Casi 10.000 millones de euros al mes

¿De dónde proviene el dinero de las pensiones? Así se financia el sistema

Casi 10 millones de españoles cobran una pensión contributiva y el factor clave que determina su pensión, ya sea de jubilación u otra, son las cotizaciones a la Seguridad Social.

Fotografía de dos trabajadores consultando su plan de pensiones. El cambio o despido de una empresa afecta al plan de pensiones.
¿De dónde proviene el dinero de las pensiones? Así se financia el sistema
Canva.

En la actualidad casi 10 millones de españoles son beneficiarios de una pensión contributiva, ya sea por jubilación, viudedad, orfandad, incapacidad permanente o a favor de familiares, lo que representa un gasto mensual de 9.852 millones de euros, según datos del mes de mayo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.  ¿De dónde proviene el dinero con el que se pagan las pensiones? ¿Hay estabilidad para asegurar las prestaciones futuras?

El sistema de pensiones español se financia principalmente a partir de las cotizaciones sociales que pagan tanto los trabajadores, por cuenta ajena y propia, como los empresarios y se basa en la denominada solidaridad intergeneracional. Es decir, los trabajadores tienen derecho a estas prestaciones contributivas gracias a sus cotizaciones, pero estas pensiones no se pagan con el dinero que 'han pagado' a lo largo de su vida laboral, sino con las cotizaciones de los trabajadores actuales. 

Las cotizaciones que paga cada trabajador varía en función de su base de cotización y del tipo de cotización que corresponde a cada contingencia. En este caso computan las contingencias comunes que es el 28,3% de la base. En concreto, en el caso de los asalariados, esta aportación, que se especifica en la nómina de cada trabajador, se divide entre lo que aporta el empleado, el 4,7%, y su empleador, 23,6%. A estas cotizaciones se unen las de desempleo, formación profesional y las del Fondo de Garantía Salarial, pero que no se destinan al sistema de pensiones.

La base de cotización, sobre la que se aplican los porcentajes anteriores, es remuneración mensual bruta que cada trabajador recibe tanto en metálico como en especie con carácter mensual. Pero no computan la totalidad de los ingresos, sino que existen unos límites, topes máximos y mínimos, para las diferentes categorías que se establecen cada año en los Presupuestos Generales del Estado. En el caso de los autónomos, tienen libertad para elegir la base por la que cotizar. En la actualidad, deben elegir entre una base de cotización mínima de 944,40 euros al mes o una máxima de 4.070,10 euros.

Así, por ejemplo, un trabajador por cuenta ajena que cuente con una base de cotización de 1.000 euros, deberá aportar 47 euros a la Seguridad Social, mientras que su empleador otros 236 euros a la cuenta común. En suma, los 283 euros mensuales, suponen un ingreso anual, en este caso, de 3.396 euros al año que se destinan a financiar las pensiones de ese mismo año.

Aportaciones del Estado por los desempleados

Pero las cotizaciones sociales no solo vienen de parte de los trabajadores activos, sino que el Estado también realiza aportaciones en nombre de los desempleados. La prestación por desempleo también cotiza a la Seguridad Social y el Estado ingresa las mismas cotizaciones que el último empleo del trabajador.

Eso sí, las aportaciones del Estado solo se realizan en nombre de los beneficiarios de la prestación contributiva por desempleo, es decir, en caso de recibir otro subsidio porque no se haya cotizado el número de años necesario para acceder al paro, no se ingresa ninguna cotización. No obstante, la normativa incluye dos excepciones: el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) mantiene la cotización por jubilación a los mayores de 52 años que perciben el subsidio por desempleo o para los trabajadores fijos discontinuos mayores de 52 años si también perciben el subsidio.

En base a todas las aportaciones anteriores la Seguridad Social gestiona el sistema de pensiones, aunque no es la única fuente de financiación porque resulta insuficiente. Solo en 2019, el gasto de pensiones ascendió a 128.155,8 millones de euros, mientras que la recaudación por cotizaciones sociales fue de 124.161,9 millones. Ambas cifras marcaron récord, tanto de recaudación como de gasto.

Para poder compensar las diferencias entre ingresos y gastos, la Seguridad Social también se nutre, aunque en menor medida, de aportaciones del Estado a partir de la recaudación tributaria. Además, los impuestos permiten el resto de prestaciones, no solo las contributivas. 

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