Los cuatros asaltos de Sacyr para ganar el combate por la gestión de Repsol

  • Sacyr ha unido sus fuerzas con Pemex para tomar las riendas del consejo de Repsol. Este es el cuarto asalto de un combate que empezó hace dos años. Primero, buscó la ayuda de la rusa Lukoil, luego la de la Caixa y más tarde con el respaldo de la constructora india Essar. 
Carmen Canfrán

Imagínese un ring de boxeo. Estamos en el cuarto asalto. En una esquina se encuentra el presidente de Sacyr, Luis del Rivero. En el otro lado, se sienta el primer ejecutivo de Repsol, Antonio Brufau. El trofeo: tener la gestión de la petrolera española.

¿Quién ganará en esa combate de poder que comenzó en 2008? El árbitro todavía no ha levantado el brazo del campeón, pero el último gancho lo ha asestado Del Rivero. El presidente de la constructora y primer accionista de Repsol ha contado con la ayuda de Pemex, también accionista de la petrolera con el 4,8% del capital.

El último movimiento de los dos socios ha consistido en unir fuerzas dentro del órgano de decisión de Repsol. Para ello, sumarán sus participaciones. Sacyr pone en la mesa su 20%, mientras que Pemex el casi 5% más otra participación del mismo porcentaje que comprará en las próximas semanas.

Si hacemos cálculos, las dos firmas pasarán a controlar el 29,8% del capital. Un paquete de acciones que les proporciona el peso definitivo en el consejo de administración para tomar las decisiones.

Esto supone un golpe que debería dejar K.O a Brufau, actual presidente y consejero delegado de la petrolera. Sin embargo, no se puede cantar victoria teniendo en cuenta que ha habido tres asaltos anteriores donde el primer ejecutivo de Repsol ganó a su máximo rival.

Primer asalto

El primer enfrentamiento tuvo lugar en el invierno de 2008. Entre noviembre y diciembre, Sacyr puso a la venta el 20% de Repsol para aliviar su endeudamiento alto. Apareció la petrolera Lukoil como posible pretendiente. Esa es la versión oficial.

En cambio los rumores que circulaban en el mercado diferían de ese argumento. La idea de Sacyr era que el nuevo socio entrara en el consejo de Repsol y le apoyara en derribar el reinado de Brufau.

Sin embargo, todo quedó en agua de borrajas. El precio que pedía la constructora era excesivo. Quería cobrar 27 euros por cada título de Repsol, mientras que cotizaba a 14 euros. Además, la entrada de la rusa estaba condicionada a no cambiar a los gestores y no perder la españolidad de Repsol. Ante esas condiciones, Lukoil salió del ring.

Vuelta al ring

A principios de 2010, Del Rivero volvió al ring con un papel más activo. Comenzó el segundo asalto con la negociación de Sacyr con La Caixa, el segundo accionista de Repsol (13% del capital). El presidente del grupo de infraestructuras se sentó con el primer ejecutivo de la entidad, Isidro Fainé, y le planteó directamente quitar poderes a su rival.

Su plan consistía en crear una bicefalia para gobernar la petrolera. Por un lado, habría un presidente no ejecutivo que se encargaría más de las relaciones institucionales. Por otro lado, habría un consejero delegado que llevaría la gestión de la petrolera. Sacyr se encargaría de fichar a ese gestor, por lo que arrebataba el cetro de Brufau.

Al final ese supuesto golpe no se llegó a dar. Así que el presidente de Repsol continuaba llevando el cinturón en el ring.

Tercer round

Sin tirar la toalla. Sacyr volvió a atacar esta vez de la mano de un aliado indio. En enero de este año comenzó el tercer asalto al salir a la luz pública las negociaciones de la constructora con una colega india.

La estrategia era similar a las anteriores. Essar compraría el 10% del capital de Repsol y conseguiría un miembro en el consejo. La firma de los hermanos Shashi y Ravi Ruia uniría sus fuerzas a Sacyr antes del 1 de julio.

Esa fecha es importante porque es cuando se eliminan los blindajes en el voto en los consejos de las grandes empresas. Sacyr tiene el 20% de Repsol, pero hace dos meses el peso de su voto sólo representaba el 10% por esos blindajes.

Con ese cambio normativo, si Essar y Sacyr sumaban sus participaciones podrían votar por casi el 30%. Así Del Rivero tenía el ángulo perfecto para meter ese gancho a Brufau. Sin embargo, ese momento no cuajó al no cerrarse la operación.

¿Llega el final del combate?

Así es cómo se ha llegado al cuarto asalto. Los rivales han aprovechado cada round para superarse y conocerse mejor. Dicen que una pelea perdida no es un fracaso sino un aprendizaje. A lo mejor por eso el último ataque de Sacyr tiene una combinación de los anteriores asaltos. Cuenta con un socio, Pemex, y pretende separar las funciones del presidente y del consejero delegado.

Lo único que falta para poner punto y final es que el árbitro declare campeón a Del Rivero. A no ser que Brufau guarde una izquierda poderosa, los espectadores no verán un quinto asalto. Desde Repsol han asegurado que velarán por los intereses de la mayoría de los accionistas, pero no desveló ningún detalle más.

Por el momento, Sacyr y Pemex han tenido que rendir cuentas al Gobierno. En una entrevista con el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, los posibles campeones han dado plenas garantías al Gobierno de que si ganan el cinturón del combate, es decir la gestión de la petrolera,mantendrán la españolidad de la compañía.   

 

 

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