Martes, 16.10.2018 - 10:48 h
#8M, huelga feminista

Alemania y la igualdad: la tercera mayor brecha salarial de Europa pese a Merkel

Las alemanas ganan un 21% menos que sus colegas hombres. El 70% de ellas trabaja, pero el 45% lo hace solo a tiempo parcial. 

Angela Merkel, canciller alemana.
Angela Merkel, canciller alemana. / EFE

“Merkel ist eine Frau” (“Merkel es una mujer”). Este es el argumento que se da en las calles de Berlín cuando alguien quiere callar el debate sobre la desigualdad en Alemania. Gobernado por una de las mujeres más poderosas del mundo con un salario de 290.000 euros anuales (cuatro veces más que Mariano Rajoy), la igualdad de género es una asignatura pendiente en un país que registra la tercera mayor brecha salarial de Europa, solo por detrás de Estonia y Austria. España, con una desigualdad salarial del 20% y una tasa de desempleo femenino del 18,3%, saca mejores notas que la alabada locomotora de la economía europea.

Alemania se queda por debajo de la media europea en igualdad de género con 66,2 puntos sobre 100, en datos del Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), mientras que España mejora los 65,5 puntos de la nota media europea con una calificación de 68.3. El crecimiento puede ser desigual aunque economía sea un término femenino.

El país de Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Lily Braun, Hans Carolan y otras tantas mujeres que marcaron la historia del movimiento feminista mundial tiene un problema de desigualdad que amenaza con teñir su promocionado progreso económico, al dejarlas a ellas fuera.

Y lo cierto es que el país va como un tiro, hasta el punto de no encontrar mano de obra para determinados puestos de trabajo. Alemania registró en el cuarto trimestre de 2017 un total de 1.183.000 puestos de trabajo vacantes, 128.000 más que en el mismo periodo del año anterior, y marcó así un nuevo récord, según un informe publicado este martes por el Instituto de Estudios del Mercado Laboral (IAB).

Hace medio siglo que la legislación del país prohíbe la discriminación por género, pero la realidad mira hacia otro lado. Las mujeres ganan un 21% menos que los hombres, según la oficina estadística alemana. Una trabajadora, en promedio, acumulará un 49,8% menos de ingresos en su carrera que un trabajador, según un estudio del Instituto de Economía Internacional de Hamburgo.

'Merkel ist eine Frau'

Ángela Merkel será investida canciller por cuarta vez el 14 de marzo próximo
. Es una mujer (“Merkel ist eine Frau”), sí, pero en su campaña a las elecciones federales de septiembre evitó utilizar el término feminista y tampoco citó esta desigualdad en ninguna de sus intervenciones. Con todo, en enero el Gobierno que dirige la líder de la CDU ofreció a las alemanas la facultad de conocer el salario de sus compañeros hombres para exigir cobrar lo mismo como una de las medidas de la ley para el fomento de la transparencia en las estructuras salariales.

Los restos en pie del Muro de Berlín recuerdan que hasta hace no más de 29 años, la ciudad y el país estaban divididos y la situación de la mujer también. En la República Federal, la gran mayoría de las mujeres no accedía a trabajos remunerados. Hasta 1977 tenían que pedir autorización legal a sus maridos para trabajar fuera de casa. Mientras, en la zona comunista, ellas ocupaban cargos tradicionalmente masculinos, como conductoras de transporte público u operadoras de grúa y se desempeñaban en el campo de la física y la química. Esto era posible principalmente porque las tareas del cuidado que, si bien estaban a cargo mayoritariamente de las mujeres, se realizaban en el sector público, de forma comunitaria.

Alemania, 30 años después, ha tomado una gran delantera al resto de países de su entorno menos, sin embargo y como parece, en brecha de género. De acuerdo a los datos de la Oficina Federal de Estadísticas, el 70% de las mujeres trabaja remuneradamente, y solo el 12% de las que tienen hijos menores de tres años tiene emploe a tiempo completo.

Parte de las diferencias salariales de género obedecen a las mismas razones que separan a españolas de españoles: niveles de educación, experiencia laboral, antigüedad en trabajos anteriores, horas trabajadas, entre otros. Pero, al igual que en España y en el resto de Europa, Alemania también penaliza la maternidad y lo deja notar en los salarios. A la primera se la conoce como brecha explicada, la segunda es la brecha no explicada o discriminatoria.

La explicada está compuesta mayoritariamente por la falta de mujeres en cargos directivos, cuya presencia ha caído en varios sectores. De acuerdo a la Fundación AllBright, el 93% de los miembros del consejo ejecutivo de las 160 empresas alemanas que cotizan en bolsa son varones. A esto se suma que la mayoría de trabajos a tiempo parcial, temporales y de la economía sumergida, peor pagados, son desempeñados por mujeres. El Bundesamt confirma la intuición: el 47,8% de las mujeres realizan trabajos de medio tiempo, frente a solo un 10,8% de hombres.

Pura discriminación

La brecha por pura discriminación ronda, en cambio, el 6%. Es decir que por el mismo trabajo y las mismas horas, las mujeres cobran en promedio un 6% menos que sus pares varones. Las mujeres en Alemania, también como en España, interrumpen sus carreras profesionales y se quedan en casa a cargo de las tareas reproductivas.

De acuerdo a la Encuesta del Uso del Tiempo de la Bundesamt, las mujeres dedican el doble de horas que sus pares varones al trabajo doméstico no remunerado, teniendo en cuenta que en Alemania se trabaja un 35% más en el sector no remunerado que en el sector remunerado. En España, las mujeres son responsables del 67 % de la producción doméstica. Les ganamos. Además, frente a las 4,8 horas diarias de trabajo sin remunerar de las españolas- tareas domésticas rutinarias o el cuidado de hijos-, las alemanas dedican cuatro.

En este sentido, las mujeres tienen menos tiempo disponible para estudiar, formarse o trabajar a tiempo completo, lo que refuerza las demás desigualdades. Todos estos datos indican que un gran número de mujeres dependen económicamente de sus parejas, como denuncia la periodista Alice Schwarzer, la más famosa de las feministas alemanas.

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