Irlanda abandonó en 2013 su rescate, después de tres años de duros ajustes

  • Después de tres años de durísimos sacrificios de la ciudadanía, la República de Irlanda cerró 2013 con una salida limpia del rescate solicitado a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 85.000 millones de euros.

Javier Aja

Dublín, 17 dic.- Después de tres años de durísimos sacrificios de la ciudadanía, la República de Irlanda cerró 2013 con una salida limpia del rescate solicitado a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 85.000 millones de euros.

Para el Gobierno de coalición entre conservadores y laboristas, la conclusión el 15 de diciembre del programa de ayuda representó un "hito" en el camino hacia la recuperación de una economía que tocó fondo en 2010, dos años después del estallido de la burbuja inmobiliaria y el colapso de su sistema financiero.

Dublín celebró con optimismo y solemnidad el fin de un trienio de estricta vigilancia de la troika inspectora de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, pero afronta con cautela la devolución de su soberanía e independencia económica.

Para una economía tan globalizada como la irlandesa, la inestabilidad internacional y, sobre todo, de la UE, su principal socio comercial, plantea interrogantes respecto a un futuro sobre el que el Ejecutivo quiere caminar sin asistencia adicional.

Después de doce revisiones trimestrales positivas, la troika dio luz verde el pasado octubre a la conclusión del rescate irlandés, tras confirmar que Dublín puede regresar a los mercados de deuda para obtener financiación alternativa a los fondos de ayuda internacional.

Con la reputación restaurada, el Gobierno que lidera el conservador Enda Kenny decidió también abandonar el programa sin solicitar una "línea de crédito preventiva" de unos 10.000 millones de euros, que hubiese sido concedida con ciertas condiciones para hacer frente a imprevistos.

Irlanda considera que ya que tiene cubiertas sus necesidades presupuestarias hasta mediados de 2015 y que será capaz de capear cualquier temporal. Lo peor, aseguran sus dirigentes, ya ha pasado.

Durante 2013, el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, dio pasos importantes para generar confianza en el exterior, y la estricta adhesión a las condiciones del rescate no solo fue avalada por los inspectores, sino también por los datos macroeconómicos.

El país acaba el año con una tasa de paro en torno al 12,5 por ciento, todavía alta si se compara con el pleno empleo del que disfrutaba hace apenas una década, pero por debajo de los niveles de 2009, cuando alcanzó su pico al superar el 15 por ciento.

Dublín prevé, además, cerrar el año con un déficit público del 7,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), en línea con las directrices marcadas en el rescate, mientras que en 2014 podría caer hasta el 4,8 por ciento, hasta llegar al objetivo del 3 por ciento que pide Bruselas.

También la banca nacional, gran parte de ella nacionalizada, ha sufrido una profunda reforma y, según sus responsables, no necesitará más inyecciones de dinero público, lo que deberá ser refrendado por las pruebas de control previstas para comienzos de 2014.

En este sentido, en febrero Noonan logró negociar con Bruselas y Fráncfort la refinanciación de la deuda del Anglo Irish Bank, la entidad financiera cuyo colapso obligó a este país a pedir el rescate y cuya liquidación se espera que alivie la deuda bancaria del Estado.

A pesar de las señales positivas, Kenny y Noonan han advertido de que mantendrán el rumbo de los ajustes y que la "precaución" -la austeridad- continuará marcando su política económica.

Prueba de ello es que los presupuestos generales de 2014 presentados el pasado octubre contemplan subidas de los impuestos y recortes del gasto público valorados en 2.500 millones de euros, lo que representa un total de 28.000 millones en tres años.

El Ejecutivo considera que estas cuentas son claves para mantener el crecimiento económico, que en 2013 podría alcanzar un modesto 1 por ciento del PIB, mientas que en 2014 podría superar el 2 por ciento y rozar el 3 por ciento al año siguiente.

"No nos volveremos locos de nuevo", dijo al abandonar el rescate Noonan en referencia a los desmanes del pasado.

El ministro recuerda que la buena marcha del rescate no evitó que Irlanda entrara en recesión la pasada primavera, tras experimentar de octubre de 2012 a marzo de 2013 una contracción de su PIB por la caída de las exportaciones, el motor de su economía.

Aunque volvió a crecer en el segundo trimestre del año, Dublín reconoce que la exposición de su economía a la inestabilidad global es un motivo de preocupación.

No obstante, ahora afronta esos retos con el "orgullo" de haber recuperado su independencia, según Kenny.

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