Los políticos 'eléctricos' pierden la voz en la batalla

    • Una cosa es la fidelidad al jefe y otra olvidar que el silencio sepulcral no es más que otra demostración de alejamiento de los problemas reales de la calle.
    • Han perdido una estupenda oportunidad de demostrar al personal que aún queda algo de aquellos personajes maestros de la batalla dialéctica y presuntos defensores de las causas justas
Enrique Utrera

La cuarentena de hombres y mujeres ex altos cargos públicos que desde que empezó la crisis han pasado por el sector eléctrico tienen un grave problema de comunicación. Resulta incomprensible que en el fragor de la batalla más cruenta de los tiempos modernos entre el Gobierno y las compañíasningún consejero o asesor de las eléctricas proveniente de la arena política haya dicho esta boca es mía. A partir de ahora se les podrá calificar de cualquier manera menos de independientes.

¿Qué opinan sobre el tarifazo?¿Comprenden la respuesta del ministro Soria? ¿Hay que cambiar las reglas del juego?¿Están de acuerdo con los presidentes de las compañías eléctricas que les pagan? Son preguntas que no han tenido ni tendrán respuesta de nuestros ex presidentes, ex ministros, ex alcaldes, ex secretarios de Estado... Si no se mojan en un asunto que toca de lleno al bolsillo de la ciudadanía a la que un día sirvieron, imagínense el nivel de beligerancia en otros asuntos igualmente importantes pero sin relevancia pública.

Ya sabemos que cuando se trabaja a cuenta de terceros y sobre todo si se cobra un jugoso salario, la discreción es lo primero. Pero una cosa es la fidelidad al jefe y otra olvidar que el silencio sepulcral no es más que otra demostración de alejamiento de los problemas reales de la calle. El personal es muy libre de salir de gira a vender un libro de memorias, pero no estaría de más que desde la atalaya de un consejo de administración eléctrico se mojara sobre una polémica que afecta a todos.

Criticados estos días por sus muy bien remunerados cargos en las grandes compañías del sector, nuestros ex políticos han perdido una estupenda oportunidad de demostrar al personal que aún queda algo de aquellos personajes maestros de la batalla dialéctica y presuntos defensores de las causas justas. Ni una palabra, ni en una dirección ni en otra. Este es el triste balance del episodio del tarifazo que ha servido para demostrar que en el 'lobby' eléctrico no hay fisuras. Todo está atado y bien atado.

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