La situación del mercado laboral en España

La 'generación desanimada': los jóvenes sin ganas de buscar empleo se disparan

Casi 40.000 menores de 24 años considerados activos no se molestan ni en buscar trabajo por desesperanza y vuelve a niveles precrisis.

Jóvenes inactivos
Jóvenes inactivos / Nerea de Bilbao

Son 37.300, casi 40.000 españoles que han perdido toda esperanza (laboral). Tienen entre 16 y 24 años y, según todas las estadísticas, se consideran activos, es decir, están en edad legal y condiciones para trabajar. Sin embargo, no se molestan en buscarse la vida porque creen que no servirá para nada. Son la 'población desanimada', acepción utilizada por el mismo Ministerio de Trabajo en sus informes trimestrales sobre el mercado laboral entre los jóvenes. Y en diciembre de 2018 se ha notado un repunto que "interrumpe la tendencia de fuerte descenso", concluye el propio documento oficial. 

Este viernes, que el Gobierno saca adelante en Consejo de Ministros su Plan de Choque por el Empleo Joven 2019-2021, con medidas estimadas en unos 2.000 millones, salen a la luz muchas cifras sobre la precariedad, el triste récord que ostenta España de ser el país de la UE con el paro juvenil más elevado (un34,7% frente a una media del 15%) o que la inmensa mayoría de los contratos que firman aquellos con menos de 25 años en su carné de identidad son temporales o parciales (un 73%, para ser exactos, frente a la media total del 27%).

También se menciona a menudo la formación. La estrecha relación que existe entre un nivel bajo de estudios y un porcentaje alto de paro, esa proporción inversa (y perversa) que alarga la agonía laboral de quien ha abandonado las clases en la educación secundaria: la tasa de paro de los que tienen pocos estudios duplica a los de conocimientos universitarios (casi 50% frente a 22%). Por eso, se contratarán a 3.000 orientadores y se insiste en uno de los mantras más repetidos en la historia reciente de la democracia: la necesidad de adecuar los perfiles formativos a las necesidades reales de la economía. 

Nada de esto ha importado, no obstante, a 7.900 jóvenes españoles en el último año o a los 6.800 que cayeron en la abulia cuando se terminó el trimestre del verano. La 'población desanimada' suma con ellos ahora 37.300 integrantes, su cifra más alta desde el año 2016 y, según admite Trabajo, se ha roto cierta tendencia a la baja y se vuelve a niveles precrisis. Es cierto que el mes de septiembre siempre ha traído a este colectivo un desánimo que la estadística corrobora cada año; pero en este caso ha sido un poco más acentuada de lo normal. Con todo, desde el Gobierno se rebaja la alarma: los 'desanimados' (las comillas son del propio informe) representan solo el 0,91% de la población joven hasta 25 años y un 2,3% de toda la activa. 

Además, en lo peor de la crisis económica, la cifra total era casi del doble, con cerca de 80.000 jóvenes desesperanzados en los otoños de 2012 y 2013. Por otra parte, antes de que estallase la burbuja inmobiliaria y el primer mundo se adentrase en su peor recesión en medio siglo, esta particular generación estaba compuesta por algo menos de la mitad que ahora. Como en toda estadística, siempre hay dos formas de traducirlas.

Luego están otros hechos con menores matices. Por ejemplo, que 2007 era un año más cómodo parea ser un joven trabajador. De hecho, se puede considerar esa fecha como el mejor ejercicio de la historia laboral de España, hasta el punto que el Gobierno socialista de entonces predijo un pleno empleo inminente en nuestro país. En el informe oficial de Empleo, que arranca en ese año 2007 a la hora de establecer sus curvas y baremos, se refleja que el número total de activos entre los jóvenes de 16 y 24 años era de 2,5 millones de españoles hace 11 años. De ellos, 2,1 millones tenían un empleo. Un decenio después, hay casi un millón menos de activos: 1,6; y el mismo número de merma en puestos para trabajar: 1,1 millones de ocupados. Se han perdido por el camino un millón de opciones de cobrar un sueldo. 

En resumen: en 2018 hay la mitad de empleos para jóvenes que había en 2007. También es cierto que el paro juvenil ha caído durante la recuperación a mayor velocidad que la tasa nacional y todavía lo hace (un par de puntos por encima). Pero no es suficiente. De ahí un plan cuyo anuncio ha estado adelantando el presidente del Gobierno prácticamente cada semana desde que llegó a la Moncloa.       

Un plan con 50 medidas dirigidas a mejorar la empleabilidad de los menores de 30 años y que ha sido consensuado por el Gobierno y los interlocutores sociales "a la vista de la necesidad de adoptar medidas positivas para promover e impulsar el empleo de las personas jóvenes a través de un plan integral", afirmaron en un comunicado conjunto el Ministerio de Trabajo, las patronales CEOE y Cepyme, y los sindicatos CCOO y UGT.

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