Por el modelo de cobertura a parados

La OCDE retrata la falta de incentivos a aceptar ofertas de trabajo en España

El organismo internacional señala a España como el tercer país desarrollado dónde los universitarios tardan más tiempo en conseguir su primer empleo desde que terminan los estudios.

La OCDE cree que en España faltan incentivos para que los parados acepten empleos
La OCDE cree que en España faltan incentivos para que los parados acepten empleos
EFE

"Muchos países animan a los beneficiarios de prestaciones por desempleo a aceptar empleos a tiempo parcial utilizando incentivos que permiten a éstos mantener parte de los ingresos adicionales que perciben en forma de salarios no reduciendo la prestación que cobran en la misma magnitud. Sólo España y Japón no proporcionan ningún incentivo de este tipo". La OCDE ha aprovechado las condiciones extremas impuestas por la crisis de la Covid-19 para poner bajo el microscopio los esquema de cobertura al desempleo de los principales países desarrollados y su capacidad para proteger a los trabajadores afectados por las consecuencias de la pandemia. El resultado otorga a España una calificación notable en lo que se refiere a la red de protección tejida durante la crisis para proteger a los trabajadores que se han quedado sin empleo, pero detecta importantes déficit estructurales en el diseño del sistema español de protección al desempleo y sobre todo una ausencia de estímulos para animar a los parados cubiertos por una prestación a aceptar ofertas de empleo

Nada de prejuicios culturales aquí. El informe de la OCDE no se detiene en los estereotipos sobre la mayor o menor disposición a trabajar de los desempleados de los países del sur de Europa que salpican algunos informes internacionales sobre el particular sino que se centra en el análisis del diseño del sistema de protección al desempleo y el modo en que éste estimula más o menos la aceptación de ofertas de trabajo. La primera dimensión es la ya comentada. El sistema español de protección por desempleo carece de incentivos a la aceptación de empleos a tiempo parcial para las personas que están desempleadas. Mientras en otros países - el informe de la OCDE pone no pocos ejemplos como Australia, Canadá, Finlandia, Holanda y Francia - la prestación se ajusta para que el desempleo vea mejorar sus percepciones por la incorporación al empleo, en España la prestación se ajusta de forma directa: se resta de la prestación la parte proporcional al tiempo trabajado, de modo que el empleo a tiempo parcial no supone ninguna mejora salarial y lo único que hace es prolongar el periodo durante el que puedes percibir el seguro de desempleo. 

Luego están los límites regulatorios. Según la OCDE, la mayoría de los países de la OCDE establecen como único límite un techo salarial, de modo que los beneficiarios de prestación por desempleo que encuentren un trabajo a tiempo parcial que supere ese límite y le garantice una retribución digna no pueda compatibilizar ésta con la prestación; en España el modelo es algo más restrictivo que el estándar de los países avanzados y el límite es doble: los ingresos no pueden superar el 75% del Salario Mínimo y el porcentaje de horas trabajadas tampoco puede exceder el 70% de una jornada completa. El organismo internacional valora la importancia de estos esquemas por mantener en el mercado laboral a las personas que han perdido su empleo a tiempo completo,

Otro de los desincentivos que analiza el estudio de la OCDE es la 'generosidad' de los sistemas, es decir, su capacidad para compensar el último salario percibido. Ésta varía en función de una serie de variables como la trayectoria laboral histórica o las características del último empleo, pero según la metodología del organismo internacional alcanza para cubrir el 73% del último salario, por encima de países tradicionalmente considerados como sobreproteccionistas como Francia. 

La OCDE asume que el nivel de generosidad del sistema de protección por desempleo respecto al último salario es inversamente proporcional al nivel del incentivo que el sistema ofrece a los perceptores de prestación para aceptar una oferta de trabajo. En el caso español, se da la circunstancia además de que el sistema incluso incentiva la permanencia en el desempleo, cobrando la prestación, de un segmento importante de su núcleo de trabajadores estables, ya que el nivel bajo de los salarios en España y la elevada cobertura de éste que proporciona el sistema público no anima a volver al mercado de trabajo

El Gobierno de Mariano Rajoy maniobró en el año 2013 para recortar la 'generosidad' del sistema de protección por desempleo a partir del sexto mes de cobro de la prestación, como mecanismo para estimular la búsqueda de empleo. Según la OCDE, esa maniobra resultó también fallida y lo único que ha conseguido en favorecer la planificación de los trabajadores de temporada que modulan su ocupación para sacar el máximo partido posible al esquema de protección al desempleo existente en España.

Menos protección a los más vulnerables

Si el sistema de protección al desempleo se concibió para proteger al segmento más vulnerable del mercado laboral, el objetivo no se ha alcanzado. La OCDE denuncia que el sistema español de protección al desempleo no es neutral y discrimina a los trabajadores con carreras laborales intermitentes o empleos a tiempo parcial, respecto a los que presentan largas y estables carreras laborales. No es una conclusión excéntrica, el Reino de España ya ha recibido sanciones por parte de los Tribunal Europeo por discriminar a los trabajadores a tiempo parcial y exigirles condiciones más duras de acceso a las prestaciones públicas que a los trabajadores a tiempo completo. 

"Estas diferencias son evidentes incluso entre trabajadores con las mismas características, que han obtenido retribuciones similares y que han estado trabajando y sin trabajar el mismo número de horas. Los beneficiarios de prestaciones con trayectorias laborales intermitentes - fijos discontinuos, temporales...- tienen prestaciones más bajas y durante un periodo menor que los que presentan trayectorias laborales estables en España", denuncia el organismo, que además asegura que esto tiene consecuencias relevantes. Mientras uno de cada cuatro trabajadores con carreras laborales inestables está en riesgo de pobreza, en el otro segmento, ese porcentaje cae al entorno del 5%. La famosa dualidad del mercado laboral español no sólo se da en las condiciones del empleo sino también en la protección al desempleo.

Las dificultades de los universitarios para encontrar empleo

La OCDE pone su foco también en otro de los elementos clave para medir la facilidad de una economía para crear empleo: la transición desde el sistema educativo al mercado laboral. Sus hallazgos no dejan particularmente bien a España. En un análisis sobre 25 países europeos, España aparece como el tercer país en el que los universitarios tardan más tiempo en encontrar su primer empleo "significativo' desde la finalización de sus estudios, solo por detrás de Italia y Grecia donde se puede tardar más de un año en conseguir el primer empleo desde la obtención del título universitario. En España ese periodo es de ocho meses frente a los seis de la media europea y los cuatro meses de los países mejor situados en este ránking. 

Otro dato llamativo del caso español es que la diferencia entre lo que tarda encontrar un empleo un universitario y una persona sin estudio no es significativa: oscila entre los ocho meses de los universitarios y las personas con formación técnica superior y los doce de las personas con educación obligatoria o sin estudios. Ese gap es más amplio en el resto de países de Europa donde tener o no tener estudios si aparece como un factor esencial en la rapidez para encontrar un puesto de trabajo. 

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