Miércoles, 14.11.2018 - 08:50 h
Dejó su empleo para emprender

Sam Ovens, el millonario que te convierte en millonario con un simple curso online

Empezó creando negocios en el garaje de sus padres y pese a dos primeros fracasos no se rindió. Esta es su historia hasta el éxito. 

Fotografía de Sam Ovens, fundador de Consulting.com.
Sam Ovens, fundador de Consulting.com. / Youtube.

Triunfar en el mundo laboral requiere de persistencia y de un análisis minucioso de lo que necesita el mercado. Un ejemplo de ello es el periplo del CEO de The Williamson Group Bob Williamson, quien tras una infancia que le hizo caer en las drogas y casi perder la vida diseñó un software para colegios que le convirtió en millonario. El camino no fue fácil, Williamson vio como una de sus empresas quebraba, pero de ello aprendió para su éxito definitivo. Este trayecto lleno de obstáculos es el que deben recorrer la mayoría de emprendedores, incluso los más exitosos, como Sam Ovens.

Este neozelandés comenzó a trabajar en Vodafone con 21 años cuando todavía estaba en la universidad. Se especializó en programación y marketing digital y fue un caso de éxito en el seno de una familia humilde.  

Vivía tranquilo. Controlaba sus gastos para ahorrar como cualquier trabajador de clase media, pero un viaje de fin de semana cambió su visión de la vida. Junto a su novia visitó la isla privada de un multimillonario y quedó fascinado. "Había una estatua en la isla y pregunté cuánto costaba. Me di cuenta de que tardaría 17 años en pagarla si continuaba trabajando en mi empleo de la época", explica. 

En cuanto dejó la isla ya no estaba satisfecho con su empleo de oficina. Dimitió y se puso a trabajar con vistas a crear un negocio desde el garaje de sus padres. 

Una web para buscar trabajo en Nueva Zelanda y una empresa que llevaba la comida a los trabajadores de empresas desde restaurantes locales fueron sus dos primeros negocios... y ambos fracasaron. El primero duró 12 meses y perdió 15.000 dólares. El segundo tuvo la misma duración y unas pérdidas de 12.000 dólares. Ante la deuda, Sam decidió comenzar a vender diseños de páginas web para empresas con el fin de ganar dinero mientras pensaba en un nuevo negocio. 

Del software a la consultoria... y al éxito

A la tercera fue la vencida. Sam fundó SnapInsect, una app de inspección de propiedades para negocios de administración de bienes y propiedades. En esta ocasión aprendió de sus errores y se aseguró de que había una demanda real de ese producto en el mercado prevendiéndolo a empresas. Para cuando la app estaba en funcionamiento ya tenía una base amplia de clientes. 

Paralelamente, y como el negocio de crear y vender páginas webs iba viento en popa, optó por expandirlo al ámbito de la consultoría de marketing digital. "El marketing digital era un campo que había trabajado mucho creando mis primeros softwares. Cuando ofrecí soluciones de esta índole me sorprendí con el número de encargos que recibí. En ese momento me di cuenta de que la clave para el éxito de cualquier negocio en el mundo es identificar el nicho que se tiene como objetivo, descubrir los miedos y deseos de los miembros de ese nicho y ayudarles a resolver sus problemas y alcanzar sus metas", indica.

Por ello, a pesar de que SnapInspect le daba beneficio, la vendió y utilizó el dinero para escalar rápidamente en el sector de la consultoría de marketing digital con su empresa Consulting.com, mientras al mismo tiempo se esforzó por dominar el arte de la captación de clientes. 

El resto fue relativamente sencillo. Mientras su notoriedad y sus ingresos crecían hasta alcanzar los cientos de miles de euros, clientes le pedían consejos y por ello decidió lanzar cursos online en los que darles las llaves del éxito: cómo crear un negocio desde la nada paso a paso. Así nació el Consulting Accelerator training, que en tres años ha convertido a millonarias a 25 personas, mientras que otras 500 han fundado negocios con los que obtienen salarios de seis cifras. El curso vale 6.000 dólares, pero asegura resultados.

Además, Sam Ovens ya está en disposición de comprarse su isla privada a sus 26 años gracias a sus negocios de consultoría. En 36 meses ha acumulado unas ganancias de 26 millones de dólares, se ha mudado a Nueva York y ha abierto otra sede de su firma en Dublín. Normal que forme parte de la lista Forbes de los emprendedores más ricos menores de 30 años. 

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