Domingo, 29.03.2020 - 20:10 h
Invierno demográfico en España

Contratos basura y alquiler por las nubes: el germen del descalabro de la natalidad

"De nada sirven las políticas de conciliación si no se acaba con la precariedad del mercado laboral", analiza el economista José Ignacio Conde-Ruiz.

"Acabo de firmar un contrato temporal y no sé si tendré trabajo dentro de seis meses. Mi chico está fijo, pero entre los dos no llegamos a ingresar 2.000 euros mensuales. Pagamos 850 euros de alquiler, 200 del coche, los gastos de la casa... y gracias a que nos gestionamos bastante bien llegamos a fin de mes sin demasiadas dificultades, pero no podemos ni plantearnos alimentar una boca más". El testimonio de Marta es reflejo de la realidad de muchos jóvenes españoles, independizados, formados, empleados... pero sin poder adquisitivo suficiente para tener hijos en condiciones dignas. Porque hoy en día, con los precios de la vivienda por las nubes, tener un trabajo no es garantía de calidad de vida y, por eso, "de nada sirven las políticas de conciliación si no se acaba con la precariedad del mercado laboral", asegura José Ignacio Conde-Ruiz.

Este economista, profesor Titular de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid y subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) lo tiene claro: la solución al descalabro de la natalidad en España pasa por una reforma en profundidad del mercado de trabajo, que acabe con la temporalidad abusiva y meta mano a las nuevas formas de empleo de la economía digital, más precarias que los trabajos tradicionales. Esto, conjugado con medidas que ayuden a la conciliación, permitiendo horarios laborales más flexibles, y acaben con la discriminación de género, además de políticas que faciliten el acceso al alquiler de una vivienda, ayudaría a reanimar la natalidad, en opinión de este experto.

El desplome de la natalidad en España es dramático. Esta misma semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha hecho públicos unos datos demoledores: en 2018 nacieron en nuestro país 372.777 niños, la cifra más baja en dos décadas. Y 2019 va por el mismo camino: en el primer semestre se registraron 170.074 nacimientos, el mínimo en este periodo del año de toda la serie histórica, que comienza en 1941, en plena posguerra. ¿El motivo? Disminuyen las cohortes de población en edad fértil, pero también la fecundidad: en 2018 las mujeres tuvieron de media 1,26 hijos, la cifra más baja desde 2002. Todo, mientras las mujeres españolas cada vez tienen hijos más tarde: a los 31,6 años el año pasado, mientras hasta 2006 eran madres primerizas antes de los 30.

Aunque el retraso en la maternidad ya se estaba produciendo antes de la crisis económica y no se ha frenado durante los últimos años de recuperación, tal y como se observa en el gráfico que precede este texto, numerosos sociólogos y economistas achacan a la recesión la caída de la natalidad en la juventud. Esto es así porque los jóvenes de hoy están pagando las consecuencias de una crisis que precarizó el trabajo y los salarios y se están encontrando con grandes dificultades para incorporarse al mercado laboral, y para hacerlo de manera digna.

Precariedad juvenil

La tasa de paro juvenil en España roza el 33%, frente a una media nacional del 14%, y los sueldos de los menores de 35 años no alcanzan los 20.000 euros anuales (unos 1.100 o 1.300 euros mensuales, dependiendo de si se cobra en 14 o en 12 pagas), según la última Encuesta de Estructura Salarial del INE. A esto se suma un precio del alquiler que roza los 11 euros el metro cuadrado de media y supera los 14 euros en comunidades autónomas como Madrid o Cataluña. Según los datos de Fomento, alquilar un piso cuesta 819 euros en Madrid y 769 en Barcelona.

Este cóctel provoca, en muchos casos, que las personas en edad fértil que difícilmente acaban el mes sin pasar apuros económicos descarten tener hijos. "Los jóvenes de hoy en día no se plantean formar una familia. España es el país industrializado con menor tasa de fecundidad y mayor nivel de precariedad", remata Conde-Ruiz. 

Coincide con este análisis la organización Save the Children, que pone el foco en la precariedad laboral y en los costes de la vivienda y de crianza como los principales frenos para la natalidad. Desde la ONG recuerdan que el coste mínimo para poder criar a un niño en condiciones dignas oscila entre los 480 y 590 euros al mes, una cifra que puede crecer hasta los 588 euros cuando se trata de adolescentes de entre 13 y 17 años.

"Cuando el salario mínimo es de 900 euros y el salario más común está entorno a los 1.400 euros al mes, tener hijos aumenta el riesgo de sufrir pobreza", apunta Catalina Perazzo, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children. "Nos enfrentamos a un escenario hostil para las familias que desean tener hijos, ya que la situación económica no les acompaña y se ven obligados a retrasar la edad de tener hijos hasta tener más estabilidad laboral", añade.

Un problema para las pensiones

El año pasado fue el cuarto consecutivo de saldo vegetativo negativo: hubo más muertes que nacimientos. Por eso, para el economista Javier Santacruz la variable clave es la edad mediana de la población. "Una caída de la tasa de fecundidad, unida a una esperanza de vida cada vez mayor, hace que la edad mediana (la que divide al 50% la población a un lado y al otro) suba y que España se coloque como el país con edad mediana más elevada de Europa y de Occidente, solo por detrás de Japón", explica.

Así, el envejecimiento de la población incide en la reducción de la tasa de natalidad, lo que acaba provocando un círculo vicioso –y peligroso– de cara a las próximas décadas. No en vano, implica un problema para la sostenibilidad de las finanzas públicas, a costa de los gasto asociados al envejecimiento, sobre todo los derivados del sistema público de las pensiones. Informes de prestigiosos organismos como el BBVA Research apuntan a que España necesitará 10 millones de cotizantes más en 2050 para pagar las pensiones de jubilación de la generación del 'baby boom'.

Por eso, si quienes están ahora en edad de ser padres no tienen hijos que trabajen dentro de 30 años, la solución pasará necesariamente por la inmigración. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) calcula que España necesitará al menos 270.000 inmigrantes cada año de aquí a 2050 para reducir el déficit de la Seguridad Social en un 2,2% del PIB. De hecho, según sus cálculos, el impacto de las llegadas de trabajadores inmigrantes al mercado laboral español será superior al de un eventual incremento de la tasa de fecundidad. Piensa lo mismo Conde-Ruiz, que zanja: "La tasa de fecundidad es el menor de los problemas para las pensiones".

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