México conmemora la expropiación petrolera con llamamientos para el cambio

México conmemoró hoy el 76 aniversario de la expropiación petrolera con renovados compromisos para apoyar una industria clave, pero también con llamamientos para que Petróleos Mexicanos (Pemex) se adapte a los nuevos tiempos.

Agustín de Gracia

Cosoleacaque (México), 18 mar.- México conmemoró hoy el 76 aniversario de la expropiación petrolera con renovados compromisos para apoyar una industria clave, pero también con llamamientos para que Petróleos Mexicanos (Pemex) se adapte a los nuevos tiempos.

"Enfrentamos el cambio más transcendental que Pemex haya visto ante sí desde 1938", afirmó el director general de la petrolera, Emilio Lozoya, en un acto para conmemorar la fecha en un complejo petroquímico de esta localidad, en el oriental estado de Veracruz.

Todos los años, altos funcionarios y empleados de Pemex se juntan en determinado lugar para conmemorar una de las fechas más importantes de la historia del país, el día que el presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera en 1938.

Este año es especial, porque es la primera celebración desde que el Parlamento mexicano aprobó en diciembre pasado una reforma constitucional que dará paso a la mayor liberalización del sector en las siete décadas desde la expropiación petrolera.

"La reforma energética (...) le plantea a nuestra empresa la ineludible necesidad de transformarse y reinventarse", insistió Emilio Lozoya.

Esa reforma constitucional, que está pendiente de las leyes reglamentarias, permitirá la participación de las empresas privadas en la explotación de petróleo y gas, aunque Pemex se podrá reservar los yacimientos más rentables que ya opera o que quiere operar.

"Necesitamos una Pemex ágil y dinámica", afirmó en el mismo acto el presidente Enrique Peña Nieto, quien impulsó esta reforma a pesar del costo político que supuso por abordar uno de los temas más sensibles en el país: la propiedad estatal de los hidrocarburos.

La explotación del crudo y del gas genera cerca de la tercera parte de los ingresos del Estado mexicano. Pemex, una empresa que tiene más de 150.000 empleados y es una de las diez mayores petroleras del mundo, tiene ante sí el desafío de transformarse.

"México tomó una determinación audaz y optó por el camino de la transformación", afirmó Lozoya. "Así como ocurrió hace 76 años, en México se han tomado decisiones importantes en materia energética", añadió el máximo directivo de la empresa estatal.

El acto para recordar este año la fecha histórica se celebró en el complejo petroquímico de Cosoleacaque y contó con la asistencia de altos funcionarios, los gobernadores de los estados petroleros y dos millares de empleados de la empresa.

Teniendo a sus espaldas dos enormes tanques esféricos de almacenamiento de amoniaco, Peña Nieto renovó el compromiso del Gobierno en favor de Pemex, especialmente teniendo en cuenta el proceso clave que tendrá que afrontar en los próximos meses.

Tal y como había anticipado Lozoya el pasado 3 de marzo, Peña Nieto anunció que, este año, Pemex tendrá la mayor inversión en su historia, por un total de 357.500 millones de pesos (unos 27.000 millones de dólares).

Esa inversión es un 8 % superior a la anotada en el 2013 y un 15 % más que la del 2012. "El respaldo del Gobierno a Pemex, que no haya duda, es total", insistió Peña Nieto.

El gobernante, vitoreado en numerosas ocasiones por los asistentes a la ceremonia, reiteró, no obstante, que para que Pemex pueda adoptarse a los nuevos tiempos tiene que ser "más sólida, moderna y transparente".

"Frente a los cambios globales (...), nuestro sector energético había perdido dinamismo y competitividad. No obstante las importantes inversiones millonarias que Pemex realiza cada año, su producción ha ido bajando", agregó el mandatario.

Peña Nieto recordó el panorama que justificó la reforma energética: "México iba directo a ser un importador neto de petróleo, gas natural y petrolíferos".

"La reforma energética -insistió- es el más importante cambio económico en México en los últimos 50 años".

En el acto también participó el líder del sindicato petrolero y también senador del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), Carlos Romero Deschamps, actualmente el líder gremial más poderoso de México.

Romero, que fue vitoreado con tanto entusiasmo como el dedicado a Peña Nieto por los trabajadores, muchos de ellos puño en alto, apoyó la reforma energética impulsada por el Gobierno, y dijo que los trabajadores responderán "con mayor dedicación y más esfuerzo".

"No seremos nosotros quienes abandonemos a Pemex", dijo el dirigente gremial.

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