Domingo, 21.10.2018 - 19:22 h
Balance Presupuestos 2017

Montoro rehúsa sacar al país del control de Bruselas... y gana margen para gastar

Salir del Procedimiento de Déficit Excesivo supondría un beneficio reputacional, pero obligaría a Hacienda a hacer un mayor ajuste del gasto en 2018

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante la presentación de la ejecución presupuestaria de 2017 / EFE

"A mi me parece muy bien que me vigilen. De hecho, estoy encantado con que me vigilen y mucho mejor nos hubieran ido las cosas en España y en Europa si se nos hubiera vigilado más. Aquí estamos para cumplir las reglas y las normas de la Unión Europea, y es la Unión la que las tiene que hacer cumplir". De este modo tan singular ha argumentado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, su rechazo a la adopción de cualquier iniciativa política o diplomática para intentar que España se quite de encima la mácula de ser el único país de toda la Unión Europea que seguirá bajo el Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) durante 2018.

Según ha confirmado este lunes Cristóbal Montoro las Administraciones Públicas cerraron el ejercicio presupuestario de 2017 con un déficit del 3,07%, ligeramente por debajo del 3,1% que se refleja en la senda de consolidación fiscal del Reino de España, pero ligeramente por encima del umbral del 3% que establece el Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento para salir del procedimiento de vigilancia intensiva de la Unión Europea. Ese limbo entre el 3% y el 3,1% en el que ha quedado provisionalmente España - el dato definitivo del ejercicio no se conocerá hasta agosto- podría abrir la puerta a que España solicitara el próximo mes de abril su salida del Procedimiento de Déficit Excesivo, el sistema intensivo de vigilancia presupuestaria creado por la UE tras la crisis, máxime cuando la Comisión Europea  ha mostrado públicamente su interés por cerrar la lista de países inmersos en un PDE lo antes posible.

El ministro de Hacienda ha desechado este lunes esa posibilidad. "No hay ninguna gestión que hacer ante Bruselas. El dato es el que es y supone no solo el cumplimiento del objetivo que nos habíamos marcado sino un esfuerzo extraordinario de reducción del déficit, el segundo más importante desde 2012 (el famoso año de los recortes), así que España saldrá del Procedimiento de Déficit Excesivo cuando le corresponda salir del Procedimiento de Déficit Excesivo".

Con Francia fuera del PDE tras cerrar el ejercicio presupuestario de 2017 por debajo del 3% por primera vez en una década, España se queda así como el único país de la Unión Europea que todavía no ha bajado de ese umbral, con el agravante de que en los tres últimos años ha sido el que ha liderado el crecimiento y la creación de empleo en el continente. Un dato que no solo llama la atención sino que también incomoda a las autoridades europeas, como han demostrado las últimas declaraciones públicas del comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, subrayando su esperanza de que no solo Francia sino también España salieran del Protocolo de Déficit Excesivo esta primavera.

Ventajas de seguir dentro del PDE

No lo hará España, en principio, pese a los anuncios deslizados en ese sentido el pasado otoño tanto por el ex ministro de Economía, Luis de Guindos, como por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por esas siete centésimas y porque no tiene intención alguna de reclamar tal cosa. ¿Motivos? Estar en el Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) tiene sus incomodidades, claro, tienes que informar a Bruselas puntualmente sobre las medidas que vas a adoptar, tienes que someterte regularmente a la supervisión presencial de los funcionarios de la Comisión, los impopulares 'hombres de negro', para testar si realmente estás adoptando las medidas solicitadas y, sobre todo, está especialmente expuesto al tirón de orejas regular de la Comisión por lo que haces y lo que dejas de hacer.

Pero también tiene sus ventajas. Tus obligaciones se limitan a cumplir la senda de consolidación de déficit pactada por Bruselas, que establece que España tendrá que reducir su déficit el año que viene en cerca de 10.000 millones de euros, y a desarrollar las medidas que te permitan cumplir ese objetivo. Salir del paraguas del déficit excesivo te conduce de forma automática al brazo preventivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, sometido a una vigilancia menor pero sujeto a una estricta regla de gasto (the expenditure benchmark) que obliga a los países en déficit a reducir tanto más su déficit como dinámico sea su crecimiento, lo que según las fuentes consultadas obligaría a buen seguro a España a un ajuste del gasto mayor al que deberá afrontar dentro del PDE.

No es este el único inconveniente. Fuera del Procedimiento de Déficit Excesivo, los países deben reconocer dentro de su dato oficial de deuda pública la vinculada a créditos y deudas comerciales, lo que en el caso de España elevaría el dato oficial de deuda pública desde el 98% del PIB actual al 137% del PIB, según explica el economista Juan Carlos Bermejo en este artículo de Voz Populi, con el coste asociado para la operativa de España en los mercados de deuda que ello acarrearía.

Montoro rechazó en rueda de prensa que hubiera estrategia alguna por parte del Gobierno para continuar bajo el PDE. "Hace un año nadie pensaba que pudiéramos cumplir el 3,1% y ahora nos dicen que tendríamos que haber ido más allá en la reducción del déficit. Los españoles han hecho un esfuerzo muy considerable y eso es lo que se tiene que valorar".

Primera vez que se cumple el déficit desde 2008

A todo esto, las Administraciones Públicas españolas cumplieron en 2017 por primera vez en casi una década (desde 2008) el objetivo de reducción del déficit marcado por Bruselas al cerrar el año en el 3,07% respecto del 3,1% previsto en el marco español de reducción del déficit. El cumplimiento se apoyó en las administraciones territoriales: los ayuntamientos presentaron un superávit de seis décimas, frente al equilibrio presupuestario inicialmente previsto; y las comunidades autónomas presentaron unos números rojos del 0,32%, cuando la previsión era que cerraran con un desequilibrio negativo del 0,6%.

El desempeño fue ligeramente peor del previsto en la Seguridad Social, que cerró el ejercicio con un déficit del 1,48% frente al 1,4% previsto, y sobre todo en la Administración General del Estado que tenía la obligación de cerrar el ejercicio con un saldo negativo del 1,1% y lo hizo con un déficit del 1,9%. Montoro no dio explicación alguna de los motivos de este desfase.

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