De este modo no sufrirá tu pensión

La edad de jubilación sube a los 66 años: cómo jubilarse antes sin perder dinero

La jubilación anticipada está penalizada por los coeficientes reductores, que reducen la pensión significativamente hasta la edad ordinaria de jubilación

La jubilación anticipada implica perder dinero en la pensión.
La jubilación anticipada implica perder dinero en la pensión.
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El año 2021 trae numerosos cambios para los pensionistas. Por una parte, llega la nueva subida de sus prestaciones, que se incrementarán (las de carácter contributivo) entre 2 y 11 euros al mes con la revalorización del 0,9% contemplada en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021.

Por otra, hay una parte algo menos positiva y es el retraso de la jubilación hasta los 66 años. Todo ello forma parte de la reforma de las pensiones de 2013, que elevaba de manera progresiva la edad de jubilación desde los 65 a los 67 años en un horizonte total de 15 años. Por este motivo, a partir de ahora los españoles que quieran jubilarse en 2021 con el 100% de la pensión tendrán que tener, al menos, 66 años.

Pero, ¿y si no queremos esperar a los 66 para abandonar la vida laboral? Una de las opciones es recurrir a la jubilación anticipada, sin embargo, los coeficientes reductores pueden jugar en contra del bolsillo del pensionista. Entonces, ¿qué otras opciones quedan?

La jubilación anticipada en 2021

En 2021 se mantiene la normativa para poder acceder a la jubilación anticipada. Esta normativa permite a los trabajadores jubilarse de manera anticipada y voluntaria hasta dos años antes de cumplir la edad legal de jubilación, aunque para ello es necesario haber cotizado 35 años, 15 de ellos anteriores al retiro.

Hasta el momento, la edad mínima para poder jubilarse de mantera anticipada eran los 63 años, ya que la jubilación ordinaria se situaba en los 65 años. Ahora, en 2021, la edad de jubilación anticipada asciende a los 64 años, es decir, dos años menos que los 66 que regirán para la edad ordinaria.

No obstante, jubilarse antes de tiempo implica una penalización económica, conocida también como coeficiente reductor, que es un porcentaje que se resta a la pensión en base al número de trimestres o fracciones de trimestre que le falten al trabajador para cumplir la edad legal de jubilación. Estos porcentajes de reducción irán desde el 2% trimestral hasta el 1,625% en función del periodo cotizado.

Estas cifras, trasladadas a la práctica supondrían una rebaja de hasta el 16% en la pensión para quienes se jubilen dos años antes, ya que estarían cobrando la pensión de manera anticipada durante ocho trimestres.

¿Cómo evitar perder dinero con los coeficientes reductores?

Jubilarse de manera anticipada supone pagar un precio, que es el de los coeficientes reductores. Si, por ejemplo, una persona decide jubilarse a los 64 años en 2021, es decir, dos años antes de la edad ordinaria de jubilación, su pensión se vería reducida en un 16%. Si este jubilado tuviera una pensión de 2.000 euros, esta se vería reducida en 320 euros, por los que cobraría 1.680 euros mensuales.

Aunque evitar la aplicación de los coeficientes reductores sobre la pensión no es posible cuando se trata de una jubilación anticipada ordinaria, lo cierto es que existen otras opciones para paliar esa pérdida de poder adquisitivo causada por un retiro temprano.

No obstante, para ello es necesario actuar antes de que llegue la hora de la jubilación. La clave principal es hacerlo a través del ahorro automático, es decir, guardar una parte de dinero cada mes de manera sistemática para poder ir incrementando el patrimonio de cara al futuro.

Sin embargo, ahorrar a largo plazo conlleva un riesgo, que es la inflación. Mantener los ahorros en una cuenta bancaria durante un periodo de tiempo muy largo supone exponerse al progresivo aumento de los precios y, por consiguiente, a la pérdida de valor de los ahorros. Para evitar esta pérdida e, incluso, incrementar el ahorro en un menor tiempo la opción de la inversión es la más adecuada.

En el caso de la jubilación existen diferentes productos para prepararla, aunque los más conocidos son los planes de pensiones. No obstante, a la hora de contratar un plan de pensiones será muy importante tener en consideración qué perfil inversor se tiene, es decir, conservador, moderado o arriesgado, o lo que es lo mismo, el riesgo que se está dispuesto a tolerar a cambio de un mayor o menor beneficio. Si se opta por un plan de pensiones moderado, partiendo de un ahorro de 10.000 euros y con aportaciones mensuales de 300 euros durante 20 años, sería posible conseguir hasta 142.000 euros, estimando una rentabilidad anual del 3,47%. Si se opta por otros perfiles menos arriesgados la rentabilidad será inferior. En el caso contrario, esta puede llegar a una media anual del 5,16%, según los cálculos de la herramienta de inversión a largo plazo de Finect.

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