Contratos al estilo 'cero horas' británico

Por horas y temporal: "Sales a trabajar pero no sabes si podrás cobrar algo"

Repartidores a domicilio, trabajadores en restaurantes de comida rápida, asistentas... son algunos de los empleos con peores condiciones en España.

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Repartidores a domicilio, una de los trabajos con peores condiciones, según CC.OO.

Trabajar por horas, con jornadas discontinuas, turnos partidos y sin saber de cuánto será la nómina a fin de mes. Es la realidad de repartidores a domicilio, trabajadores en restaurantes de comida rápida, camareros, asistentas del hogar... los que aglutinan las peores condiciones del mercado laboral: son temporales y precarios. Las cifras no dejan lugar a dudas. Según Fedea, el 28% de los contratos en España dura menos de una semana. El dato de Comisiones Obreras tampoco se queda atrás: 1,2 millones de los trabajadores tienen acuerdos que bordean la legalidad.

Es el caso de Álvaro. Sus condiciones no dejan de ser parecidas al contrato de 'cero' horas británico: tiene que estar disponible las 24 horas del día todos los días de la semana, pero nunca sabe lo que va a trabajar o cobrar. Trabaja para una conocida empresa de reparto. Según explica, la compañía le envía su horario de trabajo semanal. Cumplirlo, no obstante, no significa cobrar a fin de mes, porque no cobran si en ese tiempo no reciben ningún pedido concreto que realizar. Una vez reciben un encargo, tienen 30 minutos para realizar la entrega. Cobran 4,25 euros por pedido los ciclistas y 4,75 los que van en moto. Sin embargo, si no recibe ninguna llamada, habrá esperado horas en la calle sin ser movilizado y sin percibir un euro. Además, la poca antelación con la que reciben los horarios hace que sea muy complicado de compaginar con otro trabajo.

"Trabajo como repartidor de moto. Mi contrato dice que son 10 horas a la semana y me pagan 50 céntimos por cada reparto. Trabajo mucho más de 10 horas semanales, pero en mi nómina no aparecen reflejadas las horas extras ni los pedidos. Sólo un sueldo básico. Además, me exigen unos tiempos de reparto que no se pueden hacer sin arriesgar la vida o incumplir normas viales", denuncia otro trabajador que prefiere mantenerse en el anonimato.

Es, precisamente, esta temporalidad y precariedad la que hace que en España tener trabajo ya no sea, ni mucho menos, una garantía para llegar a fin de mes. No en vano, una quinta parte de la población se considera en riesgo de pobreza, según Eurostat, siendo el tercer país de la UE donde más ha crecido este indicador desde 2008.

Otro de los sectores con más 'contratos basura' es, paradójicamente, el de la comida rápida. "La contratación es sobre todo parcial, muy pocas horas. Si consigues un contrato de 20 horas ya es un éxito. Y a pesar de estar contratados por tan pocas horas, si necesitan más, son complementarias. Dispones de poco tiempo para realizar muchas tareas y te exigen una disponibilidad total. Muchas veces no cumplen con los preavisos para que hagamos estas horas, nos modifican los horarios en cualquier momento, te cambian las vacaciones... Es imposible conciliar", es la queja de Carmen González, que trabaja como cocinera en una cadena de restaurantes.

Según desvela Comisiones Obreras son precisamente las mujeres y los jóvenes los más afectados por esta situación: firman el 72% de los contratos parciales, de los cuales más de la mitad no son deseados. También sobre ellas recae un porcentaje mayor de temporalidad: un 80%.

María conoce muy bien esta situación. Alternó en verano dos trabajos temporales y por horas. "Por una parte, cuidaba a una persona mayor dos días, tres horas cada uno. Al menos conocía mi horario laboral. Pero en el otro trabajo, como camarera en un servicio de catering en el aeropuerto, era un descontrol. Me llamaban el día que me tocaba ir, sin ninguna antelación y firmaba un contrato por cada jornada, lo que significaba que el día que no me llamaban, no cobraba. Fue muy duro. Ahora tengo un trabajo a tiempo completo, como teleoperadora. Tampoco sé mis horarios con demasiada antelación, pero al menos es algo fijo y cobro 900 euros al mes", comenta.

La solución para los sindicatos pasa por subir el mínimo al que se debe pagar cada hora: 8 euros, frente a los 5,35 actuales, además de fijar un salario mínimo en los convenios en torno a los 14.000 euros anuales. "Tratamos cada uno de los días de dar soluciones distintas a elementos comunes de precariedad y a elementos comunes de condiciones de trabajo que deben ser superadas", concluyen desde los sindicatos.

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