Único Relais Chateux de la ciudad condal

Un hotel único en su especie, el Hotel Neri, en el Barrio Gótico de Barcelona

Es un hotel con un ‘charme’ especial, único en su especie. Un palacio medieval que nace de la unión de dos edificios.

“Un hotel con dueños”, con personalidad y encanto, de tamaño y dimensiones humanas (Foto: www.hotelneri.com)
“Un hotel con dueños”, con personalidad y encanto, de tamaño y dimensiones humanas (Foto: www.hotelneri.com)

Como todo el resto de ciudades nacidas en la antigüedad, Barcelona se fundó al abrigo del mar y sobre un alto, el que hoy ocupa la plaza de San Jaume. Si los romanos levantaron sus murallas y planificaron el cardo como su eje principal; en la Edad Media, las callejuelas se fueron estrechando y haciendo laberínticas, dándole al barrio Gótico el aspecto que luce hoy en día. Calles empedradas a las que sólo se puede acceder a pie, para pasear las calles que conformaban la antigua judería (El Call, en catalán). La Catedral se eleva a espaldas de la plaza más abierta del barrio, la del ayuntamiento y junto al hotel Neri, el único Relais Chateux de la ciudad condal, en el barrio con más encanto de la ciudad,

El Hotel Neri es un hotel con un ‘charme’ especial, un hotel único en su especie. Un palacio medieval que nace de la unión de dos edificios, uno del Siglo XII y otro del XVII. La fachada original que se asoma a la escondida plaza de San Felipe Neri se mantiene intacta. Desde los grandes ventanales de sus salones se disfruta de una postal con mucho encanto: La pequeña plaza apenas paseada por los turistas, una fuente en medio, un trío de árboles centenarios y la iglesia homónima a la que Gaudí, hombre muy religioso acudía a diario antes de dirigir el radical cambio urbanístico que su genial interpretación de la arquitectura imprimió a Barcelona.

“Un hotel con dueños”, con personalidad y encanto, de tamaño y dimensiones humanas. En el hotel Neri se siente la impronta que la familia ha ido dejando en cada uno de los elementos que forman el hotel. Desde las coloridas alfombras que dan un toque de moderna actualidad, hasta las mantas del fabricante catalán Teixidors, con las que cubren la cama y que proporcionan a quien quiera comprarlas; la lámpara de araña que ilumina sobre la mesa compartida de la biblioteca; a la conservación del artesonado de madera del techo en todo el edificio. Desde los baños enlucidos de piedra vista, al tragaluz del patio que ilumina la recepción del edificio.

Cuando llega el buen tiempo, se abre para cualquiera que quiera disfrutarla la terraza de la azotea. Cubierta de una frondosa vegetación que envuelve el espacio, es uno de los lugares secretos con más encanto de todo Barcelona. Un lugar casi secreto, privilegiado, en el centro de la ciudad, pero donde fluye la calma para disfrutar de un cóctel con unas tapas, o una cena a base de alguna carne a la barbacoa, mientras suena, relajada, música en directo de algún grupo local. El chef Alan Guiard que dirige el restaurante del hotel ha democratizado su cocina para ofrecer una propuesta de platos ricos, muchos para compartir, con la que atraen a turistas y locales.

El desayuno merece un capítulo aparte. Sentado junto al gran ventanal que asoma a la tranquila plaza de San Felipe Neri, se puede disfrutar de zumo natural, un plato individual de fruta preparada (kiwi, melón, fresa...); pan de cristal amb tomaquet, y jamón ibérico, tostadas y mermeladas variadas, bollería hecha en casa y platos calientes que van desde unos huevos a la carta, como una deliciosa tortilla francesa con cebolla, una selección de quesos, pancake con frutos rojos o unas torrijas con jarabe de arce; muy del gusto americano, que es quien en mayor porcentaje se aloja en el hotel.

Hotel Neri, Relais Chateaux, C/ San Server 5, Barcelona

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