Domingo, 20.10.2019 - 19:33 h
Estimaba su coste en 8.000 millones

Valerio saca un dossier de la era Zapatero para vetar la mochila austriaca de Calviño

Trabajo aprecia "múltiples objeciones" a una medida que admite que está en estudio. Destaca la oposición del diálogo social a su implantación.

Magdalena Valerio guardando unos papeles / EFE
Valerio saca un dossier de la era Zapatero para vetar la mochila austriaca de Calviño. / EFE

La 'mochila austriaca' ha vuelto al centro del debate. El sistema de seguro en virtud del cual cada trabajador llevaría consigo -de ahí lo de mochila- en una suerte de cuenta personal los derechos en forma de días de salario acumulados por cada año trabajado con independencia de la empresa para la que se efectúe ese trabajo y que podrían ser materializados a decisión del trabajador en caso de despido, para realizar un curso de formación o en el momento de la jubilación, en caso de no haberse agotado antes, ha sido incluido a petición del Ministerio de Economía de Nadia Calviño en el catálogo de materias susceptibles de encajarse en la 'agenda del Cambio' que pretende ser la 'hoja de ruta' del Gobierno de Pedro Sánchez para los próximos años. 

La medida ha sido recibida con entusiasmo dispar en el seno del Gobierno, como ya avanzó El País, y cuenta sobre todo con la oposición apenas disimulada del Ministerio de Trabajo de Magdalena Valerio, un departamento clave para el eventual desarrollo de la medida ya que es la correa de transmisión del Gobierno con los agentes sociales.

Según fuentes del diálogo social, Trabajo ya ha trasladado a empresarios y sindicatos la intención de Moncloa de recuperar esta propuesta  que estuvo operativa de forma parcial y por un muy breve periodo de tiempo en los últimos años del Gobierno Zapatero. Lo ha hecho de manera informal no como contenido de una mesa de diálogo y lo ha hecho de un modo singular, recordando a los agentes sociales un estudio interno elaborado por aquel entonces en el Ministerio de Trabajo que estimaba el coste de implantación del sistema en 8.000 millones de euros.

No hay evidencia alguna de que el sistema que el Gobierno vaya a desarrollar en el futuro responda a los mismos parámetros del implantado de forma fallida en 2010 pero el pequeño reporte recibido ya ha llevado a algunos representantes empresariales a rechazar en privado una idea que implicaría una factura inasumible para las empresas, desde su punto de vista.

La secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas, ya enarboló el pasado martes en sede parlamentaria el rechazo de los agentes sociales como una de las "múltiples objeciones" que el Ministerio de Trabajo ha observado a la iniciativa. Precisó que los sindicatos lo ven como un abaratamiento del despido y que las organizaciones empresariales no están dispuestas a asumir el coste extra que generaría la implantación de la medida, algo que confirman a La Información fuentes empresariales.

También dijo en un tono muy revelador que aunque efectivamente está en estudio "no es una prioridad para el Ministerio o, al menos, para esta Secretaría de Estado" y que "hay muchas otras medidas que se pueden abordar" en ese mismo ámbito.

Acabar con un sistema que condiciona el mercado de trabajo

En el ánimo del Ministerio de Economía ha debido pesar más, sin embargo, la evidencia académica disponible que apunta a que la implantación de un sistema de indemnización por despido mixto, en el que una parte se materializara igual que ahora y otra mediante la dotación de una cuenta de ahorro personal -la famosa 'mochila austriaca'- reduciría entre seis y once puntos la actual tasa de temporalidad de la economía española, entre tres y seis puntos la de desempleo e impulsaría la productividad de la economía, según las conclusiones alcanzadas en un estudio dirigido por el director del Área de Análisis Macroeconómico de BBVA Research, Rafael Domenech, Juan Ramón García y Camilo Ulloa.

Los defensores de este modelo argumentan que el actual sistema de indemnizaciones por despido 'ancla' a los trabajadores, inhibe sus posibilidades de promoción a empresas más pujantes o a puestos de mayor valor añadido e impide, por ese mismo mecanismo, el ajuste natural en las empresas con problemas, a las que los trabajadores con una serie de años ya trabajados se suelen agarrar ante la expectativa de una jugosa indemnización en caso de despido.

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