Jueves, 20.06.2019 - 13:46 h

Efecto fusión: Altadis recorta a la mitad su plantilla desde su compra por Imperial

La tabacalera dueña de Ducados y Fortuna cerró el último ejercicio con 931 empleados. En 2008, tras ser adquirida por la multinacional británica, alcanzaba los 2.193 trabajadores.

En estos años, las ventas de cigarrillos también se han reducido a la mitad, 2.323 millones de cajetillas. Es el efecto de la crisis, las limitaciones al consumo y el contrabando.

Efecto fusión: Altadis recorta a la mitad su plantilla desde su compra por Imperial

“Confío en que el talento combinado de nuestros empleados, la extensión de la cobertura geográfica y nuestra amplia cartera de productos fortalezcan nuestra posición competitiva y creen sustancial valor hacia nuestros accionistas”, aseguraba el consejero delegado de Imperial Tobacco, Gareth Davis, durante la primera junta tras la adquisición de la tabacalera hispano-francesa Altadis. Su adquisición fue una batalla que duró meses y que la británica se llevó tras pagar 12.600 millones de euros.

Ese talento combinado, en España, es cada vez más pequeño en número. Al cierre del último ejercicio fiscal, el pasado 30 de septiembre, Altadis contaba con 931 trabajadores en España. Ese mismo día de 2008, su plantilla alcanzaba las 2.193 personas, según las memorias que la tabacalera ha publicado en el Registro Mercantil. En estos nueve ejercicios bajo la batuta de la compañía inglesa, el número de trabajadores de la dueña de Ducados y Fortuna se ha recortado en más de un 57%.

No sólo se ha reducido su plantilla, también el tamaño de la compañía en sí mismo. Antes de su adquisición por su competidora, Altadis contaba con una docena de fábricas en España. Fueron cerrando fruto de las necesidades de consolidación y de reducción de gastos de un sector en declive por la reducción de ventas y las restricciones al consumo. A Altadis, actualmente sólo le queda una factoría, la de Santander.

Esta factoría se ha beneficiado, a su vez, del cierre de otras plantas. En concreto, allí se trasladó la producción de la factoría francesa de Estrasburgo y de la de Bristol, en Reino Unido, que cerraron en 2009 y 2010. En total, la fábrica de cigarros cántabra cuenta, según Altadis, con una plantilla de 333 personas. El resto de su plantilla está en sus oficinas centrales de Madrid.Fondo de maniobra negativo

La dimensión de la compañía en España contrasta con la evolución de su negocio en cuanto a ventas y beneficio. El pasado ejercicio, la antigua tabacalera estatal logró un volumen de ventas de 492 millones de euros y un beneficio de 217 millones. No son cifras excesivamente alejadas de las de 2008, incluso es sustancialmente más rentable. Ese año, Altadis ingresó en España 560 millones de euros y ganó 127 millones.

Sin embargo, pese a esa evolución, al cierre de ejercicio, el pasado 30 de septiembre, Altadis tenía un problema de solvencia a corto plazo. La compañía explica en su memoria que presentaba un fondo de maniobra negativo por importe de 1.912.381 miles de euros (un año antes eran 737 millones).

De esa cifra, “la posición neta acreedora a corto plazo con empresas del grupo y asociadas (diferencia entre cuentas a pagar y cuentas cobrar) asciende a 1.869 millones. Por eso, confiaba en solucionar la situación. “Sus socios y otras empresas del grupo seguirán apoyando financieramente a la sociedad y en base al plan de negocio preparado por la dirección, según el cual la sociedad generará flujos de efectivo futuros que le permitan realizar sus activos y liquidar sus pasivos”, explica en su memoria.

Esa tarea recae en el nuevo consejero delegado de la compañía. La pasada semana, Altadis nombró para ese cargo a Jon Fernández de Barrena, de 38 años, que regresa al fabricante de tabaco tras ser director general para el suroeste de Europa en la estadounidense Kraft Heinz.

El plan de negocio de Altadis se desarrollará en un mercado que ha contenido la caída de ventas en España tras años de descensos. El pasado año se vendieron 2.323 millones de cajetillas de cigarrillos, prácticamente la misma cifra que el año anterior. Ese volumen de ventas es la mitad que hace una década. En 2008, por ejemplo, se vendieron más de 4.500 millones de cajetillas. Estos los últimos años, el sector ha vivido una tormenta perfecta en la que ha unido la crisis, la prohibición de fumar en bares y restaurantes (desde 2006) y el aumento del contrabando. Ese mercado ilícito le cuesta al Estado 900 millones de euros, según Altadis, de impuestos que se quedan sin recaudar.

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