Viernes, 06.12.2019 - 00:11 h
Las consecuencias de la recesión 

Los despidos de la crisis golpean a los nuevos jubilados: cobran menos pensión

La pensión media de las nuevas altas se sitúa en 1.306 euros en octubre, un 1,8% menos que en el mismo mes de 2018 y lejos de los 1.343 euros de 2015.

JUBILACIÓN NUEVAS ALTAS
 

Un pensionista cobra de media en España 995 euros al mes, cuantía que se eleva hasta los 1.143 euros para los jubilados. Sin entrar a valorar si estas cantidades son excesivas o insuficientes, la realidad es que las pensiones salen cada vez más caras. Esto es así, por un lado, por las mejoras aprobadas por los Gobiernos del PSOE y del PP, pero también  porque el grueso de las pensiones son de jubilación y los trabajadores de ahora se retiran con mejores y más largas carreras de cotización. Prueba de ello es que las nuevas altas alcanzan los 1.306 euros. Hasta ahí la lectura general de la nómina mensual de las pensiones. Sin embargo, un análisis pormenorizado de los datos revela que la crisis de 2008 está pasando factura a los nuevos jubilados, de manera que los que ahora se retiran lo hacen con pagas inferiores a las que recibían sus predecesores en el momento de la jubilación en años anteriores. 

En concreto, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, la pensión media de las nuevas altas de jubilación se situó en octubre (último dato disponible) en 1.306 euros, un 1,8% menos que en el mismo mes de 2018. Este va a ser el cuarto año consecutivo en que las nuevas jubilaciones son menos generosas que en el ejercicio anterior, pues si en 2018 la cuantía media era de 1.311 euros, en 2017 fue de 1.318 euros, en 2016 de 1.332 y en 2015 alcanzó el máximo de 1.343 euros, muy por encima de los 1.315 euros de 2014. Un dato más: entre 2008 y 2015 la pensión media de las nuevas altas creció cada año. 

El desplome en la cuantía de las pagas de los nuevos jubilados respecto a lo que cobraban los pensionistas nada más retirarse en años anteriores se produce a pesar de que los de ahora llegan a la jubilación después de haber trabajado más años y haber cobrado mejores salarios que sus antecesores. El motivo que se esconde tras esta incongruencia es que en los últimos ejercicios las estadísticas están reflejando el impacto de la jubilación de los trabajadores que fueron despedidos durante la crisis y aguantaron con peores cotizaciones (las derivadas del paro o de trabajos peor remunerados o contratos temporales... los que tuvieron la suerte de encontrar otro empleo) hasta que pudieron jubilarse.

El Gobierno actual es consciente de esta situación. De hecho, ya está elaborando un plan para permitir a los trabajadores afectados por la crisis reforzar sus pensiones de jubilación. Se trata de que los trabajadores de entre 35 y 43 años con una laguna de cotización de al menos tres años entre el 2 de octubre de 2008 y el 1 de julio de 2018 puedan recuperar un máximo de dos años de cotizaciones. Pero no saldrá gratis. Tendrán que suscribir un convenio especial con la Seguridad Social para 'comprar' dos años de cotización, por lo que deberán pagar más de 6.700 euros, según distintos cálculos efectuados por las dos grandes organizaciones sindicales consultadas por La Información. 

Mientras se desarrolla esta norma, la cuantía de las nuevas altas sigue cayendo, afectada también por el auge de la jubilación anticipada de los trabajadores que deciden abandonar el mercado laboral antes de la edad legal. Esta modalidad de retiro se fue incrementando al calor de la crisis y prueba de ello es que si en 2008 las jubilaciones anticipadas, voluntarias o no, suponían un 23% del total, en 2018 alcanzaron el 43%. El año pasado se batió el récord, con 141.000 personas jubiladas antes de tiempo, asumiendo la penalización que esto supone, pues la cuantía de la pensión que cobra un jubilado se reduce alrededor de un 7% por cada año que se anticipe la edad de jubilación respecto a la edad legal.

Como se explicó en estas páginas, el 'boom' de prejubilaciones del año pasado estuvo motivado por el 'efecto pánico' al Factor de Sostenibilidad, que amenazaba con un importante recorte en la cuantía de las pensiones a partir de este año, cuando estaba prevista su implantación. Muchos trabajadores senior optaron por adelantar su jubilación para garantizarse un mejor cálculo de la pensión. Pero el miedo parece haberse diluido con el retraso de la entrada en vigor de la medida hasta 2023, tal y como se refleja en las estadísticas, que dan fe de una caída en las nuevas altas de jubilación de todas las edades.

RÉCORD

Los españoles se jubilan más tarde

Con todo, en lo que va de este ejercicio, la edad media de jubilación se está retrasando de manera considerable y alcanza ya los 64,4 años, lo que equivale a rozar los 64 años y 5 meses. Es un máximo histórico desde que hay registros en la Seguridad Social y significa que los trabajadores españoles se jubilan cada vez más mayores y se van acercando poco a poco a la edad de jubilación legal (65 años para quienes han cotizado 36 años y nueve meses o más y 65 años y ocho meses para el resto) y aproximando paulatinamente a lo que establece la reforma de las pensiones de 2013, que fija la edad de jubilación en 67 años en 2027.

Desplome de las nuevas altas

En concreto, según los últimos datos aportados por el departamento que dirige en funciones Magdalena Valerio, las nuevas altas de pensiones por jubilación registradas hasta septiembre ascienden a 256.037, un 8,2% menos que en el mismo periodo de 2018 (278.900). En esta caída también influye la recuperación del subsidio para mayores de 52 años, pues tras los cambios que introdujo el Gobierno socialista el pasado mes de marzo  los beneficiarios ahora no están obligados a jubilarse anticipadamente, por lo que muchos optan por seguir cotizando con el subsidio, tal y como explican fuentes del Ministerio.

Este desplome, de continuar en el último trimestre –todo apunta a que así será– va a provocar el primer retroceso anual de las jubilaciones desde el año 2015. Al mismo tiempo, se va a cerrar el cuarto ejercicio de caídas en la pensión media de las nuevas altas. Lo que, por otro lado, no está evitando que el gasto en pensiones continúe disparado, batiendo récord tras récord todos los meses. El motivo, al margen de la actualización con el IPC, es que se siguen incorporando pensionistas al sistema (aunque sean menos que antes) y las nuevas pensiones siguen siendo muy superiores a las que cobraban los jubilados que fallecen y se dan de baja en la Seguridad Social (1.059 euros).

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