En España luchan contra los tatuadores ilegales

Los milenials tiñen de oro la industria del tatuaje... y también la de su eliminación

Se estima que el 47% de los miembros de la llamada 'generación del milenio' (entre 18 y 35 años) tienen al menos un dibujo en su cuerpo.

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El tatuaje, una costumbre social más que aceptada. / EFE

El tatuaje, la modificación del aspecto corporal a través de la tinta, tiene miles de años y se han encontrado ejemplos de ello en el antiguo Egipto. En la actualidad, y después de años en los que su uso se circunscribía a ambientes marginales, la proliferación de futbolistas, cantantes y modelos que los lucen como símbolo de estatus ha hecho su uso una costumbre social más que aceptada.

En un reciente artículo aparecido en 'The Wall Street Journal' se señala que, en Estados Unidos, uno de cada dos milenials luce algún tatuaje en su cuerpo, disparando la facturación de esta nueva industria hasta los 1.600 millones de dólares. Y eso son muchos dibujos sobre la piel.

Para el diario económico estadounidense, que utiliza los datos de un estudio de mercado realizado por la firma 'IbisWorld', son las nuevas generaciones las que han hecho llover oro sobre los estudios de tatuajes. El mismo análisis contempla un crecimiento anual promedio del 7,7% para la citada industria, lo que da idea de la rentabilidad que promete en la actualidad esta práctica.

Se estima que el 47% de la 'generación del milenio' (entre 18 y 35 años) tienen al menos un tatuaje. El 37% de ellos cuenta con dos tatuajes en su cuerpo y un 15% se han realizado al menos cinco. Las cifras marcan el auge de la tinta, ya que de los miembros de la 'generación X' no llega al 36% los que han recurrido a la aguja, mientras que en los llamados 'baby boomers' se reduce dicho porcentaje al 13%.

La otra cara del negocio es la eliminación de los mismos, una vez que la población va accediendo al mercado de trabajo o rechaza la apariencia que quiso tener a edades más temparanas. Según la Academia de Cirugía Dermatológica de EEUU, en la última década se han eliminado 687.450 tatuajes en el 'Tío Sam'. Y el proceso no es sencillo, ni indoloro, ni mucho menos barato.

En el proceso se emplean pulsos de luz rápidos con temperaturas de hasta 900 grados, en un proceso que suele precisar de tres a doce sesiones. El coste de quitar del cuerpo aquella imagen de un ídolo del rock que uno amaba en la adolescencia tardía puede oscilar entre los 5.880 y los 36.000 dólares, dependiendo del tamaño del dibujo.

Economía sumergida

En España el negocio es igualmente boyante. Eso sí, según la Unión Nacional de Tatuadores y Anilladores Profesionales (UNTAP), han de luchar contra los tatuadores ilegales, que suponen una lacra para el sector y detraen a las arcas públicas cientos de millones. Mediante reclamos en plataformas como Milanuncios, Facebook, Wallapop y similares, los 'ilegales' de la tinta hacen negocio a costa de los profesionales, que deben cumplir estrictos requisitos de higiene, formación e instalaciones.

Según explica a Lainformacion.com Fidel Prieto, secretario de la UNTAP, calculan que en el sector español existen 2.500 estudios legales y hasta 5.000 personas que trabajan de forma ilegal: "Dos ilegales por cada tatuador que cumple las normas".

En su opinión, tras haber acudido a Trabajo, a la Comunidad de Madrid y a otras instancias, la solución a este problema "no es nada sencilla". Prieto apuesta "por la educación, por hacer campañas informativas que muestren los riesgos de hacerse un tatuaje en un piso, con tintas a lo mejor compradas por Internet que están caducadas, y sin ninguna garantía posterior". Todo un reto por delante.

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