Los retos de la recuperación

La economía al revés: Johnson y Trump elevan el riesgo del imperio anglosajón

Los analistas prevén una recuperación rápida en EEUU con la llegada de Biden a pesar de las amenazas del magnate, en Reino Unido se teme el cierre en falso del acuerdo con la UE y el terrible azote del virus.

Donald Trump
La economía al revés: Johnson y Trump elevan el riesgo del imperio anglosajón
Europa Press

Los Estados Unidos de Trump y el Brexit de Johnson han sido una de las principales preocupaciones de los analistas de riesgo económico internacional en el último año, con el colofón doble de una ‘toma’ del Capitolio y un acuerdo con la UE sin rematar, que serán sin duda dos focos de incertidumbre para el año en el que hay que modelar la recuperación tras el azote de la Covid. Lejos de aclarar la situación, la llegada de las vacunas y el apoyo de los bancos centrales para comprar deuda y mantener bajos los tipos de interés, auguran una vuelta a la actividad económica en ambos mercados en dos direcciones distintas: la era de Biden abrirá el país a una mayor cooperación con el exterior, para hacer frente a China; mientras que en el caso del Reino Unido, su vuelta al soberanismo económico se tendrá que graduar y definir a medida que el pacto con la UE se vaya concretando.

Es el análisis del “mundo al revés” a lo largo de 2020, azuzado por la pandemia. Mientras el modelo económico y jurídico anglosajón de Trump y Johnson era la gran preocupación del riesgo-país para los inversores internacionales y las entidades dedicadas a asegurar sus operaciones, los países emergentes del sudeste asiático, liderados por China, se convirtieron en buenas opciones para arriesgar con garantía de beneficios. Tal y como lo define el profesor Alfredo Arahuetes, experto en Economía Internacional de Comillas ICADE, el denominador común de la incertidumbre que ambos países han generado viene marcado por “creerse con el derecho a configurar su propia forma de relación con el resto del mundo en virtud de concepciones soberanistas, sin tener en cuenta la interdependencia del mundo económico”.

La guinda la ha puesto la convulsión final que los seguidores de Trump han protagonizado esta semana en Washington, si bien la carga de incertidumbre que pueda suponer a corto plazo no ha afectado a los mercados, que confían en una pronta y rápida recuperación de la primera economía del mundo. Si hacemos caso a las predicciones del Instituto de Estudios Brusátiles (IEB) para 2021 o a los analistas internacionales del fondo norteamericano Franklin Templeton, las bases para una recuperación rápida están puestas y marcadas por el fuerte desarrollo tecnológico que se espera de EEUU en las nuevas áreas industriales que deben mover el mundo: las energías renovables y el cambio climático, la digitalización de todas las actividades y el desarrollo tecnológico de la movilidad y la sostenibilidad.

Con Trump apartado de la Casa Blanca, Biden va a heredar un país que caerá un 3,4% este año pero se recuperará un 4% el que viene, si las cosas no se complican más tras el estallido social de esta semana. El presidente saliente ha admitido la cesión de poder, pero no irá a la toma de posesión y todo apunta a que tiene 'in mente' montar su propio partido, algo que rompería a los republicanos y, con ello, la estabilidad del país. Con ese escenario, el reto de Biden será doble: generar empleo en nueva industria y evitar que todos los aliados económicos de Europa opten por China como la nueva meca tecnológica

Su programa penaliza con un impuesto de sociedades adicional del 10% a las empresas estadounidenses que produzcan sus productos y servicios en el extranjero y, al contrario, otorgar créditos fiscales anticipados de ese 10% para quienes produzcan y creen empleo en EEUU. “Pero eso no servirá para que vuelva la industria que se ha deslocalizado y está funcionando hace años a nivel regional, con costes de producción más baratos”, advierte el profesor Aranduetes. "Debe volver a preocuparse por lo productivo y aprovechar las cadenas de valor", remata. 

Del Reino Unido a China

Mientras EEUU libra su propia batalla interna, intentado recuperar la relación con Europa pese a la guerra comercial en liza, Reino Unido no lo va a tener más fácil, con un acuerdo de ruptura con la UE abierto, que varios analistas han advertido que es peor que le primero que planteó su antecesora Theresa May. Se trata del primer socio comercial de España, el país que más inversión tiene en nuestro suelo y donde el Ibex se juega 20.000 millones de euros, pero el IEB y los analistas de inversión le auguran una caída del 11% para este año (muy parecida a la española), de forma que su economía no se recuperará hasta 2022, después de pasar doce meses muy complicados. A los inversores no se les escapa que la pandemia se ha cebado con Reino Unido por una gestión tardía y deficiente. A pesar de tener ya tres vacunas autorizadas, sufre unos 60.000 contagios al día y acumula casi tres millones de casos. Uno de cada cincuenta británicos está contagiado; uno de cada treinta en Londres, con lo que los hospitales están al borde del colapso.

Algunas de las principales empresas del Ibex español cuenta ya con que Estados Unidos, a pesar de todo, será mejor opción que los británicos a la hora de apostar por el mercado anglosajón. La apertura económica de Biden, por corta que pueda llegar a ser, ira por delante de un Reino Unido que no tendrá fácil el cierre de su acuerdo sin contar con concesiones comunitarias en servicios y movilidad, que le costarán ceder parte de la soberanía económica que predica.

De forma paralela a ese proceso, los incidentes del Capitolio han dado cierta legitimación a potencias como China o Rusia para potenciar sus acuerdos comerciales y energéticos con Europa sin injerencias sobre su política interna, al margen del mundo anglosajón. La economía china va a ser la única de los países más fuertes que crezca, un 2%, en el año de la pandemia, para pasar a crecer un 8% en 2021. Los analistas de las principales gestores ya han marcado el 'panel' chino y lo han sacado del concepto de países emergentes. "En Asía los focos son ya tres: Japón y China, con fuerza propia, y el resto de países emergentes", aseguran desde algunas de las gestoras que manejan inversiones a nivel mundial, para las que el imperio anglosajón ha sido un quebradero de cabeza en el último año. 

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