Así se jubila el resto del mundo

Cinco modelos en los que España se debe inspirar para la reforma de las pensiones

Los escandinavos disfrutan de retribuciones más generosas, mientras que los asiáticos son pioneros en valorar la esperanza de vida.

Europa sur, el modelo en el que se inserta España.
Europa sur, el modelo en el que se inserta España. / PXHERE


La reforma del modelo público de retribución para la vejez se ha situado en el epicentro informativo una vez más, sobre todo después de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, admitiera el pasado jueves su preocupación por el funcionamiento del sistema: “Ingresamos como en 2007 y gastamos 50.000 millones más”.

La cuestión ocupó estos días a todo tipo de agentes. Desde a la ministra de Empleo, pasando por la oposición, a los sindicatos, que convocaron protestas al efecto y hasta animaron a aseguradoras y centros de estudios a realizar propuestas para apuntar a un modelo sostenible y a futuro.

Ante el envejecimiento de la población mundial, países de todo el mundo estudian cómo reformar sus sistemas. Solo con mirar fuera, España tiene ante sí otras cinco tipologías de protección en las que inspirarse para acertar en la mejora del suyo.

Los cinco modelos geográficos, distintos del Europeo del sur en el que se inserta España, han sido descritos en un último informe del Instituto Santalucía titulado Pensiones en Transición.

El sistema anglosajón rige en Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda y Austria. La seguridad social de estos países exige periodos mínimos de cotización, de residencia o pago de impuestos generales para cobrar la pensión a partir de los 66-68 años, y facilita la jubilación anticipada pero la penaliza.

Alemania, Francia y Polonia piden largos periodos de cotización para alcanzar la pensión completa a partir de los 67 años. El futuro pensionista de Centroeuropa puede tanto jubilarse anticipadamente, con la consecuente penalización, como cotizar también de manera voluntaria para completar su pensión.

El cálculo de la remuneración en Europa central puede abarcar toda la vida laboral o los mejores años del trabajador, como propone copiar para España la ministra Fátima Báñez, pero no se tienen en cuenta ni el patrimonio ni el resto de ingresos de los pensionistas.

Hasta aquí, ninguna diferencia con España, donde la reforma de las pensiones en 2012 introdujo el índice de revalorización, que limita el alza anual de las cuantías, y el Factor de Equidad Intergeneracional (FEI), que entrará en vigor en 2019, con el mismo objetivo.

El modelo nórdico es El Dorado de los pensionistas, dicen. Los jubilados cobran en los países escandinavos entre el 70 y el 80% de su salario previo. La cuestión es bien distinta en los países anglosajones, donde el erario para poco, las tasas de sustitución son modestas y se habitúa a contar con un complemento privado que las compense. 

El más flexible de los países nórdicos es Suecia, que bebe de un sistema nocional
, consistente en una especie de cuentas virtuales donde se van depositando las aportaciones individuales de los trabajadores hasta su jubilación y que en ocasiones ha sido propuesto para España. Los escandinavos limitan la jubilación anticipada y, por contra, incentivan el retraso y prohíben disfrutarla a la vez que la de incapacidad y, en general, la de supervivencia.

En el extremo opuesto de la balanza se sitúan los países emergentes. Brasil, México y Marruecos, por ejemplo, donde se exige cotizar un mínimo de entre 15 y 20 años para disfrutar del retiro a partir de los 60-65 años.  El cómputo de la pensión en el lado menos próspero del mundo varía mucho en cada país y se actualiza según el IPC. Quien no cumple todos los requisitos tiene derecho a una pensión asistencial, incompatible con ingresos laborales.

En China, Singapur y Japón, países de alta longevidad, los gobiernos aplican factores de sostenibilidad ligados a la esperanza de vida, una reforma en que el modelo asiático es pionero

Las pensiones en estos gigantes orientales se calculan sobre toda la vida laboral, pero hacen falta entre 15 y 20 años de cotización para cobrarlas en países allí donde las pensiones asistenciales son un rara avis. En el caso de Singapur, sus pensionistas solo disfrutan de 20 años de compensaciones después de llegado el momento esperado de la jubilación.

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