Viernes, 29.05.2020 - 13:37 h
Cambios en la norma

CEOE arranca un resquicio para que las empresas con un ERTE puedan despedir

CEOE revela que la cláusula de mantenimiento del empleo durante los seis meses siguientes no se aplicará a las empresas en ERTE por causas económicas.

Antonio Garamendi, presidente de la CEOE
Antonio Garamendi, presidente de la CEOE / Europa Press

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha peleado hasta el final para que la cláusula de mantenimiento del empleo que impuso en la normativa original de los ERTE por causa de fuerza mayor se mantuviera en el acuerdo para prorrogar la vigencia de este instrumento excepcional, pero en el pulso con las organizaciones empresariales -que han llevado su pelea para abolir esta cláusula al Parlamento- ha dejado abierta una puerta para que las empresas puedan desembarazarse de ese incómodo requisito. No lo dijo la ministra en su comparecencia tras la reunión del Consejo de Ministros, pero sí lo reveló el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en el briefing informativo convocado para explicar la posición de la principal organización empresarial del país respecto al esperado acuerdo rubricado este viernes para llevar los ERTE por fuerza mayor como mínimo hasta el 30 de junio.

"Ha habido mejoras", ha explicado Garamendi para justificar los cambios en el texto que han llevado a la organización empresarial a superar las reticencias manifestadas el jueves por la mañana hasta convencerse de respaldar un acuerdo al filo de la madrugada. "Por ejemplo, en los ERTE que no sean por causa de fuerza mayor no habrá compromiso de mantenimiento del empleo". En otras palabras, las empresas que hasta la fecha hayan optado por irse por el cauce de los ERTE por circunstancias económicas, técnicas, organizativas o de producción -los denominados ETOP- , que según los datos oficiales han regulado la suspensión parcial o total de la relación laboral de más de 300.000 trabajadores, no estarán sujetos al compromiso de mantener el empleo durante los seis meses siguientes a la aprobación de su ajuste temporal de plantilla, como sí se desprendía de la redacción inicial realizada por el Ejecutivo.

Al final ha prevalecido la filosofía de que los ERTE subvencionados con exoneraciones de las cotizaciones sociales sí prevean ese compromiso de mantenimiento del empleo -algo que según CEOE se ha hecho así desde siempre- y que los que no se han podido beneficiar de ese respaldo del erario público puedan desengancharse de esa incómoda cláusula, que según dijo en su día Antonio Garamendi no podrán cumplir el 95% de las empresas.

Trabajo ha aceptado también levantar esa cláusula sobre las empresas que aún estando en un ERTE por fuerza mayor hayan desembocado en una situación económica que las pueda empujar a la quiebra y, según fuentes empresariales, ha asumido del mismo modo limitar su acción en otra serie de circunstancias específicas que de momento se niegan a concretar a la espera de verlas reflejadas en el BOE.

El alivio consentido por el equipo de Yolanda Díaz sobre la aplicación generalizada de esta cláusula que se derivaba del primer decreto de medidas económicas del Gobierno no alcanzará sin embargo a la transición, que muchas empresas tienen ya planificada, desde el ERTE por causa de fuerza mayor al ERTE por causas económicas. "En ese caso se mantendrá el compromiso suscrito en el contrato del ERTE por causa de fuerza mayor", han aclarado desde CEOE. El plano no contará, sin embargo, desde el levantamiento del estado de alarma, como se había planeado en un principio, sino desde la firma del ERTE, así que ese compromiso permanecería vigente salvo cambios hasta finales de septiembre, principios de octubre. En la organización empresarial no descartan, no obstante, que la situación pueda cambiar de aquí hasta el 30 de junio, que es la fecha hasta la que se han alargado los ERTE por causa de fuerza mayor según el acuerdo alcanzado este viernes.

Un acuerdo para ganar tiempo

CEOE ha arrancado otras 'concesiones' como que la transición desde los ERTE por fuerza mayor a los ERTE por causas económicas sea automática, levantando excepcionalmente la obligación de negociar con los sindicatos que imponía entre 15 días y un mes de transición en el que las empresas tendrían que abonar íntegramente el salario de sus trabajadores hasta asentarse en el nuevo instrumento. Los empresarios esperaban que esta transición no solo fuera automática sino que sirviera para desactivar el compromiso de mantenimiento del empleo, pero Trabajo al menos de momento no permitirá que sea así, aunque desde CEOE no se descarta renegociar este punto en la nueva ronda de negociaciones que se abrirá la próxima semana.

Aparentemente se trata de un botín escaso y así se lo hicieron ver a Antonio Garamendi y su equipo varias organizaciones sectoriales -especialmente afectadas por la situación actual- en el Comité Ejecutivo extraordinario que se celebró a primera hora del viernes para ratificar e preacuerdo para la prórroga de los ERTE con Gobierno y sindicatos. La explicación directa del presidente de CEOE respecto a este punto no podría ser más vaga: "No nos gustaba nada este acuerdo hasta que hemos dicho que nos gustaba". De sus argumentos respecto a otros asuntos, no obstante, se desprende que la decisión de CEOE de respaldar el acuerdo es una forma de ganar tiempo para negociar un marco más favorable a partir del próximo 30 de junio, para cuando se prevé reducir el radio de acción de los ERTE por fuerza mayor a sectores específicos y la organización empresarial espera poder arrancar alguna concesión más, ya con la economía saliendo de la parálisis.

El foco de esa negociación se centrará en atender las necesidades específicas de los sectores de servicios vinculados al turismo, cuya crisis no terminará el 30 de junio sino que en esa fecha estará empezando, y también a sectores del ámbito industrial como el del automóvil.

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