El Banco de España da por perdidos siete de cada diez euros del rescate a la banca

De los fondos públicos aportados, que son 39.542 millones, al rescate de las cajas, el organismo cree que se pueden recuperar 12.198 millones

Valora que se haya evitado la quiebra de un buen número de entidades, lo que habría tenido "efectos demoledores" sobre la estabilidad.

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El Banco de España ha concluido su análisis de la crisis financiera y valora que se haya conseguido el objetivo principal, evitar la quiebra de un buen número de entidades, lo que habría tenido "efectos demoledores" sobre la estabilidad del sistema, la economía real y el empleo.

Según el supervisor, en términos netos, las ayudas a la banca ascienden hoy a un total de 60.613 millones de euros, aportados en su mayor parte (39.542 millones de euros) por fondos públicos (FROB) y el resto (21.071 millones de euros), por el Fondo de Garantía de Depósitos que componen los bancos. 

De los fondos públicos aportados, que son 39.542 millones, al rescate de las cajas, el organismo cree que se pueden recuperar 12.198 millones, lo que supondría que sólo a las arcas públicas sólo llegarían tres de cada diez euros aportados para el saneamiento bancario. 

Por tanto 27.344 millones de euros el importe de las ayudas que los contribuyentes han destinado a la reestructuración del sistema financiero que no se podrán recuperar. Las cajas eran muy vulnerables

El organismo que preside Luis María Linde ha analizado la crisis financiera y bancaria en España (2008-2015) en un documento que incluye estas cifras y considera que tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el modelo económico de España hacía muy vulnerable a las entidades, principalmente a las cajas de ahorros.

Por eso repasa, sin hacer ninguna crítica explícita, las medidas llevadas a cabo para no tener que liquidar ninguna entidad, lo que, además de conllevar la pérdida de confianza sobre el resto del sector, habría supuesto grandes pérdidas para los ahorradores o los contribuyentes, puesto que los fondos de garantía de depósitos habrían necesitado ayudas públicas.

El Banco de España recuerda que el sector financiero español resistió "razonablemente bien" los primeros efectos de la crisis de las hipotecas subprime en 2007, pero la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers en septiembre de 2008 complicó la situación y ya en 2009 la crisis empezó a afectar a la solvencia de las entidades españolas.

Inicialmente se optó por la búsqueda de soluciones privadas entre las entidades, exigir mayores saneamientos y favorecer integraciones, con lo que surgieron las "fusiones frías" o los denominados SIP, un sistema institucional de protección.

Como en algunos casos iba a ser necesaria la inyección de fondos públicos, se creó entonces el FROB, un fondo público que tuvo que ayudar a la creación de la mayoría de grupos de cajas, pues estas entidades tenían limitaciones legales para captar capital.Reducción de cajas y de empleados

El número de cajas pasó de 45 en 2008 a 10 grupos, de los que 8 se han convertido en bancos; el número de oficinas se redujo un 32,3%, hasta menos de 31.000 a cierre de 2015, y la cifra de empleados mermó un 27 %, hasta 197.825.

En ese tiempo, el Banco de España destaca el esfuerzo para sanear los balances con dotaciones cercanas a 300.000 millones, el 28% del PIB, y también la mejora de los niveles de solvencia.

La ayuda pública del FROB fue a parar exclusivamente a las cajas, inicialmente mediante la compra de participaciones preferentes en 2010, cuando el Gobierno socialista comenzó a hablar de "brotes verdes".

"La extensión de la crisis de deuda soberana en la zona del euro" y la vuelta a la recesión de la economía española -algo no previsto por los organismos internacionales- exigió nuevos apoyos a la banca en 2011, rememora el informe.

En ese año, tras la salida a Bolsa de Bankia, el Banco de España recuerda que las tensiones en los mercados financieros se renovaron, se endurecieron las condiciones de financiación, el paro llegó al 23 %, se intensificó el ajuste el sector inmobiliario y siguió aumentando la morosidad.

Ante esta realidad, las ayudas a la banca acabaron siendo una vez más insuficientes para recuperar la estabilidad del sector, al tiempo que se endurecían los requisitos legales, por lo que España tuvo que pedir el rescate financiero a Europa, el FROB inyectó capital a nueve grupos bancarios y suscribió acciones de Sareb, el banco malo que España se vio obligada a crear.

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