Martes, 18.02.2020 - 11:39 h
Salvado el primer trámite en el Congreso

Cita en Moncloa y teléfonos rojos: cómo cerró Rajoy (y Soraya) los PGE con el PNV

Ortuzar y Esteban visitaron La Moncloa el martes por la tarde para poner sobre la mesa unas condiciones que el Gobierno aceptó a la mañana siguiente.

Rajoy con el portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban
Rajoy con el portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban, en Moncloa / EFE

El Gobierno ha conseguido salvar las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado sobre la bocina. El pacto se ha cerrado a última hora, con llamadas 'in extremis' entre Madrid y Bilbao y con un encuentro entre el presidente del Gobierno y la vicepresidenta con el líder del EBB, Andoni Ortúzar, y el portavoz parlamentario, Aitor Esteban. La cita fue acompañada de un giro radical del Ejecutivo que hasta ahora se había negado: el acuerdo para vincular las pensiones al IPC. Fueron horas de tensión y llamadas para que los cinco diputados del PNV facilitaran que el PP haya podido superar el primer trámite parlamentario.

Martes 24 de abril por la tarde. Palacio de la Moncloa. Un vehículo accedió a la zona de Palacio, donde el presidente del Gobierno recibe a sus visitas. Pocos conocían quiénes eran los visitantes del complejo. Del coche se bajaron Ortúzar y Esteban, que habían sido convocados en las horas previas por el propio Rajoy. Quería verles para conocer la disposición del PNV a negociar la tramitación de unos Presupuestos de 2018 en los que el Gobierno se juega completar la legislatura. No había estallado el caso del vídeo de Cifuentes y Rajoy estaba centrado en negociar como le gusta a él, sin luz ni taquígrafos, la que es la ley más importante del periodo de sesiones.

No había habido intercambio de papeles previo, pero sí algún sondeo en forma de llamada telefónica entre Rajoy y el propio Ortuzar. Tal y como publicó La Información, el presidente del Gobierno inició el pasado mes de marzo el discreto cortejo a los nacionalistas vascos. Así, mientras el jefe del Ejecutivo negociaba con el PNV, Montoro se encargaba de cerrar el acuerdo con Ciudadanos. Siempre, en definitiva, de forma discreta y sin filtraciones a la prensa. Hay que recordar que en anteriores negociaciones presupuestarias Rajoy ya habló personalmente con Ortuzar, por lo que son dos viejos conocidos.

Sin ningún papel, Ortuzar y Esteban se sentaron en la mesa de Moncloa y pusieron a Rajoy y Sáenz de Santamaría sus condiciones: en primer lugar, reclamaron que el Gobierno siguiera dando pasos para solucionar la situación de excepcionalidad que se vive en Cataluña y que pusiera fin cuánto antes al artículo 155 de la Constitución. Se trata de un tema sensible para el PNV y más si cabe para el lehendakari Íñigo Urkullu que está intentando mediar para que la Generalitat tenga por fin un gobierno. Asimismo, los jeltzales pidieron al presidente introducir determinadas enmiendas en los Presupuestos, como la conocida de subir las pensiones el 1,6% (de acuerdo con el IPC) los años 2018 y 2019 con efecto retroactivo al 1 de enero de 2018. Se trataba de una exigencia previa para poder negociar salvar las enmiendas a la totalidad y con esa propuesta abandonaron La Moncloa los dos líderes del PNV.

Ya el miércoles a media mañana, coincidiendo con el inicio del Pleno de Presupuestos, Rajoy reaccionó rápido y en los pasillos del Congreso dejó abierta la puerta a aceptar las condiciones del PNV. Esas palabras fueron interpretadas por los nacionalistas vascos como un 'sí' e inmediatamente comenzó el cruce de llamadas entre Gobierno y los dirigentes peneuvistas. Fuentes conocedoras de las conversaciones aseguran que el registro fue intenso a lo largo de toda la mañana y que el acuerdo no costó demasiado. 

En estos contactos el Gobierno confirmó al PNV que aceptaba revalorizar las pensiones de acuerdo al IPC, aplazar hasta 2023 la entrada en vigor del factor de sostenibilidad y mejorar las pensiones de viudedad. El Ejecutivo decía así sí en cuestión de horas a unas peticiones que ya le habían pedido algunos partidos de la oposición y que incluso se habían debatido en el Pacto de Toledo. Giro radical de Moncloa y jugada maestra del PNV, ya que con este acuerdo consigue anotarse un tanto en plena oleada de protestas de pensionistas, unas concentraciones que están siendo especialmente masivas en Bilbao.

Con todo cerrado el PNV ha insistido en todo momento al Gobierno que no den por seguro el 'sí' de sus cinco diputados a los Presupuestos cuando llegue la votación de enmiendas parciales. Para ello han pedido al Gobierno tres condiciones: que den más pasos para solucionar la crisis catalana, que acepten todas las enmiendas que va a presentar el PNV proponiendo las citadas mejoras en las pensiones y que el Ejecutivo se siente a negociar nuevas enmiendas que los jeltzales presentarán en próximas semanas en relación con asuntos relacionados con el País Vasco. "Si no aceptan eso no apoyaremos los Presupuestos", sentencian fuentes del PNV. Nunca cinco diputados han sido tan rentables.

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