España, incapaz de crear el hábitat para potenciarlo

El otro déficit (de talento) que nadie ve: al 55% de empresas le cuesta cubrir puestos

Universidad, empresas, políticos y trabajadores tienen parte de culpa en la combinación letal de falta de habilidades y fuga de talento, que conviven.

Vacantes
 

La recuperación económica en España esconde sombras que perduran. En un país donde la tasa de paro supera el 16% frente al 8,5% de la zona euro, el 55% de las empresas no son capaces de cubrir sus puestos de vacantes por falta de perfiles adecuados para el perfil que buscan, según el último informe de Randstad al respecto. Y hacen falta: el 65,6% de las empresas cuenta con puestos por cubrir y no lo logran. Eso, en un país con un paro juvenil del 35,5 %. Algo no cuadra.

"El eslogan de la generación mejor preparada de la historia ha hecho daño y ha llevado a la complacencia. Los datos demuestran que, aunque el número de titulados sea hoy muy superior, también un 30% de los jóvenes parados menores de 26 años tiene solo secundaria, o sea, nada, frente al 12% de la UE. Y que el acceso a carreras de futuro como Ingenierías, Ciencias y Matemáticas, cae. En 2008 eran el 30% y hoy el 25%. Y son las que garantizan el empleo. La falta de oferta provoca altas notas de entrada que se convierten en una barrera", destaca Valentín Bote, director de Randstad Research. 

Eduardo Rodríguez Montemayor, del INSEAD (The Business School for the World) cree que la clave es la "incapacidad de crear un hábitat adecuado para el desarrollo del talento" y considera que "más que falta de competencia se echa en falta un proyecto, una capacidad de especialización en la educación hacia la demanda de la nueva economía. Es vital que el talento se reconecte con España", insiste.

Carmen González Enríquez, investigadora del Instituto Elcano abre otra puerta a la reflexión. "No creo que estemos ante una generación perdida, no hay que exagerar. Sí puede haber un déficit motivado por varias razones. En primer lugar, la autonomía universitaria está en exceso controlada por los profesores que marcan mucho lo que se enseña, tenemos una falta de tejido empresarial que limita la apuesta por la formación porque la FP es más cara que dar títulos y las pymes no tienen músculo para formar". A esto hay que sumar, el "desprestigio durante años que ha sufrido la FP, considerada para poco inteligentes".

Competitividad
 

En un país preocupado por el déficit, pues, hay otro que pasa desapercibido: el de talento para los trabajos del nuevo mundo, aunque España presuma de titulados universitarios. La culpa también es de las empresas. Nuestro país ocupa el puesto 81 en capacidad para retener el talento, según el informe 'Insights into skill shortages and skill mismatch' elaborado por Cedefod (European Centre for the Development of Vocational Training) que nos sitúa al nivel de Estonia. Ocupamos el puesto 90 en la capacidad de las empresas para fomentar el desarrollo de sus empleados, de hecho estamos en el listado entre República Dominicana y Madagascar. ¿Está nuestro nivel educativo preparando para los empleos del futuro? El mismo informe señala que nos queda mucho: estamos en el puesto 73.

"La oferta universitaria es ajena a los intereses de la sociedad y mantiene su inercia, apuesta más por la supervivencia de los individuos que la conforman", destaca González Enríquez. Los expertos reconocen que somos un país con pocas ofertas de FP de grado medio y que, aunque Bolonia ha empujado a modelos formativos más 'ad hoc' vinculados a las necesidades de las empresas, falta competencia entre las universidades. No hay que olvidar las secuelas provocadas por los jóvenes que apostaron por trabajar en plena burbuja inmobiliaria porque les rentaba más que estudiar. Y lo están volviendo a hacer.

En qué fallamos

El 26,4% de las empresas cree que el déficit de talento es uno de los principales problemas que afrontan en la actualidad porque el 91,4% se ha enfrentado en los últimos 12 meses a la búsqueda de nuevos perfiles y la tarea no es sencilla. 

Habilidades
 

Las tres características que más escasean, según las empresas, son: experiencia en el sector, competencias técnicas (conocimientos teóricos, esenciales para el puesto) y contar con una fuerte motivación y deseo por aprender. Por no hablar del inglés, que sigue siendo un lastre. Solo el 14% de los candidatos reconoce ser bilingüe. Dentro de las habilidades transversales demandadas por las empresas y para las que les cuesta encontrar candidatos adecuados destacan: capacidad de resolver problemas, organizar procesos y gestionar proyectos así como competencias comunicativas e interpersonales. 

La escasez de talento se produce tanto entre los empleados altamente cualificados (especialmente en los sectores relacionados con la Informática y el Software y en Ingeniería), como de formación profesional, la gran asignatura pendiente española pese a la tímida apuesta por la FP Dual, (aquí los sectores que encuentran más problemas son los de Industria, Distribución, Transporte y Logística). Influye en estas si el trabajo que se oferta es temporal e incluye los fines de semana, con turnos y horas extras.

No todas las empresas tienen las mismas dificultades. Las que han apostado más por la internacionalización no encuentran empleos directivos mientras que las más locales tienen problemas con oficios prácticos. El 20,6% de las empresas cree que cuenta con un equipo con una cualificación por debajo de la que ahora se necesita, y 32,7% desvela que los jóvenes no llegan suficientemente preparados para el puesto que hay que cubrir. El 11,2% de los empleados reconoce que no está suficientemente formado para su trabajo.

Bien es cierto que las empresas también entonan el mea culpa. El 39,1% reconoce que entre la razones que más dificultan encontrar perfiles son la oferta salarial, la falta de perspectivas de promoción en la empresa (25,3%), o un escaso plan de formación, (17,2%). Influyen también que las ofertas sean temporales o incluyan trabajar los fines de semana.

bizkaia talent intenta recuperarlo

Y el talento que tenemos se va fuera

Esta realidad de falta de perfles para puestos con demanda convive con otra paradoja: el talento que hay se va fuera. Hay 2.482.808 españoles residiendo en el extranjero. 52.926 se fueron en el primer semestre de 2017, según datos del INE, aunque el saldo migratorio mejora y es de -15.207. Parece que los peores tiempos han pasado pero "las empresas deben saber que ahora los jóvenes con talento tienen un mercado laboral que es el mundo, deben ajustar sus ofertas. Y la mitad de los que no encuentran perfiles no tienen una oferta atractiva", destaca Bote.
Los que más necesitan moverse, no obstante, los mas reacios a hacerlo (mujeres, hombre de mediana edad y con bajos estudios y que ya sabe lo que es el paro). Uno de los remedios políticos tradicionales sugeridos para hacer frente a las altas tasas de desajuste de habilidades en el mercado economías es promover la movilidad laboral porque los expertos consideran que es más fácil reciclarse y adquirir habilidades si se cambia de trabajo. Para ello se recomienda el reconocimiento de las cualificaciones y titulaciones en la UE, y eliminar trabas.
Eduardo Rodríguez Montemayor, de INSEAD, destaca que el País Vasco está a la vanguardia gracias a iniciativas como Bizkaia Talent para recuperar el talento. "Porque aunque el mundo esté globalizado, las iniciativas hoy son más locales. Compiten ciudades, Londres con Berlín, Madrid... y en el País Vasco se han dado cuenta que la universidad debe colaborar con la empresa privada y tienen un plan, que el talento de fuera se reconecte apostando por la biociencia, o las ingenierías".

El último informe de INSEAD (The Business School for the World), en relación con el talento destaca que Suiza, Singapur, EEUU, Noruega y Suecia están a la cabeza a la hora de captar talento porque comparten algunos rasgos: un sistema educativo que mira las necesidades de los empleadores y se adapta a ellos, un panorama empresarial y regulatorio flexible, un ambiente de trabajo agradable, protección social suficiente y gobiernos que fomenten la apertura y la movilidad.

Ernst and Young, Pricewaterhouse, Deloitte y Google ya han dejado claro que en el futuro los títulos serán menos importantes que las habilidades. Habrá que tomar nota. El déficit de talento y es tan importante como el déficit, que sí preocupa a los políticos.

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