JP Morgan advierte que puede haber un tercer rescate de Grecia y otro de Portugal

La gestora de fondos del banco americano cree que la crisis de deuda seguirá siendo el gran lastre del mercado europeo. Sobre todo, porque no descarta que la economía helena necesite una tercera ronda de ayudas, y que la lusa sea incapaz de financiarse por sí sola, lo que se traducirá en un segundo rescate. Y no es la única que lo piensa.

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Grecia y Portugal fueron los países más débiles de Europa durante 2011. Y todo apunta a que esta pareja seguirá siendo peligrosa en el futuro.

A pesar de que ambas economías de la periferia europea ya han recibido dinero para solucionar sus problemas, los gestores de fondos siguen pensando que los miles de millones de euros que les han prestado son insuficientes.

El último en pronunciarse ha sido Manuel Arroyo, director de estrategia de JP Morgan Asset Management para Españay Portugal, quien ha dejado claro que los temores a que estos países periféricos seguirán dando sustos están a la orden del día en el mercado.

Y es que parece que los gestores no creen que la economía helena tenga suficiente con el segundo paquete de ayudas aprobado ayer por Europa, valorado en 130.000 millones. 

"Lo que ya parece claro es que este nuevo dinero no cumplirá con el objetivo de reducir el volumen de deuda a un 120% de su PIB en 2020 (frente al 172% que puede alcanzar este año), así que no se puede pensar que este culebrón ha terminado. Grecia debe cumplir con los objetivos de déficit acordados y, en caso de no hacerlo, se enfrentará, de nuevo, a serios problemas de liquidez que le pondrán contra las cuerdas", estima el responsable de la gestora del banco americano para la Península Ibérica.

Su opinión no es un caso aislado. Según Arroyo, la sensación de que esto puede ocurrir tarde o temprano es generalizada entre los gestores y en las propias instituciones internacionales, donde los rumores saltaron la pasada semana.

Pero la tragedia periférica no acaba aquí. Para el gestor de JP Morgan, el escenario de Portugal tampoco es tranquilizador."Es pronto para valorarlo, pero ya hay muchos expertos que especulan con la posibilidad de que la economía lusa sea incapaz de financiarse por sí misma en el mercado en 2013", puntualiza.

Y no hay más que echar un vistazo a las rentabilidades que está pagando el país para poder colocar su deuda entre los inversores. Sin ir más lejos, el interés del bono portugués a diez años ronda el 13,5% actualmente (frente al 5,1% en el que se mantiene España), lo que significa que prácticamente duplica el umbral clave del 7%, el nivel que dio lugar a su rescate y también a los de Grecia e Irlanda.

El hecho de que los inversores estén exigiendo un rendimiento tan alto a la deuda lusa a diez años explica la desconfianza que sigue provocando nuestro país vecino en el mercado. No hay que olvidar que, en noviembre del año pasado, los bonos a diez años españoles e italianos llegaron a superar ese famoso 7%.

Entonces, el mercado presionó a Italia hasta forzar la dimisión del Gobierno de Silvio Berlusconi y su relevo al equipo de Mario Monti. Con el nuevo Ejecutivo llegaron los planes de ajuste, la clave para que los inversores dieran un respiro a la deuda transalpina, y, de rebote a la española, que también se ayudó de la llegada del PP al poder para escapar de la zona de rescate. 

Desde entonces, los sustos han sido puntuales y el interés que piden los inversores por la deuda de estos países permanece estable alrededor del 5%. En concreto, el rendimiento del bono hispano a diez años ronda ahora el 5,1%, mientras que el transalpino se mantiene alrededor del 4,9%.

En cambio, el luso ronda el 13,5%y el heleno, el 19%. De ahí que, como asegura Arroyo, "vayan a seguir siendo los protagonistas de las incertidumbres a medio plazo".

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