Los españoles repatrían 45.000 millones atraídos por la mejora de la economía

    • Dos terceras partes de los 68.890 millones en inversiones que entraron en España hasta noviembre de 2013 se correspondían a capital repatriado por particulares y empresas locales.
    • Los inversores foráneos, que el año pasado a estas alturas habían sacado 191.000 millones del país, han apostado más de 21.000 millones en activos españoles.

Un grupo de inversores comentan la sesión sobre el parqué de la Bolsa de Madrid.
Un grupo de inversores comentan la sesión sobre el parqué de la Bolsa de Madrid.

Entre enero y noviembre del año pasado 68.820 millones de euros entraron en España a la búsqueda de rentabilidad. El fenómeno supone un contraste, y un alivio, respecto a 2012, cuando más o menos a las mismas alturas 191.000 millones de euros habían salido del país para ponerse a salvo de las turbulencias que zarandeaban la estabilidad financiera de España.

Sin embargo, mientras que en el episodio de fuga de capitales que se vivió entre finales de 2011 y julio de 2012 fueron los inversores extranjeros los que se mostraron más activos (o asustados), la rehabilitación de España como destino inversor durante 2013 ha tenido básicamente protagonismo patrio.

Dos terceras partes de la nueva inversión captada por España durante el año 2013 se correspondía a dinero repatriado por agentes económicos españoles, atraídos por las posibilidades que ofrecía un mercado en franca recuperación.

En total, en los once primeros meses del año pasado particulares, empresas, entidades financieras o sociedades de inversión con sede en España trajeron de vuelta a casa 44.128 millones de euros que tenían invertidos en el exterior, principalmente en intrumentos financieros, pero también en valores negociables, y que ahora pululan por activos del país, según los datos de la balanza de pagos publicados este viernes por el Banco de España.

No se trata de un fenómeno nuevo. Desde que comenzara la crisis, los españoles han repatriado más de 110.000 millones de euros que tenían colocados en inversiones especulativas -entendiendo éstas como las orientadas a obtener una rentabilidad económica más o menos urgente: acciones, participaciones en fondos de inversión, títulos de deuda o instrumentos moentarios- en activos extranjeros.

La diferencia es que hasta ahora el asunto se había atribuido a la necesidad de convertir esos activos en euros contantes y sonantes ante las apreturas que se pasaban en casa.

Ahora parece que la cosa va por otro lado: se quiere hacer negocio. La prueba se puede encontrar en la evolución del capítulo de otras inversiones, que refleja las inversiones materializadas en préstamos financieros o comerciales, los depósitos o las operaciones con billetes extranjeros.

A la altura de noviembre de 2012 la inversiones españolas en el extranjero en ese capítulo se habían incrementado en nada menos que 44.000 millones de euros, en un movimiento que el Banco de España atribuyó a una estrategia defensiva de las entidades financieras españolas para protegerse de la fuerte inestabilidad que afectaba el país.

Para ello, contrataron masivamente activos financieros denominados a corto plazo en el extranjero a la espera de que escampara. Efectivamente, escampó, y lo que dicen los datos de la balanza de pagos es que esos más de 40.000 millones de euros que la banca española resguardó en el extranjero, se han reintegrado en su totalidad al circuito financiero español.El capital extranjero viene para quedarse

Pero no sólo los nacionales han recuperado su confianza en el mercado español. Más de 21.000 millones de euros de inversión extranjera han entrado en España durante el año 2013.

La cifra no supone más que una pequeña parte de los más de 200.000 millones de euros que sacaron de España entre finales de 2011 y mediados de 2012, pero refleja una incipiente confianza en la rentabilidad que les puede proporcionar España como destino inversor.

De momento, la inversión extranjera se ha decantado mayoritariamente por aprovechar el destrozo que cinco años de crisis ha generado en los balances de muchas sociedades españolas para tomar posiciones de control en las mismas. Es lo que la terminología de la balanza de pagos denomina inversión directa.

A falta solo de contabilizar lo ocurrido en el mes de diciembre, en el que al menos se cerraron algunas operaciones importantes por parte de SAREB (el popular banco malo) que irán a engrosar esta cuenta, durante 2013 entraron en España 26.424 millones de euros procedentes de inversores extranjeros que sirvieron bien para tomar una participación superior al 10% en alguna compañía o bien para apuntalar la misma.

Se considera que se trata de inversiones con un horizonte duradero, en las que lo que se busca no es una rentabilidad inmediata sino la toma de control de una sociedad con fines estratégicos.

No obstante, también mejoró la llamada inversión de cartera, que es la que se formaliza en acciones, títulos de deuda y otros instrumentos financieros que ofrecen la posibilidad de ganar dinero más a corto plazo.

Con este objetivo han entrado 14.000 millones de euros, lo que supone la mejor cifra desde el año 2009, atraídos por el extraordinario comportamiento del Ibex 35, que se convirtió en el mejor parqué de toda Europa durante el año pasado y también por la reducción del riesgo soberano.

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