A través de un procedimiento judicial

Los requisitos para que te cancelen una deuda y no tengas que pagarla

Particulares y autónomos pueden acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad para rehacer su vida ante "un fracaso económico, empresarial o personal".

Como solventar deudas
Deudas dinero
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Las deudas económicas suponen un parón para muchos autónomos o particulares. Estas cargas, a veces por malas decisiones o por imprevistos, les impiden avanzar en su actividad económica. Sin embargo, existe una posibilidad para 'rehacer la vida' ante "un fracaso económico, empresarial o personal": la ley de Segunda Oportunidad. La normativa permite la exoneración de la deuda, aunque será en última instancia y siempre que el deudor cumpla unos requisitos claros. 

La normativa establece que el sistema de exoneración sobre "dos pilares fundamentales: que el deudor sea de buena fe y que se liquide previamente su patrimonio (o que se declare la conclusión del concurso por insuficiencia de masa)". Es decir, el primer requisito es que el deudor sea considerado 'de buena fe', lo que implica que al celebrarse el concurso para gestionar las deudas no haya sido declarado culpable, que en los últimos diez años antes del concurso no haya sido condenado en sentencia firme por delitos económicos o sociales, que haya intentado un acuerdo extrajudicial de pagos y que haya satisfecho los créditos contra la masa y los privilegiados y al menos el 25% del importe de los créditos concursales ordinarios.

Además, se exige estén liquidados todos los bienes existentes. Es decir, demostrar que se hay pagado todo lo posible a los acreedores y que, por tanto, no cuenta con más dinero ni activos para hacer frente al importe pendiente. Igualmente, si el cargo de la deuda supera los cinco millones de euros el deudor no podrá acogerse tampoco al beneficio de la exoneración.

Cumplidas las anteriores condiciones, el deudor podrá ver exoneradas de forma automática sus deudas pendientes cuando haya satisfecho en su integridad los créditos contra la masa, los créditos concursales privilegiados y, si no ha intentado un acuerdo extrajudicial de pagos, el 25% de los créditos concursales ordinarios.

Alternativamente, cuando no hayan podido satisfacer los anteriores créditos y siempre que acepte someterse a un plan de pagos durante los 5 años siguientes, el deudor podrá quedar exonerado provisionalmente de todos sus créditos, excepto los públicos y por alimentos, contra la masa y aquéllos que gocen de privilegio general. Para la liberación definitiva de deudas, el deudor deberá satisfacer en ese período las deudas no exoneradas o realizar un esfuerzo sustancial para ello.

¿Cómo funciona la Segunda Oportunidad?

La Ley de Segunda Oportunidad está disponible para particulares y autónomos, aunque ello no implica 'per se' la exoneración de la deuda. En concreto, esta normativa tiene como objetivo saldar las deudas con los acreedores, aunque sin que se pierda el derecho al cobro. Sin embargo, el proceso podría acabar con el beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho, que implicaría la cancelación final de la deuda.

La ley se basa en este beneficio de exoneración, pero también en los acuerdos extrajudiciales. Antes de solicitar la cancelación de las deudas, el deudor deberá renegociar las condiciones de su deuda con los acreedores para intentar alcanzar una prórroga. Esta negociación estará tutelada por un juez y, en ocasiones, por un mediador concursal. Este proceso para alcanzar un acuerdo extrajudicial durará, como máximo, dos meses. Una vez finalizado este plazo, si no se alcanzan acuerdos o estos fracasan, se podrá solicitar el beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho, con el que el juez podrá cancelar la deuda.

Sin embargo, los acreedores pueden solicitar la revocación de este beneficio cuando consideren que se incumplen el plan de pagos, mejorase la situación económica del deudor o que detecten que se han ocultado ingresos o bienes con los que asumir la carga.

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