Tras los graves altercados en París

Macron da marcha atrás y suspenderá la subida fiscal a las gasolinas desde enero

Se anula durante seis meses la "tasa carbono", la convergencia de precios entre el diesel y la gasolina y el alza en vehículos agrícolas.

Macron da marcha atrás y suspenderá la subida fiscal a las gasolinas desde enero
Macron da marcha atrás y suspenderá la subida fiscal a las gasolinas desde enero. / EFE

El Gobierno francés no puede permitirse durante mucho más tiempo que los medios del mundo emitan imágenes de un París tomado por los disturbios y los incendios. Por todo ello, y porque también hay que frenar el malestar propio que ha provocado estos altercados (y que es la razón más importante, pese a los lamentos de los hosteleros y empresarios de la capital), con decenas de heridos y detenidos en las últimas semanas, el Ejecutivo de Emmanuel Macron ha anunciado que renuncia a una nueva subida de los impuestos sobre los carburantes a partir de enero. Se trata de la primera de las reivindicaciones de los denominados 'chalecos amarillos'.

El primer ministro francés, Édouard Philippe, los ha concretado: congelación de los precios del gas, la electricidad y de los carburantes. En una declaración televisada, ha apuntado que "ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación", y, por tanto, también se suspende el endurecimiento de la inspección técnica de vehículos, otra de las demandas originales del movimiento de protesta.

"Esta cólera, que viene de lejos y durante mucho tiempo ha estado muda, hoy se expresa con fuerza y de forma colectiva. Habría que estar sordo y ciego para no verla y escucharla", ha señalado el primer ministro, quien ha adelantado que se abrirá un diálogo nacional para revisar por completo el sistema fiscal francés. Como primeras medidas, Francia se suspende durante seis meses la subida de la "tasa carbono", la convergencia de precios entre el diesel y la gasolina y el alza de la fiscalidad al gasóleo de vehículos agrícolas.

"Estas medidas fiscales no se aplicarán antes de ser debatidas por todas las partes implicadas. En ese tiempo queremos identificar y poner en marcha medidas de acompañamiento justas y eficaces. Si no las encontramos, sacaremos conclusiones", ha subrayado Philippe. También se congelará por medio año el endurecimiento de las condiciones de la inspección técnica a vehículos que debía entrar en vigor el próximo 1 de enero. Del mismo modo, tampoco aumentarán las tarifas de la electricidad y el gas durante todo el invierno, mientras dure el proceso de concertación nacional.

"Estas decisiones, inmediatas, deben traer el apaciguamiento y la serenidad al país. Deben permitirnos lanzar un diálogo verdadero sobre el conjunto de preocupaciones expresadas estas últimas semanas", ha agregado el jefe del Gobierno.

Sin embargo, Philippe ha sido contundente al afirmar que, desde el comienzo del movimiento de los "chalecos amarillos", cuatro franceses han muerto y cientos han resultado heridos en las protestas, por lo que "esta violencia debe cesar". Al referirse al "gran debate" que tendrá lugar entre el 15 de diciembre y el 1 de marzo en torno a la fiscalidad, reconoció que los impuestos y tasas en Francia "son los más elevados de Europa, es un sistema complejo y a veces injusto". "Si los acontecimientos de los últimos días han demostrado algo, eso es que los franceses no quieren que suban los impuestos. (Pero) si bajan, también tendrá que bajar el gasto, ya que no queremos dejar las deudas a nuestros hijos", ha añadido, según Efe.

El presidente Emmanuel Macron había convocado el lunes un gabinete de crisis a una decena de ministros directamente implicados en las protestas de los 'chalecos amarillos', que el pasado sábado vivieron una jornada de alta tensión con violentos altercados de una dimensión inaudita en París y en otros puntos de Francia. Macron ha anulado un viaje que tenía previsto a Serbia el miércoles y el jueves por estas protestas, que aún continuaban a primera hora del martes en forma de bloqueos de algunas carreteras y autopistas.

Su Ejecutivo había programado a partir del 1 de enero un incremento de las tasas sobre el combustible de 6,5 céntimos de euro por litro para el gasóleo y de 2,9 céntimos para la gasolina, dentro de su estrategia para reducir la dependencia del petróleo y favorecer una economía con menores emisiones de dióxido de carbono para luchar contra el cambio climático. Con ese nuevo incremento, que se añadía al que se aplica desde comienzos de este año (7,6 céntimos para el gasóleo y 3,9 céntimos para la gasolina) estaba previsto recaudar unos 3.000 millones de euros anuales.

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