El juego de tronos de las grandes empresas

La pelea entre Sacyr y Repsol es una de las mil historias sobre lucha de poder que hay en el reinado empresarial. Familias y ejecutivos recurren a diversas estrategias para hacerse con el trono. Traiciones, venganzas, reconciliaciones o armas judiciales son válidas con tal de lograr ese poder.    

Repsol y Sacyr se disparan ante un posible cambio de control

¿Ha leído la saga de El juego de los tronos? ¿Ha visto la serie? La historia transcurre en un mundo fantástico similar a la época medieval europea. Con el título no es difícil adivinar el argumento. Una lucha de poderes entre las familias nobles cuyo último fin es sentarse en el trono.

No hace falta recurrir a la imaginación para escribir este tipo de historias. En el día a día del reino empresarial puede encontrar las mil y una luchas de poder que incluyen traiciones, venganzas, alianzas, reconciliaciones o armas judiciales. Todo vale con tal de ganar el control de la empresa.

El caso más reciente es el de Sacyr y Repsol. Desde 2008, el presidente de la constructora, Luis Del Rivero, lucha por arrebatar el cetro al primer ejecutivo de la petrolera española, Antonio Brufau. El grupo de infraestructuras que tiene el 20% del capital de Repsol ha intentado tres veces ganar esa batalla con la ayuda de otros socios.

Sin embargo, el final feliz nunca llegaba. Ahora todo apunta a que Del Rivero conseguirá la gestión de la petrolera, gracias a su alianza con Pemex. No obstante, Brufau afila sus armas judiciales y no descarta lanzarlas para frenar el último combate.

Otra guerra abierta es la de ACS e Iberdrola. Florentino Pérez encabeza uno de los bandos e Ignacio Sánchez Galán lidera el otro. Pese a tener el 20% de la eléctrica, la constructora tiene cerrada la puerta del consejo.

¿El argumento de Iberdrola?ACS es un competidor directo. La pelea está enquistada en los tribunales. Sin embargo, Pérez no ha tirado la toalla y se espera que haga algún movimiento. Por lo que el final de la batalla todavía no ha llegado.

Lucha de familias nobles

El mismo argumento se repitió en 2004, pero con otros protagonistas. El cara a cara fue entre dos familias empresariales nobles: las Koplowitz y los Entrecanales. Acciona compró el 8% de FCC, pero sin intenciones de mandar. Sin embargo, esa estrategia cambió cuando la constructora adquirió el 15% de su rival.

Con ese porcentaje, los Entrecanales pidieron tres puestos en el consejo de FCC. Una petición que las empresarias Koplowitz consideraron como la declaración de la guerra.

Para defenderse acudieron a las armas judiciales, que le arrebataron las ansias de poder a sus rivales. Al final, Acciona aprovechó el interés de un caballero adinerado llamado Luis Portillo, presidente de Colonial, para salirse de FCC al colocarle la participación del 15%.

La traición del Santander

Otro protagonista que salió por la puerta pequeña, pero con los bolsillos llenos fue el banco Santander. La entidad financiera selló un pacto con Total para gestionar la petrolera Cepsa. Lo que ocurre es que la codicia del banco español le llevó a atacar por sorpresa a su socio francés. Lanzó una oferta para quedarse con el reino del petróleo de Cepsa. Una jugada que le salió mal por el veredicto de un juez.

Como no podía ansiar a más poder, la entidad financiera buscó a un príncipe azul que se quedara con su participación en Cepsa. Después de seis años de búsqueda vendió el 32,5% de la petrolera a un holding de empresas energéticas de Abu Dhabi llamado IPPIC. En este caso no se puede aplicar el refrán de la codicia rompe el saco porque el banco ganó unas cuantiosas plusvalías de 257 millones de euros.

Un final feliz entre hoteles

No todos los finales son malos. Recordemos el caso de NH Hoteles y Hesperia. El segundo grupo hotelero se lanzó a conquistar el reinado de su rival. Lanzó una oferta de compra por el 26% del capital de NH Hoteles. Una contienda que no ganó. José Castro no se quedó con los brazos cruzados. Poco a poco fue ganando terreno y logró el 25% de su contrincante.

Al ver las orejas al lobo, NH cerró la puerta del consejo a su enemigo. Una situación que continuó estancada durante dos años hasta que por fin NH recapituló y decidió sellar la paz con Hesperia. Ambos han creado el primer grupo hotelero en España.

El rey protector

En otras historias de peleas, el hilo conductor gira en torno a un personaje. Este es el caso de Endesa y su rey protector Manuel Pizarro. El empresario maño no escatimó ni en dinero ni en fuerzas para defender su reinado eléctrico de las invasiones que sufrió.

Primero fue Gas Natural. Aunque ya sonaban rumores en la jungla bursátil, Salvador Gabarró lanzó por sorpresa una oferta para conquistar a los accionistas de Endesa. Sin perder un segundo Pizarro armó su defensa y lanzó la denuncia del ataque a todos los vientos.

Así es cómo se enteró E.ON de la invasión. El grupo alemán en vez de ayudar a Pizarro, se quitó del medio a Gas Natural y se lanzó a la conquista de la tierra prometida que era Endesa. El rey de la eléctrica defendió con uñas y dientes sus terrenos, pero no pudo superar el remate final que llegó de la mano de Acciona y Enel.

 

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