Destrucción de tejido productivo

El retraso en las ayudas directas agrava la crisis y 'borra' 130 empresas cada día

Desde el nivel máximo prepandemia, 48.337 compañías se han dado de baja en la Seguridad Social, especialmente en el ámbito de la hostelería. Como consecuencia, se han perdido 439.422 empleos.

Cierre EP
El retraso en las ayudas directas agrava la crisis y 'borra' 130 empresas cada día
Europa Press

España ha perdido 130 empresas cada día durante el último año. Para ser más exactos, la Seguridad Social ha registrado 132 bajas diarias. O lo que es lo mismo, 48.337 compañías se han borrado del tejido productivo patrio entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2021 -último dato disponible-. En volumen contante y sonante, si antes del estallido de la pandemia había 1.324.427 empresas operando a nivel nacional, en estos momentos son 1.276.090 las que quedan. Y lo que es peor, más allá de la destrucción de cuerpo empresarial ya constatada, las perspectivas de recuperación empeoran a medida que se agrava la cuarta ola de contagios, se ralentiza la campaña de vacunación y se retrasan tanto las ayudas directas del Gobierno como los ansiados fondos europeos Next Generation EU.

La estadística de empresas inscritas en la Seguridad Social constituye una buena herramienta para tomar el pulso al tejido productivo. El año 2019 cerraba con más de 1,34 millones de compañías en alta, pero la irrupción de la pandemia que llevó al Gobierno a decretar el estado de alarma y el confinamiento en marzo de 2020 arrasó la demografía empresarial hasta hundir el dato en el mes de abril hasta los 1,23 millones, lo que significa que desaparecieron de un plumazo cerca de 110.000 negocios. Con la desescalada, no obstante, el tejido empresarial se fue recuperando durante los meses de verano -a excepción de una recaída en agosto- y posteriormente, hasta cerrar el año en torno a 1,29 millones.

El balance anual, comparando los datos de diciembre de 2020 con el mismo periodo de 2019, arrojaba una pérdida de 44.759 empresas en doce meses o, lo que es lo mismo, 122 compañías se dieron de baja cada día. Y ese balance, lejos de corregirse, se ha agravado en los primeros compases de 2021, hasta elevar la pérdida diaria de empresas por encima de las 130, con un total de 48.337 firmas desaparecidas en los últimos 12 meses. La tercera ola de contagios desatada y el inicio de la cuarta han obligado a las autoridades autonómicas a endurecer las restricciones sanitarias y la limitación forzosa de la actividad ha impactado de lleno en las bajas de empresas. Muchas no han podido sobrevivir, tras un año de pandemia reclamando ayudas directas al Gobierno, más allá de los ERTE, los ICO o las moratorias, pero la situación es crítica para otras tantas supervivientes que se asoman a la quiebra.

La agonía empresarial está directamente relacionada con el retraso en las ayudas directas prometidas por el Ejecutivo. Tras un año manteniéndose a flote a base de exoneraciones de cotizaciones sociales y otros instrumentos financieros que se traducen en endeudamiento, el paquete anunciado de 7.000 millones de euros para empresas y autónomos (dentro de un fondo de 11.000) no solo llega tarde, sino que corre el riesgo de sufrir importantes atrasos por la excesiva complejidad en la gestión coordinada con las comunidades autónomas. Así lo constata el panel de economistas de Funcas en un estudio comparativo en el que señala que en países como Alemania, Francia e Italia las ayudas no solo se han instrumentalizado de manera más eficaz, sino que han sido más cuantiosas y han llegado antes a las empresas.

No obstante, el director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, Raymond Torres, explica que "las ayudas que establece el Real Decreto-ley de medidas extraordinarias de apoyo a la solvencia empresarial son similares a las que se aplican en los otros tres países en cuanto al porcentaje de pérdidas que se compensan. Además, al incorporar un mínimo (de 4.000 euros), el dispositivo español tiende a favorecer a los pequeños negocios". Sin embargo, desde la asociación de autónomos ATA denuncian que el reparto asignado de los fondos solo cubre a la mitad del tejido empresarial y que genera "discriminación" entre autónomos de una y otra comunidad autónoma, ha asegurado su presidente, Lorenzo Amor.

Con todo, mientras el tejido empresarial espera la inyección de ayudas directas y de fondos europeos, muchas compañías se van quedando en el camino y el impacto de esta sangría sobre el mercado laboral es notorio. De acuerdo con las mismas estadísticas de la Seguridad Social, el volumen de trabajadores por cuenta ajena ocupados en estas compañías inscritas ha pasado de más 14,17 millones a 13,73 millones, con una destrucción total de 439.422 puestos de trabajo entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2021. O lo que es lo mismo: cada día del último año se han perdido 1.204 empleos en estas empresas. Los datos están en línea con los registros de afiliación, que reflejan una pérdida de 400.117 cotizantes medios en el último año.

Destrozo en la hostelería

Siguiendo con el análisis de los datos, la distribución sectorial del tejido empresarial arrasado por el paso de la Covid también es representativa. Las estadísticas que maneja el departamento que dirige José Luis Escrivá revelan que las compañías de hostelería, una de las actividades más afectadas por las restricciones, sufrieron un desplome del 13% en febrero respecto al nivel del mismo periodo de 2020, provocando una caída del empleo en esta rama de hasta el 24,7%, el máximo de toda la serie histórica, incluso por encima de los meses más duros de la pandemia (hasta ahora la mayor caída era la de junio, del 20,9%). El dato es demoledor: España ha perdido 22.594 negocios dedicados a la hostelería en un año, de modo que este sector es responsable de prácticamente la mitad de la destrucción total de tejido productivo.

Por detrás aparecen las compañías de actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, con una disminución del 10,6% y una caída del empleo del 18,4%, y las de transporte y almacenamiento, con un retroceso del 7,7% y una pérdida de puestos de trabajo menor, en este caso del 2,9%. Del otro lado, entre los sectores que han salido indemnes de esta crisis transcurrido un año, se registra un crecimiento del 7% anual en las empresas de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, con un repunte del empleo del 9,8%; y otro del 3% en las compañías dedicadas al suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire, con un leve alza de trabajadores del 0,8%. Otros sectores también se apuntan subidas, aunque menores, como la información y comunicaciones o las actividades financieras y de seguros.

Respecto al tamaño empresarial, cabe destacar que la mayor proporción de destrucción de tejido productivo se ha concentrado, un año después de la aparición de la Covid, en las empresas de entre 10 y 49 trabajadores, donde han desaparecido un 6,9%. Le siguen las compañías de entre 6 y 9 empleados, así como las que ocupan el siguiente escalafón, de entre 50 y 249 trabajadores, en ambos casos con desplomes del 5,5%. Asimismo, las empresas de mayor tamaño, con entre 250 y 499 en plantilla, se han reducido un 4,4%, mientras los menores retrocesos se registran en las microempresas de entre 1 y 2 empleados (-2,5%) y en las de 3 a 5 (-4,2%).

Mostrar comentarios