en su memoria. ¿Para qué? Para mostrarnos productos similares cuando navegamos por páginas en las que tiene publicidad contratada.

¿El futuro? Anticiparse a las necesidades. Que aparezca publicidad de coches familiares cuando estás a punto de tener un hijo es una de las muchas aplicaciones que el famoso Big Data va a posibilitar a los anunciantes. Si un teléfono determina nuestro lugar de trabajo por las horas, y los días, que pasamos encerrados entre cuatro paredes, ¿qué no adivinará un algoritmo al conocer todos nuestros gustos y necesidades?

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