La negociación colectiva se estanca

La guerra interna en la CEOE por el adiós de Rosell dinamita la subida de salarios

El líder de la patronal madrileña, Juan Pablo Lázaro, planta batalla a los oficialistas y frena la propuesta para subir los sueldos un 9% hasta 2020.

Firma de la subida del Salario Mínimo Interprofesional en Moncloa.
Firma de la subida del Salario Mínimo Interprofesional en Moncloa.

Choques internos en la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) están impidiendo que se apruebe una subida salarial de la que saldrían beneficiados todos los trabajadores en los próximos años. La fotografía en la patronal es la siguiente: existe una profunda división entre dos sectores que no se ponen de acuerdo y en vísperas del relevo de su presidente, Juan Rosell. Quien está dando la batalla contra el oficialismo es un grupo del empresariado vinculado a la Confederación Empresarial de Madrid (Ceim), con Juan Pablo Lázaro al frente, que mantiene a la patronal tensionada.

Las negociaciones entre empresarios y sindicatos para avanzar en esta subida salarial se encuentran estancadas y sin visos de solución, al menos a corto plazo, según reconocen tanto desde las centrales sindicales como desde la CEOE. Se han producido tres reuniones hasta el momento de la llamada mesa técnica, la de un nivel inferior a los secretarios generales y presidente/vicepresidentes, y el próximo lunes está prevista una cuarta, pero no existen avances significativos en un asunto que estuvo cerca de cerrarse tanto el pasado verano como las pasadas Navidades pero que no fue posible acordar.

El momento culminante de la discordia se produjo el pasado mes de diciembre cuando el Comité Ejecutivo de la CEOE llevó a la Junta Directiva una subida salarial fija de entre el 1,2 y el 2% y un aumento de la retribución variable de hasta un punto en función de la productividad. Sin embargo, la propuesta fue tumbada en un convulso cónclave de la patronal. ¿Quién se opuso al acuerdo? El movimiento crítico fue capitaneado por el propio Juan Pablo Lázaro y secundado por esos empresarios vinculados a la Ceim. Con la división todavía latente, en la siguiente Junta Directiva, la de enero, la CEOE aprobó un mandato para seguir negociando con los sindicatos esa subida salarial pero también otros aspectos adicionales, como la productividad o el absentismo.

La sucesión de Rosell como telón de fondo

Fuentes implicadas en la negociación colectiva vinculan este conflicto a la batalla que se avecina en la CEOE a lo largo de todo 2018, un tiempo en el que se conocerá quién será el sucesor de Rosell, que tiene que dejar el cargo este año. La principal opción es la del actual vicepresidente y líder de Cepyme, Antonio Garamendi, pero el 'juego de tronos' ya ha comenzado y el propio Lázaro se está posicionando. "Antes parecía que el terreno estaba despejado para Garamendi, pero ahora parece que Lázaro quiere intentar correr esta carrera", aseguran. Y añaden: "Para distanciarse de la posición oficial y marcar su personalidad, Lázaro está manteniendo una posición más dura". 

El caso es que las negociaciones de la CEOE con los sindicatos no avanzan al ritmo esperado. El límite que se han fijado para alcanzar un acuerdo es la Semana Santa (finales de marzo), pero para cerrarlo es necesario que el sector de Lázaro cambie de postura. Los sindicatos son favorables a elevar los salarios a 1.000 euros por convenio (en el caso de 12 pagas) y en 2020, 850 si son 14 pagas. Pero este sector 'duro' de la patronal no está de acuerdo en incluir esa subida en los convenios argumentando que todavía hay empresas que no han salido de la crisis y que aún tienen camino por recorrer para enfilar la recuperación. 

En el equipo de Rosell, apuntan fuentes cercanas, sí que existe voluntad de llegar a un acuerdo que garantice esa subida salarial en los próximos tres años. Incluso se está manejando una propuesta que rondaría un incremento en las nóminas cercano al 9% desde este año hasta 2020, en consonancia con la propuesta de los sindicatos. El entorno del presidente saliente asegura que su intención es la de cerrar el mandato en la CEOE firmando un pacto salarial que quede para las hemorotecas ya que, según considera, sería un hito para los españoles tras varios años de ajustes. "Quiere irse como un hombre de Estado", señalan.

El Ministerio de Empleo, pese a que no puede intervenir en esta negociación, sí que presionó a patronal y sindicatos para que acordaran esa mejora salarial en un entorno cercano al 3% anual, especialmente tras la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de diciembre. Los funcionarios ya tienen cerrada una mejora en sus nóminas, a la espera de la aprobación de los Presupuestos de 2018 (si no hay Cuentas se aprobará vía Real Decreto-Ley), y en este momento en el equipo de Fátima Báñez consideran que ha llegado la hora de que la recuperación económica se note en los ingresos mensuales del resto de asalariados.

No hay que olvidar que los sindicatos vienen de un periodo complicado con motivo del referéndum independentista en Cataluña provocado por sus filiales regionales que se involucraron de manera activa en la crisis más complicada que ha tenido que librar Rajoy, según él mismo ha reconocido. La entrada en prisión de la exconsellera de Trabajo, Dolors Bassa, vinculada a UGT, perjudicó al avance de las negociaciones, pero la aplicación del artículo 155 fue la gota que colmó el vaso para que la negociación colectiva se estancara a finales del año pasado. Hay pendiente el Pacto para Jóvenes, que incluye el famoso complemento salarial de 430 euros, así como la reducción de los contratos a tres, y la reforma de las pensiones, entre otras negociaciones ralentizadas y cuya resolución no es ni mucho menos inminente.

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