Sábado, 23.03.2019 - 20:23 h
El debate que llega

¿Tienen que tener los robots los mismos derechos y obligaciones que nosotros?

La inteligencia artificial tendrá un impacto social que aún no somos capaces de aventurar. La pregunta es ¿estamos preparados para el cambio?

Fabio con sus compañeras de trabajo
Fabio con sus compañeras de trabajo.

Fabio ha sido noticia en los medios. Es un robot, pero ha vivido una experiencia muy humana. Ha sido despedido. Sí. Este robot de origen escocés, del que la cadena BBC narró cómo lograba su primer trabajo en Margiotta, una lujosa tienda departamental de Edimburgo, no ha pasado el período de prueba. Dicen que de su 'boca' salió solo una frase ante su jefe "¿Estás enojado conmigo?”, cuando éste le comunicó su despido. También que el jefe no pudo más que llorar porque Fabio, sí, el robot, se había ganado el cariño de sus compañeros, aunque no pudo ser eficiente en el trabajo. 

Es la revolución del siglo XXI y tendrá tanto impacto como la revolución industrial. El debate está ahí, aunque pueda parecer ficción. Ya el mundo de la ficción trató el tema en 'Yo, Robot' y más recientemente, y con tintes más profundos con la ética como protagonista en Westworld. Black Mirrow también desata polémica con una idea ¿puede sacar la tecnología lo peor de nosotros mismos? Si el tema llega a series y películas estará en la sociedad. Y no parece que estemos preparados. La pregunta puede doler pero es real ¿tienen que tener los robots en un futuro los mismos derechos y obligaciones que nosotros? Los expertos aún no se ponen de acuerdo, y los políticos hablan de impuestos cuando sustituyan a muchos humanos en sus trabajos, pero en Asia, ya hay robots que cuidan ancianos, que les acompañan en su soledad, les dan cariño, también en otros casos robots que proporcionan placer. Un nuevo mundo que necesita reglas.

"No se está teniendo en cuenta el impacto social que van a generar los robots. Yo creo que lograrán tener en un futuro sus derechos específicos", desvela Idoia Salazar, doctora en Periodismo, especializada en medios digitales y profesora en los grados internacionales de la Facultad de Ciencias de la Información de la USP-CEU. "No serán nuestros derechos, pero sí los de otra especie, porque convivirán con nosotros y necesitaremos una adaptación social". Muchos son los que creen que eso no llegará, pero Salazar discrepa. "Hay que ver el lado positivo porque es imparable. Harán trabajos peligrosos, perjudiciales para la salud... y tendrán sus derechos al igual que obligaciones". Asusta, pero es real. 

Por ahora hablamos de máquinas sin consciencia

No está de acuerdo Raúl Arrabales, ingeniero en informática, psicólogo, MBA y doctor en Inteligencia Artificial. "Una cosa es que cambien los modelos de negocio, o incluso los modelos impositivos, y otra muy distinta es que las máquinas tengan derechos y obligaciones", destaca. 
Aunque sí cambiarán, señala, algunos conceptos de la legislación. "No tengo duda de que con la automatización de tareas que hasta ahora realizaban exclusivamente los humanos aparecerán nuevos modelos laborales, legislativos y sociales. Hace mucho tiempo que tenemos máquinas soldando en las cadenas de producción de vehículos y nadie se ha preocupado porque tengan derechos ni obligaciones. Simplemente hacen su trabajo, ejecutan sus programas y no tiene sentido de hablar de derechos u obligaciones porque en ese tipo de máquinas "no hay nadie", no son personas. En otras palabras, son máquinas sin consciencia y sin identidad". 

De lo que no parece haber duda es de que lo que empezó hace tiempo con la revolución industrial - automatizando procesos en fabricación - ahora se traslada al plano de trabajos de corte más intelectual. Tenemos, por ejemplo, máquinas capaces de interpretar el lenguaje y automatizar tareas como la generación de artículos periodísticos. En este sentido Arrabales ya establece diferencias. "Si en el futuro consiguiéramos construir máquinas con consciencia, entonces la cosa cambiaría, sí que podríamos a empezar a hablar de la aparición de una nueva especie de personas, que no son humanas, que podrían sufrir y experimentar amor de forma parecida a como lo hacemos los mamíferos. En ese caso, tendríamos un debate similar al de si animales de otras especies deben tener derechos y obligaciones", aventura. 

¿Será necesario un código ético?

"Está claro que los robots tendrán que cumplir las leyes de la robótica, proteger y trabajar para el ser humano, pero la inteligencia artificial y su desarrollo nos va a obligar a tener un código ético respecto a ellos", cree Salazar. Hay que saber que ya hay robots que tienen la capacidad de aprender, de socializar, de captar emociones, de mantener conversaciones, de captar nuestros sentimientos. La experta explica que en Japón y en EEUU ya están mentalizados en convivir junto a robots. "No es descartable que en un futuro los robots tengan conciencia, todo es tan rápido que no se puede descartar". Y ojo, ya hay robots que han pasado la prueba de la ley de Turin (en cinco minutos un evaluador debía distinguir si hablaba con una persona o una máquina).

Arrabales considera al respecto que en Psicobótica ya están pensando en "bots que motiven, fomenten y dinamicen la relación que puedan tener niños con personas mayores", pero no considera que eso pueda sustituir al humano. "A veces, sólo necesitamos que las máquinas nos den una pequeña ayuda para que la soledad desaparezca".


"Viviremos en un mundo donde muchos de los dispositivos que nos rodean estarán conectados a Internet, se comunicarán entre ellos y con nosotros", algo que ya está a un paso, "el llamado Big Data será aún mayor y nuestro cerebro no será capaz de abarcarlo… por lo que serán las máquinas, dotadas de inteligencia artificial , las que procesarán la información, la analizarán, compararán y extraerán conclusiones o respuestas precisas a problemas específicos". Y no solo eso. Los humanos usaremos esa tecnología robótica para mejorarnos, en el caso de, por ejemplo, tener una minusvalía. O simplemente por capricho. 

Arrabales también ve un futuro en el que la Inteligencia Artificial va a cambiar nuestra vida. "En el entorno productivo ya nos hemos acostumbrado a la automatización, ahora le toca el turno a los trabajos administrativos. Los robots físicos, los de las películas de ciencia ficción, tardarán un poco más en llegar. Lo que está claro, es que esto afecta a todos los sectores. No se me ocurre ningún sector en el que no cambien las reglas del juego por los avances en tecnologías de inteligencia artificial". Y recuerda cómo él mismo se ha visto sorprendido por la reacción de algunos bots "porque aunque los habíamos programado nosotros, tenían un comportamiento emergente y nunca sabíamos a priori cómo se iban a comportar". El debate seguirá en el aire.

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