Martes, 18.02.2020 - 10:59 h
La revolución que nació en Guipúzcoa

Las olas artificiales 'made in Spain' que han conquistado la cuna mundial del surf

La instalación se abre al público este 6 de enero y la compañía prevén extenderse en 2020 a Escocia, Brasil, Corea del Sur, Suiza y EEUU.

Imagen del wavegarden de Melbourne.
Una ola artificial de un Wave Garden.

El actor Chris Hemsworth, marido de Elsa Pataky, aprovechó sus vacaciones navideñas para surfear las olas artificiales del parque Urbnsurf de Melbourne, Australia. La mayor laguna de olas artificiales del mundo abrirá al público el 6 de enero, si los incendios que asolan el país no lo impiden. "Estoy dolorido y bronceado pero con muchas ganas de volver cuanto antes a surfear en esta laguna artificial", dijo en intérprete de Thor en su cuenta de Instagram. No cabría mejor publicidad para Wave Garden, la empresa que produce las olas artificiales que probó Hemsworth en una pequeña población del valle del Urola guipuzcoano, Aizarnazabal.

Allí está la sede de Wave Garden. El sueño de Josema Odriozola, ingeniero, y su esposa, la alemana Karin Frisch, economista deportiva, que en 2005 decidieron combinar su amor por el surf con su experiencia en el diseño y construcción de instalaciones deportivas, se ha hecho realidad y a lo grande. Han puesto una pica en la cuna del surf, Australia.

Con varias instalaciones operativas -The Wave (en Bristol), Surf Snowdonia (Gales), Urbnsurf (en Melbourne en fase de apertura), tres Wavegarden Coves más en construcción (en Corea del Sur, Suiza, y Brasil)- y una cartera de más de 25 proyectos en diferentes fases de ejecución en los 5 continentes, Wave Garden está considerada por los inversores como el líder del mercado emergente de tecnologías de generación de olas. Su tecnología permite generar 1.000 olas por hora, de hasta 2,4 metros, y satisfacer todo tipo de 'paladares' surfistas, desde los principiantes hasta los campeones más acreditados del circuito. Ni siquiera una leyenda del surf como Kelly Slater ha sido capaz de igualar con su tecnología en el parque de Austin (Tejas) la perfección de la 'ola guipuzcoana'.

Surf Snowdonia, la primera Wave Garden, abrió sus puertas en verano de 2015 en el norte de Gales y ha demostrado su gran atractivo turístico: recibió 150.000 visitantes durante su primer año, el doble de lo previsto. Fue el primer parque público para surfistas sin playa. Una gran laguna artificial de 'olas perfectas': una ola de 180 metros de largo por casi dos de alto y 20 segundos de duración. Ahora, la de Melbourne promete todavía mayores emociones porque allí la ola será de hasta 2,4 metros. 

Pero todo nació en Gipúzcoa. Allí, en 2003, a Josema Odriozola y a Karin Frisch les surgió una pregunta cuando ambos regentaban su propia empresa de instalaciones deportivas: "Si existe la nieve artificial, si existen los 'skateparks', ¿por qué no hay un parque para practicar surf?". Así, tras muchas simulaciones, maquetas, prototipos.... dieron con la tecla. Tras comprar un terreno en Aizarnazabal, a unos 12 kilómetros de la costa, construyeron una laguna artificial en la que fueron probando los distintos sistemas hasta que dieron con la ola artificial surfeable más larga del mundo.

Imagen de una ola en un parque de Wave Garden.
Imagen de una ola en un parque de Wave Garden.

El proyecto requirió de muchos recursos y Wave Garden recibió la ayuda económica de inversores internacionales y firmas del mundo del surf, muchas de ellas de Gipúzcoa, aunque la familia Odriozola controla todavía el 40% de la empresa. Según anuncian en su propia página web, la inversión para un parque de olas de 1,8 metros se sitúa en unos 18 millones de euros, con hasta 1.000 olas, una cada ocho segundos, en zona de expertos, con capacidad para 100 surfistas por hora, y con un EBITDA estimado de 2 millones de euros anuales. Una inversión de capital, explican en Wave Garden, que incluye "obra civil de la laguna, el generador de olas, el sistema de tratamiento de agua, edificios principales, áreas exteriores y edificios de servicio, sistema de reservas on-line, costes de implantación y contingencia, apertura de la instalación...". Un cálculo realizado para una instalación en España y que no incluye los costes del terreno. De cualquier manera, el coste no es caro si, como dicen desde Wave Garden, producir una ola les cuesta "unos 15 euros".

"La alta frecuencia de olas nos permite acoger a un número elevado de usuarios al mismo tiempo, algo fundamental para que todos los surfistas puedan surfear muchas olas y que los promotores de la instalación puedan trabajar con modelo de negocio de alta rentabilidad", explica Odriozola. Una instalación en la que se pueden crear escuelas de surf o distintas zona de restauración, y que parte de un modelo de 150 x 150 metros, que puede hacerse más grande o más pequeña. Totalmente personalizable. Las versiones más pequeñas son ideales, por ejemplo, para resorts, centro comerciales o residencias. 

Y, ¿qué dicen los surfistas expertos de estas olas 'fabricadas' en Guipúzcoa? El pasado mes de noviembre el equipo australiano de surf probó las instalaciones de Melbourne y la palabra que más salió de la boca de entrenadores y deportistas fue "increíble".  El surfista vasco Aritz Aranburu comentó en su día que usaba mucho "para entrenar la ola de Wave Garden porque tiene ritmo y repeticiones cada 8-10 segundos. Es lo mejor tras el mar". El entrenador autraliano Andy King asegura que "tres días en el Wave Garden Cove equivalen a entrenar tres meses en el mar".  Mientras, el campeón del mundo de 2014, Gabriel Medina, asegura que "la ola es muy buena, parecida a las olas del mar". No estamos hablando de las olas de Nazaré (Portugal) o Mundaka (Vizcaya)... es una ola de los montes vascos, lejos del mar. Una obra maestra de ingeniería que triunfa en la cuna mundial de este deporte.

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