Lunes, 20.01.2020 - 19:34 h
El jefe de la Autoridad Independiente, al Gobierno

Sánchez confía las pensiones al hombre que desafió a los agoreros de la quiebra

Calviño amarra el control del área económico-laboral del Gobierno con la llegada a Seguridad Social de un financiero de la cantera del Banco de España

MAGDALENA VALERIO, HERNÁNDEZ DE COS Y JOSÉ LUIS ESCRIVÁ
El futuro ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá (izquierda), junto a la anterior responsable, Magdalena Valerio.

De fiscalizador a fiscalizado. El actual presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), José Luis Escrivá, será el ministro de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones del nuevo Gobierno de coalición de las izquierdas cuyos últimos componentes se han dado a conocer a lo largo de este viernes. El máximo responsable del organismo independiente impuesto por Bruselas para supervisar las políticas económicas y presupuestarias de la Administración Pública españolas será el encargado de gobernar la reforma que debe garantizar el futuro de las pensiones; "para los próximos diez años", como se empeñaba en acotar el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, o para los próximos 50 años, como planteó el controvertido informe de la Autoridad Fiscal sobre el futuro de las pensiones que vino a desafiar hace ahora un año los peores augurios sobre el sostenibilidad del sistema público.

Con un 'track record' de máxima crudeza en sus evaluaciones sobre las políticas públicas, en el tono más anglosajón que se ha visto jamás en España, el informe de la Autoridad Fiscal sobre el futuro de las pensiones era esperado con gran expectación por propios y extraños y con un punto de pánico por parte del Gobierno. Sin embargo, sus conclusiones en este caso resultaron de lo más esperanzadoras. Nada de los escenarios catastróficos, las evoluciones demográficas imposibles de manejar, ni los déficits imposibles de asumir que florecían por doquier en aquellos días. De hecho, los mayores 'palos' del informe de la Autoridad Fiscal se los llevó la reforma de pensiones del Partido Popular del año 2013 y, en concreto, el índice de revalorización de las pensiones que condenaba a los pensionistas a percibir 'sine die' una revalorización anual del 0,25%, algo que el propio José Luis Escrivá consignó como "insostenible desde el punto de vista social".

A partir de ahí, el informe del organismo, que fue presentado en su día por Escrivá en primera persona, avalaba la sostenibilidad a futuro del sistema público de pensiones sin las aparentemente necesarias 'muletas' de la reforma de pensiones del PP, únicamente extrayendo el máximo partido a la reforma de las pensiones planteada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de 2010 y adoptando una serie de ajustes paramétricos, muy en la línea del discurso oficial defendido por el Gobierno de Pedro Sánchez: pago de los 'costes impropios' del sistema con impuestos en lugar de con cotizaciones, adopción de medidas para retrasar la edad real de jubilación -no la legal- o cálculo de la pensión a partir de toda la vida laboral. Un esquema con el que la Autoridad Fiscal entendía que el sistema de pensiones sería totalmente viable en el futuro y que las prestaciones podrían revalorizarse con el IPC, el tema que en aquellos meses era más candente desde el punto de vista político.

La sintonía de la Autoridad Fiscal con el enfoque del Gobierno de Sánchez sobre el futuro de las pensiones fue tal que José Luis Escrivá aceptó retirar del informe definitivo de la Airef una referencia expresa a la necesidad de situar en 67 años la edad de jubilación para todos los ciudadanos, con independencia de la extensión de sus carreras de cotización, al contrario de lo que sucede en el esquema actual, en el que los españoles con largas carreras de cotización pueden jubilarse a los 65. 

El informe de la Autoridad Fiscal ha tenido un efecto balsámico sobre el debate social en torno a la sostenibilidad futura del sistema de las pensiones. Ha servido a un tiempo para situar un diagnóstico de referencia sobre las necesidades futuras del sistema público, para asentar la idea de que se puede garantizar su futuro sin medidas radicales que impliquen fuertes recortes en las prestaciones o una huida hacia un modelo alternativo y para desactivar el tono cada vez más catastrofista que emanaba de los informes que institutos de análisis y organismos privados venían realizando sobre el particular.

Un 'financiero' al frente de la reforma de las pensiones

Pocos habrían augurado entonces que hasta los sindicatos -tradicionalmente desconfiados de la Airef- acabarían alabando el rigor técnico y el tino de las recomendaciones de la Autoridad Fiscal respecto al futuro de las pensiones. Fuentes próximas a Escrivá apuntan que esa capacidad para generar un cierto consenso social y político en un tema tan peliagudo sobre las pensiones ha podido ser uno de los aspectos que haya influido en la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de tirar de José Luis Escrivá para gestionar el rumbo futuro del sistema público de protección social.

Otras fuentes consultadas apuntan también a un objetivo más estratégico de naturaleza política. Si algo dejó claro Pedro Sánchez desde el inicio de las negociaciones con Pablo Iglesias para conformar Gobierno es que la Seguridad Social tendría la misma consideración que el resto de 'ministerios de Estado' en la negociación, es decir, quedaría bajo la responsabilidad de los socialistas

Más adelante se fue perfilando la idea de la escisión del Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social, y la posibilidad de meter la Seguridad Social dentro de la Vicepresidencia Económica de Nadia Calviño. Al final no ha sido así, pero algunas de las fuentes consultadas aprecian la mano de Calviño en el nombramiento de José Luis Escrivá por delante de Magdalena Valerio, una persona de la máxima confianza de Pedro Sánchez y que hasta el último minuto estuvo en la carrera por ser la titular del nuevo Ministerio de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones.

Con Escrivá en Seguridad Social, apuntan estas fuentes, Calviño no sólo se garantiza una visión económica ortodoxa para la reforma de las pensiones, sino un contrapeso fenomenal en el ámbito laboral a la acción que pueda desarrollar Yolanda Díaz desde el Ministerio de Trabajo.

José Luis Escrivá es un economista de 59 años forjado en la cantera del Banco de España, dónde trabajó en su prestigioso Servicio de Estudios y llegó a coincidir con el actual gobernador, Pablo Hernández de Cos. Posteriormente encaminó sus pasos hacia el mundo financiero internacional. Fue jefe de la División de Política Monetaria del BCE en Frankfurt y director para las Américas del Banco Internacional de Pagos de Basilea. Entre 2004 y 2012 estuvo en el Servicio de Estudios del BBVA y posteriormente como director del área de Finanzas Públicas. En 2014 se convirtió en el primer presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), al que en estos años ha dado una pátina de rigor y autonomía que le han granjeado no pocos conflictos, entre otros, con el ministro que lo nombró, Cristóbal Montoro.

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