El Gobierno pone en marcha (también) la desconexión catalana en la CNMC

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia es el único organismo público con doble sede, en Madrid y en Barcelona.

El consejero catalán José María Guinart cumplió su mandato a principios de septiembre. Se han sucedido dos consejos de ministros y no ha habido relevo.

Sede de la CNMC en Barcelona.

Con la política en carne viva, el Gobierno encara la recta final en la renovación del consejo de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC). Es un tema sensible porque salen del órgano de gobierno tres consejeros que han cumplido mandato y entre ellos se encuentra el catalán José María Guinart, propuesto por la antigua Convergència i Unió (hoy PdeCat). La CNMC, creada en 2013 de la fusión de seis organismos reguladores, es el único organismo independiente de la Administración que tiene sede en Madrid y en Barcelona.  

El consejero Guinart ha cumplido mandato a principios de septiembre. En el seno de la CNMC se daba por hecho que su sustituto sería un hombre de la casa, el director de Transportes y Sector Postal del supervisor, Ángel Chamorro. Pero se han sucedido dos consejos de ministros y no ha habido relevo. A día de hoy, ni en los partidos políticos ni en los ministerios implicados -Economía y Energía- hay certezas sobre la fecha o el nombre del sustituto del único representante catalán en Competencia.

Por el contrario, sí está claro quienes sustituirán a los consejeros que acompañan a Guinart en el relevo. Serán Bernardo Lorenzo y Xabier Ormaetxea. El Gobierno, que impulsó la fusión de reguladores hace cuatro años, ha tenido que proponer su reincorporación a la CNMC por decisión del Tribunal Supremo. Lorenzo y Ormaetxea, expresidente y exconsejero respectivamente de la antigua Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), recurrieron su cese y el tribunal les ha dado la razón. El martes, ambos pasaron el preceptivo examen de idoneidad en el Congreso de los Diputados.Propuestas del PSOE y Ciudadanos

Ormaetxea y Lorenzo sustituirán a los consejeros Idoia Zenarruzabeitia y al octogenario Fernando Torremocha. A falta de conocer el sustituto de Guinart, el Gobierno completará así el proceso de renovación del consejo que inició en junio con la incorporación de Mariano Bacigalupo y Pilar Canedo a propuesta del PSOE y de Ciudadanos respectivamente. Otra consejera propuesta  por el PP, Maria Ortiz, fue renovada en el cargo.

La decisión sobre el sustituto de Guinart pesará en el delicado equilibrio de fuerzas que marca la acción de Competencia desde su creación en 2013. En plena batalla con el independentismo, el Gobierno tiene que decidir si pone fin a la representación catalana en el organismo. Como siempre, las opiniones en la comisión están enfrentadas. Para una parte, desconectar a Competencia de representación nacionalista es una cuestión delicada; para la parte más próxima al PP, es un asunto menor que se repite en otros organismos -del Banco de España a la CNMV- sin más trascendencia.

Pero quizá sí la tenga. La CNMC es un organismo organismo público, con personalidad jurídica propia y teóricamente independiente del Gobierno, que tiene doble sede: en Madrid (barrio de Chueca) y en Cataluña (barrio de Sant Martí, Barcelona). Es así desde el año 2010, cuando se inauguraron las oficinas de la CMT en la ciudad condal para cumplir con la idea del Gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero de descentralizar organismos como muestra de la pluralidad del país.Dividir lo que se juntó

La renovación en el consejo del superregulador se decide cuando está pendiente una reorganización profunda de la CNMC y su división en entidades independientes, una dedicada a temas de Competencia y otra a la Regulación sectorial y de los mercados. El proyecto está pendiente de negociación y acuerdo entre las fuerzas políticas, lo que supone que la decisión final puede ir para largo.

En la CNMC, lo que se vive con intensidad es el presente. Parte del consejo da por seguro el nombramiento de Chamorro para sustituir Guinart desde hace semanas. Quizá por conocido, quizá por proximidad, Chamorro tiene ya sus críticos. Además de resaltar su conexión con el ministro de Energía, Álvaro Nadal, esos detractores le atribuyen una posición poco crítica con posiciones monopolísticas en las áreas de su competencia, lo que ha acabado en tirones de orejas de Bruselas a España en la liberalización ferroviaria y postal. Sobre la proximidad de Chamorro al ministro Nadal, un detalle: en su momento, el responsable de Energía aclaró en su entorno que el único contacto que ha mantenido con el supuesto futuro consejero de la CNMC ha sido por teléfono. No le pone cara.

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