Un Picasso de 2,5 millones, la obra más cara en Arco 2018

Mucho ruido y pocas nueces: el arte solo mueve 385 millones en España

El común de los artistas españoles recibe de media 600 euros por obra, mientras las galerías venden piezas por debajo de los 5.000 euros.

Arco 2018.
Arco 2018. / José González.

Santiago Sierra vendió este miércoles por casi lo mismo que cuesta una vivienda la obra Presos políticos, retirada minutos antes de la inauguración de ARCO 2108, la feria de arte contemporáneo donde la Galería de Helga de Alvear iba a exhibirla. La compró Tatxo Benet, el socio de Jaume Roures en Mediapro, al precio de 96.000 euros contantes y sonantes. Es la primera vez que la galerista alemana coloca una obra de su polémico artista madrileño. Tuvo que se en Arco y tuvo que ser, de nuevo, al calor de la anécdota.

Casi 100.000 euros a tocateja pueden dar una imagen irreal del mercado del arte en España. No todos ganan tanto. Las ventas nacionales representaron menos del 1% del total mundial, hasta 385 millones de euros en 2016, según los cálculos de Clare MacAndrew, autora del informe El mercado español del arte en 2017. El TEFAF Art Market Report, elaborado Rachel Pownall, profesora de Economía del arte en la Universidad de Maastrich, hace un cómputo más optimista y eleva la facturación española a 600 millones de euros en 2016, más de 400 millones solo en galerías y subastas. Lo mismo que el cine.

Paradojas de la historia, España, país natal del segundo de los pintores muertos mejor cotizados después de Francis Bacon, Pablo Ruiz Picasso, es maestra en el arte de dar la espalda al arte. Nature Morte (1945), del artista malagueño, ha roto los márgenes en la presente edición de Arco, con un precio de 2,5 millones de euros.

La ausencia de una Ley de Mecenazgo, que el Gobierno continúa sin aprobar, y el retraimiento de los coleccionistas mantienen este raquítico perfil puertas adentro. Fuera, el mercado se mueve más ligero.

Lo cierto es que los precios medios del arte en España estaban y están por debajo de la media mundial. Clare McAndrew, también directora de la consultora Arts Economics, calculó una mediana de 5.270 euros por obra en galería, la mitad que el global. Mientras, los artistas ganan de media unos 600 euros por obra, en datos proporcionados por Isidro López y Marta Pérez Ibáñez, autores de La actividad económica de los/las artistas en España (Fundación Antonio Nebrija, 2017).

Jaime Sordo preside la primera y única asociación de coleccionistas de España. Al frente de 9915, confirma a Lainformacion.com el decaimiento de las compras en España, “donde el coleccionismo de carácter institucional y corporativo lleva inmóvil desde principios de la crisis económica”.

De tradición opaco, hacer que el mercado del arte confiese una cifra de facturación es una tarea hercúlea. El Estado no proporciona datos sobre estas transacciones de carácter privado, y solo alguna Fundación y entidades extranjeras ofrecen pinceladas de un sector en el que a nadie le gusta enseñar los números.

Arco vendió en 2017 1,5 millones de euros, solo el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, con un fuerte vínculo con la feria española, compró obras por valor de 500.000 euros. Los precios de siete cifras están reservados a la escasa obra de las vanguardias que las galerías dirigen a las ferias. Para muestra, el Picasso de 2,5 millones de euros.

El estómago todavía se encoge al levantar la etiqueta de una de las cabezas de Julio González promovido por la galería Crayón, en 300.000 euros. Las siguientes obras más caras y a la venta en la feria se sitúan en el entorno de los 80.000 euros sin IVA a los que se vendía Presos políticos de Santiago Sierra. Con ese mismo ticket se presenta la obra de la portuguesa Ana Viera, con una pieza de 1968. Son excepciones, Arco es una excepción.

De media, menos de 5.000 euros

El 63% de las obras de arte vendidas en el mercado español en 2016 no alcanzó los 5.000 euros
, frente al 36% de estas obras a nivel mundial, y solo un 1% tuvo precios superiores a 250.000 euros (frente al 5% en todo el mundo), por supuesto que ninguna superó el cheque de 500.000 euros, en datos de Art Economics. Pero como en cualquier época de vacas flacas, no hay quien contenga la franja top del mercado.

Al margen de excepciones, quien no se muestre en una feria no sale en la foto. Las ventas en estos macroespacios representaron el 41% de la facturación anual de las galerías, según la investigación de Clare MacAndrew. Sus propietarios asistieron, de media, a cinco ferias en 2016 (tres internacionales y dos nacionales) y fue en las citas internacionales donde se produjeron la mayoría de las ventas a través de este canal.

“Desde que España decidió imitar en lugar de crear, se relegó a la marginalidad”. La nota la pone la mexicana Avelina Lesper, quizá la más polémica entre los críticos de arte. “El ejemplo paradigmático es el museo Reina Sofía”, cuenta a Lainformacion.com, “con exposiciones que representan la urgencia de España de aparentar que su marca está al nivel de los países más poderosos como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania”, arremete. “El arte español VIP (Video, instalación, performance) contemporáneo es una copia de una galería de segunda de New York”, recrimina desde el otro lado del charco.

“En general, los artistas no anglosajones cotizan menos, porque el dueño del mercado del arte es Estados Unidos, donde hay más dinero hay más artistas, y no es un asunto de talento, es de legitimación, el dinero los legitima”, justifica la mexicana, de sobra conocida por su particular batalla contra las desproporcionadas cifras que alcanza el arte conceptual.

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