La Zagaleta, lujo camuflado en el bosque mediterráneo

Benahavís (Málaga), 24 may (EFE).- Desde la valla de seguridad de la entrada, con sus vigilantes, se percibe que La Zagaleta no es una urbanización al uso, sino la más lujosa, discreta y segura de Europa.

La Zagaleta, lujo camuflado en el bosque mediterráneo

Benahavís (Málaga), 24 may (EFE).- Desde la valla de seguridad de la entrada, con sus vigilantes, se percibe que La Zagaleta no es una urbanización al uso, sino la más lujosa, discreta y segura de Europa.

Con mansiones que llegan incluso a superar los 90 millones de euros, los propietarios huyen de la ostentación y persiguen la discreción; por eso su director general, Jacobo Cestino, dice que la privacidad es el "código genético" de La Zagaleta.

Un entorno privilegiado, en el término municipal de Benahavís (Málaga), que oculta villas cuyos precios oscilan entre los 5 y los 25 millones de euros y que salpican las 900 hectáreas de bosque mediterráneo en el que el lujo se oculta entre la flora y la fauna.

El concepto de La Zagaleta surgió en el año 1989 cuando la empresa adquirió en subasta pública una propiedad del millonario saudí Adnan Khashoggi: una mansión, que ahora cumple la función de casa club, y la parcela anexa que incluía un coto de caza.

La idea inicial era construir 3.000 viviendas, pero el ideólogo de la operación, Enrique Pérez Flores (hoy presidente honorífico de la compañía), propuso tan solo 420 de manera que la baja densidad urbanística se convirtiera en su seña de identidad.

Por ahora sólo se han construido 230 viviendas, además de servicios tan exclusivos como un helipuerto privado, un club ecuestre, dos campos de golf y un lago.

El perfil del vecino de La Zagaleta es el de un hombre de entre 50 y 60 años, empresarios del norte de Europa y consejeros delegados de grandes marcas como Lord Stanley Fink, extesorero del Partido Conservador británico.

Todos ellos tienen en común su elevadísimo poder adquisitivo y su deseo de no tener ninguna exposición pública.

Por ello corre el rumor de que muchas personalidades han sido rechazadas como residentes de esta exclusiva comunidad, algo que el director niega rotundamente.

También han tenido que desmentir desde la empresa que el presidente ruso, Valdimir Putin, esté construyéndose una residencia en La Zagaleta o que haya adquirido una parcela.

Sí es cierto que la heredera del imperio Onassis, Athina, sea vecina externa de La Zagaleta, pues posee una mansión justo al lado de esta urbanización.

Cuando surge un posible comprador, comienza un proceso de control donde se verifica la liquidez, rentabilidad y garantías del candidato. Como el proceso de pedir una hipoteca, pero en versión millonaria.

Jacobo Cestino explica que revisan la procedencia del dinero gracias a los contactos del presidente y de los miembros del consejo de administración en instituciones financieras europeas, y si no están seguros, no venden.

La Zagaleta es un doble paraíso: para sus residentes y para los arquitectos, que pueden diseñar mansiones sin limitaciones presupuestarias.

Sólo deben cumplir ciertos requisitos como no sobrepasar las dos plantas de altura, estar cubierta por tejas árabes y no incluir cancha de tenis.

La mayoría de las mansiones ya construidas cuentan con una superficie de entre 3.000 y 10.000 metros cuadrados y disponen de sótanos inmensos con garajes con capacidad para cinco vehículos, salas de cine y vistas a la costa de África y Gibraltar.

Mantener una residencia de este tipo suele tener un coste de unos 70.000 euros anuales y la cuota de la comunidad suele rondar los 5.000 euros al año, una cantidad "no muy elevada" en opinión de Jacobo Cestino, teniendo en cuenta el lujo de la urbanización.

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