Costes y procedimientos

Por qué los herederos pueden impugnar de forma sencilla el testamento ológrafo

Algunas personas retrasan el proceso de redactar su testamento por sostener la idea de que se trata de un documento definitivo e irrescindible, aunque en realidad es común revocar e invalidar varias versiones.

Persona leyendo un testamento
Testamento
©[Liderina] a través de Canva.com

Las herencias han perdido la imagen que tenían en años anteriores de ser un procedimiento que siempre beneficiaba a los herederos. Ahora, cada vez más gente entiende el procedimiento como una pesadilla burocrática que cuesta más dinero del que podría obtenerse si se cumple. Si bien ambas versiones son exageraciones, es importante que las personas que se enfrenten a la posibilidad entiendan que varias de las cuestiones que supone de cómo se llevan los testamentos podrían ser erróneas.

Una de las percepciones más populares sobre el proceso hereditario gira alrededor de los altos gastos que podría suponer para los interesados. Si bien se dan casos en los que las condiciones del proceso trae desventajas hasta el punto en el que varias personas prefieren renunciar a la herencia, no necesariamente se trata de un ejemplo representativo de todos los casos. Los aranceles notariales suelen oscilar entre los 38 y los 50 euros en la mayoría de los casos, aunque pueden aumentar si se trata de grandes fortunas. Además, el hecho de tener un testamento a la mano puede ahorrarle a la familia muchas dificultades que se manifestarían como aún más gastos.

Otras personas retrasan el proceso de redactar su testamento por sostener la idea de que se trata de un documento definitivo e irrescindible. Nada más lejos de la verdad, es muy común revocar e invalidar una versión del testamento para sustituirla con otra más reciente, actualizada para reflejar mejor los deseos del causante. 

También hay quien teme su posible complejidad, especialmente por pensar que necesita definir exactamente cuáles de sus bienes deben ser repartidos entre los herederos nombrados específicamente. En vez de eso, basta con que señalen el porcentaje que quieren que se lleve cada uno de los aludidos. La excepción es la opción de dejar un legado con alguno de los bienes, en todos los casos respetando el tercio de la legítima.

La letra pequeña del testamento ológrafo

Un lugar común más sobre los testamentos gira alrededor de los folios escritos a mano por los interesados. Esta es apenas una de las modalidades que puede tomar con el nombre de testamentos ológrafos

En estos casos, los trámites administrativos y burocráticos, como lo sería comprobar la autenticidad del escrito y notariarlo, recaerían sobre los posibles herederos. Sin embargo, es importante destacar que es más fácil impugnar un testamento ológrafo precisamente por la mayor dificultad del proceso, por lo que una persona especialmente interesada en que se cumplan las disposiciones que redacta podría preferir.

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