El impacto del dólar

El mercado al ‘verrés’: por qué las buenas noticias son ahora malas para la bolsa

Los últimos datos económicos anuncian el fin inminente del dinero barato

Varios agentes de la Bolsa de Nueva York (Foto: EFE)
Varios agentes de la Bolsa de Nueva York (Foto: EFE)

En los años posteriores a la crisis de 2008, los inversores tenían que mirar dos veces la pantalla para creerse lo que estaban viendo: un mal dato económico, una cifra de creación de empleo demasiado floja hacía… ¡subir la bolsa!

Las malas noticias hacían pensar a los gestores que los bancos centrales seguirían inundando el mundo de liquidez gratis para intentar reactivar las economías. En consecuencia, en previsión de ese ‘regalo’, la bolsa respondía al alza.

Pero si aquello era el mundo al revés, lo que vive hoy el mercado sería el mundo al verrés, porque sucede todo lo contrario. Este viernes, las buenas noticias sobre la economía estadounidense provocaron… ¡Caídas en las bolsas! .

Estados Unidos anunció que había creado más empleos de los previstos y que los salarios habían crecido al mayor ritmo en más de 8 años. Pero la bolsa americana reaccionó a la noticia a la baja y completó su su peor semana en 2 años. Curiosamente, estas dos fantásticas noticias del mercado laboral tienen una lectura negativa. Que mejoren los sueldos es muy bueno. No cabe duda. El problema es que, cuando cobramos más, tendemos a gastar más. Y en una sociedad radicalmente orientada al consumo, como la americana, todavía más. Como las tiendas ven más hay más alegría compradora, suben los precios y, si esa bola sigue creciendo, el riesgo de que la inflación se dispare aumenta.

Es decir, lo que en un principio es un circulo virtuoso puede acabar generando un círculo vicioso, en el que las personas se acaban endeudando sin límite para seguir consumiendo aunque suban los precios. Una situación que puede llevar a los bancos centrales a subir los tipos más de los que le gustaría con el objetivo de evitar mayores desequilibrios.


El fin de la era del dinero barato

Que se materialice o no el riesgo de inflación está por ver, pero lo que sí parece descontarse con estos datos es que la era del dinero ultrabarato está llegando a su fin. Y que esto puede acabar afectando al fuerte crecimiento económico de los últimos trimestres.

Los primeros en descontar que la economía crecerá tanto como para que los bancos centrales suban los tipos de interés son los bonos. El de EEUU a 10 años llegó a superar el 2,8% de rentabilidad en la última semana, su nivel más alto en 4 años. En este activo, cuando la rentabilidad sube el precio cae, es decir, el inversor pierde.

Esta subida de las rentabilidades de la renta fija está presionando a la bolsa a la baja por varios motivos. El primero es la incertidumbre, porque si tener los tipos de interés en el 0% era un territorio desconocido, el camino de vuelta desde ese nivel también lo es. Y al mercado, si algo no le gusta, es la incertidumbre.

El segundo es que, a medida que suban los tipos de interés a las empresas les costará más financiarse, también a las que cotizan en bolsa. Además, esas rentabilidades más altas y, a la vez, atractivas de los bonos pueden afear por primera vez en muchos años la rentabilidad de los dividendos.

Para rematar, como sugería Daniel Lacalle hace unos días, “hay toda una economía orientada hacia un dólar débil. Cuando eso cambie, puede generar una parada en seco”. El economista jefe de Tressis se refería al impacto en los países emergentes de un dólar más fuerte: “Están acostumbrados a recibir una cantidad desproporcionada de dólares baratos y financiar proyectos a largo plazo. Cuando dejen de recibir esos dólares, se cambiarán las tornas”.

Los gestores de fondos a nivel global creen que todavía queda un último cartucho y que la bolsa no marcará su máximo hasta la segunda mitad de 2018 o incluso 2019, según la última encuesta de Bank of America Merrill Lynch. Pero parece difícil que todo aquel que haya puesto fecha al fin de este mercado alcista no vaya a plegar velas mucho antes.

En este contexto, es más que nunca necesario que tengas claro cuál es tu perfil inversor. Puedes descubrirlo haciendo este sencillo test.

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