Lunes, 09.12.2019 - 07:51 h
Lejos de proclamas electorales

Seis problemas que tendrá que afrontar el que gane las próximas elecciones del 28A

Desde el paro a la demografía, el líder político que salga vencedor en las urnas debe poner remedio a varios ultimátum socioeconómicos. 

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Cuentas atrás para los comicios del 28 de abril / EUROPA PRESS - Archivo

En la medianoche del 28 al 29 de abril un partido político saldrá ganador y comenzarán las negociaciones para formar gobierno. Sea cual sea su programa económico y político, el ganador tendrá que afrontar estos seis problemas.

El paro. El desempleo es el problema número 1 de los españoles. El índice de paro es del 14%, pero la tendencia parece que no va mejorar. La tasa de desempleados menores de 25 años es del 33% (EPA de 2018). Muy alta. Y los parados de más de 55 años no consiguen empleo ni falsificando el carné de identidad. De hecho, el paro en ese grupo de edad se incrementó en la última EPA (cuarto trimestre der 2018). Si no hay empleo, no se puede planificar el futuro, ni pedir una hipoteca, ni formar una familia, ni ahorrar. El próximo jueves se publicará el dato de la EPA (Encuesta de Población Activa), y todo apunta a que será malo, como suele ser en el primer trimestre.

Los salarios. A pesar del incremento del Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros, el problema con los salarios es que se mantienen bajos durante una buena parte de la vida laboral. Tras la crisis de 2008, las empresas se han acostumbrado a apretar los salarios y a mantenerlos sin cambios. Con salarios bajos, ¿quién se atreve a asumir una hipoteca? Mientras tanto, la brecha salarial sube. ¿Llegará un momento en que en España tenga su propia rebelión de los chalecos amarillos?

Demografía. En realidad, es el mayor problema que afronta España y las sociedades occidentales. El ratio de fecundidad en España es uno de los más bajos del mundo. España no solo se convertirá en una sociedad de ancianos, sino que los españoles van camino a desaparecer del mapa. El demógrafo Alejandro Macarrón lo denomina “el suicidio demográfico”.

Las pensiones. Hilando con lo anterior, el gasto en pensiones que ya acapara más del 40% de los Presupuestos del Estado, irá subiendo de forma imparable. Gastamos en pensiones el doble de lo que gastábamos hace 20 años. Más dinero para pensiones significa menos para bibliotecas, colegios o ayudas a las familias jóvenes. España se está convirtiendo en un país de ancianos, con pensiones medias mucho mejores que los salarios medios de los jóvenes que se inician en el mundo laboral. En 20 años habrá 17 millones de pensionistas, pero con la caída demográfica no habrá modo de pagarles las pensiones. España necesitaría 260.000 bebés más al año para garantizar las pensiones.

Sanidad sin límites. España será la sociedad más longeva en 2040, según los últimos cálculos de Health Metrics and Evaluation (IHME) de Washington. La esperanza de vida se acercará a los 86 años. España tiene uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, no solo por su cobertura universal, y la calidad de sus médicos, sino por la eficiencia de la gestión. Pero eso no evitará que se disparen los gastos. Al subir la esperanza de vida, aumentarán las visitas a los hospitales y las operaciones, y se incrementará el consumo de productos farmacéuticos sufragados por el Estado. ¿Habrá dinero para aguantarlo?

La educación. El sistema educativo español no está entre los mejores de Europa, y sus universidades siguen ancladas en materias que son inservibles, o especialidades que no se llevan. Según el QS University Ranking 2019, solo tres universidades españolas están en la lista de las mil mejores del mundo. Y su posición no es desde luego destacable: la Universidad Autónoma de Madrid, la mejor situada en el ranking, está en la posición 157. La Universidad de Barcelona está en el 166, y la Autónoma de Barcelona, en el 193. En cuanto a la enseñanza preuniversitaria, España no obtiene buenas notas en Ciencias, y encima, hay enormes desequilibrios entre las autonomía, según revelaba el último informe PISA (2016). Desde 1970, se han puesto en marcha siete leyes educativas, aunque la última de ella fue derogada.

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