"Todo el mundo es imbécil menos yo", o cuando Peter Bagge se hizo reportero

  • Madrid.- 'Aquí' y 'ahora' son las dos principales coordenadas en la carrera de Peter Bagge, dibujante norteamericano que consagra su faceta de voz generacional con su nueva propuesta gráfica, "Todo el mundo es imbécil menos yo".

"Todo el mundo es imbécil menos yo", o cuando Peter Bagge se hizo reportero
"Todo el mundo es imbécil menos yo", o cuando Peter Bagge se hizo reportero

Madrid.- 'Aquí' y 'ahora' son las dos principales coordenadas en la carrera de Peter Bagge, dibujante norteamericano que consagra su faceta de voz generacional con su nueva propuesta gráfica, "Todo el mundo es imbécil menos yo".

El libro recopila diferentes historietas publicadas en Reason, "una revista de comentario político en la que se discuten todos los aspectos relacionados con la vida, la sociedad o el Gobierno", explica Bagge en una entrevista con Efe.

De carácter inflamable y crítica transgresora, la publicación defiende la doctrina del libertarismo: "Es la creencia de que el papel del Gobierno debería estar mucho más limitado, permitiendo que las personas administren sus propios asuntos. Confiamos en las personas para que guíen sus propias vidas", detalla el ilustrador.

En pocas palabras, Bagge apoya una reducción de la presencia estatal en la vida de los ciudadanos: "Cuando renunciamos a ciertas libertades es muy difícil recuperarlas, porque el Estado es reacio a devolver cualquier poder que se encuentre en sus manos".

"Acabamos a merced de quien esté dirigiendo un estado en un momento dado, y puede que esa persona sea mala, incompetente o que, sencillamente, te considere 'enemigo' y utilice el poder a su disposición para tratarte como tal. No deberían olvidar que ese poder se lo dimos nosotros", añade.

El dibujante destila cinismo respecto a la clase política, descreimiento que se refleja en las viñetas de "Todo el mundo es imbécil menos yo" (La Cúpula), un cómic que transita por los años de George W. Bush como presidente de Estados Unidos.

"Las hice entre 2001 y 2008, lo que explica que Bush aparezca en tantas ocasiones. La 'Guerra contra el Terrorismo' es otro tema recurrente. Desearía poder decir que las cosas han cambiado, pero lo cierto es que no lo han hecho. Simplemente tenemos a otro grupo de personas que justifican nuestras guerras", lamenta Bagge.

Responsable de títulos como "Odio", "Buddy y los Bradley" o "Apocalipsis friki", el autor nos sorprende ahora con su dominio del periodismo de campo. "La idea era expresar mis opiniones, pero hice cada investigación con una mente muy abierta y, a menudo, sacaba conclusiones diferentes a las que tenía en principio", confiesa.

Pero que el lector no se deje engañar: Bagge es "un hombre de convicciones fuertes", un tipo que lo mismo defiende la construcción de centros comerciales que apoya el derecho de cualquier ciudadano a poseer armas de fuego.

"No trato de ser el abogado del diablo. Me asombra mucho más el tener que explicarle a tanta gente por qué creo en lo que creo. Se podría decir que mi ciudad, Seattle, es de izquierdas, y ciertas actitudes están muy arraigadas. Tengo que rebelarme constantemente contra esta clase de pensamiento grupal", expone.

Al margen de otros muchos lugares, el libro también visita el Salón del Cómic de Barcelona. "Estuve en 2001 y aprendí que los españoles son mucho más respetuosos con la filosofía del 'vive y dejar vivir', sobre todo en aquellas cuestiones relacionadas con el sexo", afirma Bagge.

Por otro lado, el dibujante ya perfila su próximo trabajo, una continuación de la novela gráfica "Other lives". "Tendrá forma de mini-serie y se llamará 'Reset'. Acabo de empezarla, así que no estará lista hasta el año que viene", anuncia.

Julio Soria

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