Así alcanzarás la independencia financiera

Jubilarse a los 40: ¿es posible vivir de las rentas y retirarse anticipadamente?

El nivel de ahorro mensual, el nivel de vida o nuestro punto económico de partida serán claves para poder jubilarse antes de tiempo.

Jubilarse a los 40 y alcanzar la independencia financiera es posible si existe planificación.
Jubilarse a los 40 y alcanzar la independencia financiera es posible si existe planificación.
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Dejar de trabajar siendo joven es el sueño de muchas personas. Pero ponerle punto y final a la vida laboral cuando apenas se han sobrepasado los 40 años no es algo que esté al alcance de una amplia mayoría.

Llegar a conseguir la conocida como independencia financiera es posible pero no fácil, ya que requiere numerosos sacrificios y una planificación financiera respetada al milímetro durante muchos años.

En esta planificación financiera entran en juego múltiples factores, que serán los que determinarán si realmente es posible jubilarse a los 40 y vivir de las rentas. Uno de ellos es el momento en el que se empiece a ahorrar, que marcará el plazo hasta el que se pueda alcanzar una jubilación anticipada sin trabajar. Pero, además de esto, también existen otros factores como el nivel de ahorro mensual, el nivel de vida que se quiera llevar una vez se deje de trabajar y, sobre todo, la inversión, que será fundamental para hacer crecer el patrimonio a largo plazo.

¿Cuánto dinero es necesario para jubilarse joven?

Jubilarse joven implica no cobrar la pensión pública hasta cumplidos los 65 años (66 años en 2021 y 67 a partir de 2027). No obstante, para acceder a la pensión pública es necesario haber cotizado un mínimo de años, por lo que de jubilarse a los 40 no se cobrará la totalidad de la pensión de jubilación una vez alcanzada la edad. Además, para hacerlo, se necesitan cotizar los dos años anteriores a la jubilación.

Teniendo en cuenta esto se necesita mucho dinero para poder vivir sin trabajar desde muy joven. Pero, ¿cuánto? Los asesores financieros insisten en que todo dependerá del estilo de vida de cada persona, ya que cuanto más alto sea mayor será la cantidad necesaria para vivir bien.

Si nos atenemos a las cifras de la última Encuesta de Presupuestos Familiares elaborada por el INE, el gasto medio por persona se sitúa en los 12.151,50 euros anuales. Así, si se quiere vivir de las rentas, ampliando este presupuesto para imprevistos y algún capricho, cada año se necesitarían, como mínimo, unos 15.000 euros de ingresos generados a través de la inversión. Para poder generar esa cantidad a través de rentas esto implicaría tener unos 300.000 euros ahorrados e invertidos (si se estima una rentabilidad del 5% y sin contar impuestos) cuando llegue la hora de jubilarse.

Opciones para vivir de las rentas

Ahorrar 300.000 euros pasados los 40 años puede ser una tarea complicada si se parte desde cero. Para ello será necesario utilizar el ahorro sistemático mes a mes y ampliar la capacidad de ahorro lo máximo posible. En este proceso, la inversión ayudará a alcanzar el objetivo de manera más rápida si se utilizan las estrategias adecuadas. Por ejemplo, si se ahorran 500 euros cada año durante 20 años y se invierte en fondos de inversión utilizando un perfil de riesgo moderado se podrían llegar a alcanzar más de 380.000 euros, según la herramienta de inversión a largo plazo de Finect.

Y es que en estos casos, para conseguir mayor rentabilidad será necesario ser algo más arriesgados. “Habría que invertir en productos que proporcionen una rentabilidad media alta si lo que se pretende es jubilarse con tantos años de antelación. En estos casos no basta con rentabilidades pequeñas”, apunta Eduardo Suárez, asesor financiero en Mapfre Gestión Patrimonial.

Para conseguir ese ahorro, Suárez propone apostar por fondos de inversión, que son productos que permiten hacer traspasos sin tributar, es decir, cambiar el dinero de un producto a otro sin pagar impuestos por las ganancias cosechadas. “Esto nos permitirá asumir un riesgo diferente a largo plazo para poder adaptarlo al ciclo de vida de cada inversor y a sus necesidades”. Además, también este asesor financiero propone complementar los fondos con otros productos como los PIAS, que son seguros de vida ahorro que ofrecen ventajas fiscales a la hora de recuperar el dinero, ya que si se rescatan en forma de rentas vitalicias (poco a poco de manera mensual, trimestral, semestral…) no se pagan impuestos por los beneficios obtenidos.

Ahora bien, para generar rentas adicionales una vez se consiga el ahorro necesario una de las opciones es la inversión inmobiliaria, que permite generar un dinero extra de manera mensual a través del alquiler. No obstante, para conseguir una rentabilidad atractiva es necesario comprar el inmueble en un momento adecuado, en el que los precios estén bajos, y, además, hacerlo en una zona con alta demanda para obtener mayor rentabilidad. En la actualidad, la rentabilidad bruta del alquiler se sitúa en el 3,8%, según los últimos datos del Banco de España. Esta rentabilidad es menor a años anteriores debido, en buena parte, al impacto de la pandemia.

Además del alquiler existen otras opciones como los intereses obtenidos en productos como los depósitos o bonos, sin embargo, estas rentabilidades no son, ni mucho menos, suficientes para poder vivir de las rentas. No obstante, existe una alternativa, que está en los dividendos, es decir, la retribución que recibe el accionista de una empresa por los beneficios de la misma. El pago de dividendos se suele llevar a cabo de manera periódica, ya sea trimestral, semestral o anual y supone percibir un abono de efectivo en concepto de beneficios en función del volumen de acciones que se hayan comprado de una empresa. Por ejemplo, empresas como Inditex han repartido este año un dividendo de 0,35 euros brutos por cada acción. Esto implica que si se tuvieran 1.000 acciones de la compañía se obtendrían 350 euros en dividendos (sin contar impuestos). 

Eso sí, en estos casos lo aconsejable es invertir en acciones de diferentes compañías, sectores y zonas geográficas para no arriesgar en exceso, ya que el dividendo no siempre está garantizado, además de las posibles pérdidas en las que se pueda incurrir al invertir. “El Ibex 35, por ejemplo, es uno de los índices que reparte más dividendos del Euro Stoxx 50, el índice europeo. Pero conviene tener en cuenta que hay que tener siempre una cartera bien diversificada y no centrarse únicamente en un único sector o producto para poder generar rentas adicionales y mantener el patrimonio”, apunta Súarez.

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