Lunes, 17.02.2020 - 10:24 h
¿Preparados ante el cambio?

Parábola de los tractores y los caballos: la destrucción y reconstrucción económica

La implantación de las nuevas tecnologías crean y destruyen cada vez más rápidos nuevos nichos de empleo y oportunidades empresariales. 

Red Dead Redemption 2 tiene un nivel de detalle nunca visto. / Rockstar
Parábola de los tractores y los caballos: la destrucción y reconstrucción económica. / Rockstar

En el primer fin de semana de su lanzamiento, el videojuego Red Dead Redemption 2 obtuvo más ventas que el primer fin de semana del estreno de películas como Vengadores 3, Fast & Furious 8, Star Wars 7 o Jurassic Park 4.

Sucedió el 28 de octubre pasado.

Red Dead Redemption 2 (videojuego para consolas que cuesta casi 60 euros), superó los 700 millones de euros de ingresos en su estreno, lo cual viene a decir que la gente, principalmente los jóvenes, prefieren videojuegos a películas. No es de extrañar por tanto que las salas de cine estén pasando a ser cosas de museo. Se extinguen por todo el planeta. En 2005 acudieron 143 millones de espectadores a las salas españolas. En 2017 fueron 99 millones, según el Ministerio de Cultura.

En 2018, más de 250 millones de personas estaban enganchadas a los videojuegos en el canal de YouTube, cien millones más que la audiencia de Netflix. Para esta gente joven, ver cómo otros jóvenes superan obstáculos o matan bichos es un entretenimiento superior que conocer las maldades de Narcos o La Casa de Papel.

Los videojuegos que simulan deportes y que se juegan en directo por internet (eSport) están comiéndole el terreno a los espectadores televisivos del fútbol americano y del baloncesto en Estados Unidos.

Ya sea por la llegada de Netflix o de los videojuegos en YouTube, dentro de pocos años, quizá dos, el número de minutos que la gente pasa en internet va a superar al número de minutos que la gente pasa frente al televisor tradicional en Estados Unidos. Los anunciantes tomaron nota hace tiempo. En 2017, la publicidad destinada a internet ya superó a la destinada a la televisión a escala global.

Usuarios TV
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Lo que ha cambiado las reglas del juego no solo es internet, sino los teléfonos inteligentes que nacieron a partir de 2007 con el lanzamiento de iPhone, las aplicaciones surgidas desde entonces, el tamaño de las pantallas y la potencia de estos aparatos.

Más sorprendente (o preocupante) es la velocidad del cambio, o la velocidad de la implantación de las nuevas tecnologías.

Para entenderlo mejor, veamos qué les pasó a los caballos y a las mulas. En 1900 se empezaron a fabricar los primeros tractores. Había entonces unos 40 millones de mulas y caballos dedicadas al arado en EEUU. En 1960, solo quedaban 3.000 animales sirviendo a los agricultores americanos. Ya había más de 30.000 tractores haciendo su trabajo.

Usuarios TV
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Los tractores mecánicos tardaron 60 años en barrer a la tracción animal. Pero ahora, una tecnología puede barrer a otra en cuestión de una década (o menos) a escala mundial. Uber nació en Estados Unidos en 2009.

Cabify nació en España en 2011. En poco más de un lustro, ya han levantado oleadas de protestas en los taxistas porque les está quitando su negocio. WhatsApp, nacida en 2009, barrió a los SMS en tres años.

La gran diferencia entre lo que pasó con los tractores y lo que pasa ahora es que los agricultores tuvieron más de medio siglo para huir del campo a las ciudades, encontrar trabajos en la industria o los servicios y aprender nuevos oficios. Fue una adaptación lenta de todo un sector. Pero las actuales tecnologías penetran con tanta rapidez que obligan a masas de trabajadores a reciclarse a la velocidad del rayo para encontrar trabajo en otros sectores.

Es decir, un agricultor norteamericano que se iba a la ciudad no tardaba 60 años en aprender un nuevo oficio. Lo hacía rápidamente. Pero ahora hablamos de que una nueva tecnología desplaza a millones de personas en poco tiempo, personas que tienen que competir unas con otras para encontrar empleo. Y cuando lo tienen, lo vuelven a perder. Es como si la economía se destruyera y reconstruyera en ciclos cortos.

Hace poco conocí a una persona que en los últimos 15 años había sido propietario de un bar, promotor de discoteca y promotor inmobiliario. Esa es la razón por la que se habla de la “formación permanente”. Es como si hubiera que aprender un oficio tras otro sin descanso hasta lograr llegar al final de la vida como pensionistas.

No hay sector que se libre de este vendaval. Un camarero puede quedarse sin trabajo por culpa de los repartos de comida a domicilio como Glovo. Un vendedor de zapatos puede quedarse sin tienda en cuestión de meses, por culpa de Amazon. Pero ambos pueden ser conductores de Uber, o repartir zapatos de Amazon usando sus vehículos propios gracias a Amazon Flex (un servicio de reparto de Amazon).

Nadie puede predecir lo que va a pasar en los próximos cinco años. Ni siquiera tres o dos años. Pero sí podemos esperar que la tecnología, la digitalización y los teléfonos inteligentes nos cambien la vida más rápido de lo que pensamos.

Más información:

–Los gráficos han salido de la presentación de Ben Evans, socio de Andreesen Horowitz: 'The end of the beginning'. Se puede encontrar en su página web.

–La información sobre los tractores procede de 'Economic History of the tractors in the United States', en esta web.

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