Domingo, 22.10.2017 - 17:57 h

Un Mas conciliador y Montilla receloso protagonizan duelo con sabor electoral

Barcelona.- El líder de CiU, Artur Mas, y el presidente catalán, José Montilla, han protagonizado hoy un duelo parlamentario con un claro sabor electoral, con un Mas que ha querido ser conciliador y cauteloso ante el contexto de crisis económica y un líder del PSC más receloso a sus ofertas.

Barcelona.- El líder de CiU, Artur Mas, y el presidente catalán, José Montilla, han protagonizado hoy un duelo parlamentario con un claro sabor electoral, con un Mas que ha querido ser conciliador y cauteloso ante el contexto de crisis económica y un líder del PSC más receloso a sus ofertas.

El Parlament ha sido escenario de la segunda jornada del debate de política general, el día más intenso puesto que es en el que intervienen todos los líderes catalanes; todos marcando su espacio electoral, sin afrontar riesgos, con la vista puesta en las elecciones catalanas del año que viene.

Mas ha iniciado el debate proponiendo que los diputados de PSC, ERC e ICV en Madrid hagan un "frente común" para bloquear la subida de impuestos planeada por el Gobierno central.

Montilla ha rechazado de plano la idea porque CiU lo que busca, a su juicio, es que el PP y "su amigo" Mariano Rajoy vuelvan a la Moncloa ya que coinciden en una defensa de políticas "neoliberales".

La negativa del presidente catalán y su apelación al "miedo del PP", según Mas, ha sido calificada de "tontería" y "politiquería" por parte del jefe de la oposición, que ha lamentado que el presidente, en un momento de hacer propuestas para afrontar la crisis, ha querido convertir el debate en un "pim, pam, pum".

Montilla ha recordado que él, a diferencia de Mas, "jamás" será presidente con el apoyo del PP, ni los 25 diputados del PSC dejarán caer a un Gobierno del PSOE en favor del PP.

El duelo dialéctico entre Montilla y Mas ha tenido un claro trasfondo de confrontación de programas electorales, como ha recordado el propio presidente catalán.

Pero Mas ha vertido hoy pocas críticas a la gestión del Govern e incluso ha hecho continuas ofertas de mano tendida a Montilla, algo que desde las filas socialistas se ha visto como un intento por recuperar centralidad tras apoyar las consultas independentistas.

El presidente de CiU ha aprovechado para postularse como candidato a liderar un "cambio" en Cataluña, que permita superar la crisis, aunque se ha ofrecido también a pactar con el PSC grandes reformas y compartir así sus "costes" electorales.

Si del discurso de ayer de Montilla se desprendió que éste sigue apostando por el tripartito porque es su único "salvavidas político", hoy Mas ha recalcado que "este país necesita un cambio".

Después de acordar antes del verano la ley catalana de educación con el PSC al margen de ICV-EUiA, Mas ha ampliado su predisposición al pacto entre las dos grandes formaciones políticas en el Parlament a otros grandes ámbitos, como las infraestructuras, la reforma laboral, la política fiscal o los estímulos a los emprendedores.

Entre los "grandes acuerdos" que se ha ofrecido a alcanzar con Montilla, Mas ha destacado una "reforma del mercado laboral" para atajar la destrucción de empleo y una "reforma energética" que se inhiba de la posibilidad de reactivar la energía nuclear.

En el terreno estatutario, Mas ha dicho al presidente catalán que le "toma la palabra" para no dar "ni un paso atrás" y "no aceptar políticamente ni un recorte" del Estatut a manos del Constitucional.

El líder de ERC, Joan Puigcercós, ha reprochado por su parte a Montilla su valoración negativa de las consultas locales que se convocan sobre la independencia, por ser una expresión democrática de los ciudadanos, y porque "a nadie le debería dar miedo una urna".

Puigcercós, que ha hecho una cerrada defensa de la gestión del Govern, ha considerado que Montilla se ha "equivocado" al valorar las consultas populares, y ha querido responder de forma implícita al hecho de que el presidente dijese ayer que no creía en aventuras soberanistas con "hojas de ruta imaginarias".

Según Puigcercós, sea cual sea la sentencia del TC sobre el Estatut, está convencido de que "marcará el final de una etapa", la autonomista, porque: "interpretará y dirá que hemos llegado hasta aquí, y esto levantará una pared a nuestras aspiraciones".

Por su lado, el presidente del grupo parlamentario del PP, Daniel Sirera, ha sugerido a Montilla que eche de su gobierno a los consellers de ERC que antepongan la independencia de Cataluña al combate contra la crisis. Por contra el presidente catalán ha loado la dedicación de sus socios en reactivar la economía.

Barcelona.- El líder de CiU, Artur Mas, y el presidente catalán, José Montilla, han protagonizado hoy un duelo parlamentario con un claro sabor electoral, con un Mas que ha querido ser conciliador y cauteloso ante el contexto de crisis económica y un líder del PSC más receloso a sus ofertas.

El Parlament ha sido escenario de la segunda jornada del debate de política general, el día más intenso puesto que es en el que intervienen todos los líderes catalanes; todos marcando su espacio electoral, sin afrontar riesgos, con la vista puesta en las elecciones catalanas del año que viene.

Mas ha iniciado el debate proponiendo que los diputados de PSC, ERC e ICV en Madrid hagan un "frente común" para bloquear la subida de impuestos planeada por el Gobierno central.

Montilla ha rechazado de plano la idea porque CiU lo que busca, a su juicio, es que el PP y "su amigo" Mariano Rajoy vuelvan a la Moncloa ya que coinciden en una defensa de políticas "neoliberales".

La negativa del presidente catalán y su apelación al "miedo del PP", según Mas, ha sido calificada de "tontería" y "politiquería" por parte del jefe de la oposición, que ha lamentado que el presidente, en un momento de hacer propuestas para afrontar la crisis, ha querido convertir el debate en un "pim, pam, pum".

Montilla ha recordado que él, a diferencia de Mas, "jamás" será presidente con el apoyo del PP, ni los 25 diputados del PSC dejarán caer a un Gobierno del PSOE en favor del PP.

El duelo dialéctico entre Montilla y Mas ha tenido un claro trasfondo de confrontación de programas electorales, como ha recordado el propio presidente catalán.

Pero Mas ha vertido hoy pocas críticas a la gestión del Govern e incluso ha hecho continuas ofertas de mano tendida a Montilla, algo que desde las filas socialistas se ha visto como un intento por recuperar centralidad tras apoyar las consultas independentistas.

El presidente de CiU ha aprovechado para postularse como candidato a liderar un "cambio" en Cataluña, que permita superar la crisis, aunque se ha ofrecido también a pactar con el PSC grandes reformas y compartir así sus "costes" electorales.

Si del discurso de ayer de Montilla se desprendió que éste sigue apostando por el tripartito porque es su único "salvavidas político", hoy Mas ha recalcado que "este país necesita un cambio".

Después de acordar antes del verano la ley catalana de educación con el PSC al margen de ICV-EUiA, Mas ha ampliado su predisposición al pacto entre las dos grandes formaciones políticas en el Parlament a otros grandes ámbitos, como las infraestructuras, la reforma laboral, la política fiscal o los estímulos a los emprendedores.

Entre los "grandes acuerdos" que se ha ofrecido a alcanzar con Montilla, Mas ha destacado una "reforma del mercado laboral" para atajar la destrucción de empleo y una "reforma energética" que se inhiba de la posibilidad de reactivar la energía nuclear.

En el terreno estatutario, Mas ha dicho al presidente catalán que le "toma la palabra" para no dar "ni un paso atrás" y "no aceptar políticamente ni un recorte" del Estatut a manos del Constitucional.

El líder de ERC, Joan Puigcercós, ha reprochado por su parte a Montilla su valoración negativa de las consultas locales que se convocan sobre la independencia, por ser una expresión democrática de los ciudadanos, y porque "a nadie le debería dar miedo una urna".

Puigcercós, que ha hecho una cerrada defensa de la gestión del Govern, ha considerado que Montilla se ha "equivocado" al valorar las consultas populares, y ha querido responder de forma implícita al hecho de que el presidente dijese ayer que no creía en aventuras soberanistas con "hojas de ruta imaginarias".

Según Puigcercós, sea cual sea la sentencia del TC sobre el Estatut, está convencido de que "marcará el final de una etapa", la autonomista, porque: "interpretará y dirá que hemos llegado hasta aquí, y esto levantará una pared a nuestras aspiraciones".

Por su lado, el presidente del grupo parlamentario del PP, Daniel Sirera, ha sugerido a Montilla que eche de su gobierno a los consellers de ERC que antepongan la independencia de Cataluña al combate contra la crisis. Por contra el presidente catalán ha loado la dedicación de sus socios en reactivar la economía.

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