Al otro lado del récord: exportamos más, pero sin abrir nuevos mercados

Las exportaciones españolas se concentran cada vez más en la UE y ya alcanzan el 72,6%

Los ajustes y la congelación de los fondos de promoción dificultan la apertura de nuevos mercados

España tiene dificultades para abrir nuevos mercados.

Los números y los porcentajes pueden crear espejismos y llevar a engaño. Por eso conviene dejarlos reposar y colocarlos en perspectiva. Sobre todo cuando se habla de récords. Un buen ejemplo son los datos de exportaciones e importaciones hasta junio. El Gobierno ha vuelto a sacar pecho: récord de ventas al exterior de 140.876 millones de euros. Nunca hemos vendido tanto -tampoco nunca hemos comprado tanto, 151.964 millones-, pero tampoco nunca se ha concentrado tanto el grupo de países que tiran de la economía española con sus compras. Hasta un 72,6% de las ventas al exterior, según los datos oficiales del Ministerio de Economía, se realizan en Europa, con cinco países -Alemania, Francia, Italia, Portugal y Reino Unido- que suman cerca del 50%. En 2013, según datos de Economía y la CEOE, el porcentaje de ventas a la UE era del 62,6% (67% en todo el continente).

La concentración de las ventas en una zona geográfica concreta contradice ese principio que va más allá de la economía y nace del sentido común: no conviene poner muchos huevos en la misma cesta. A la economía española se le resiste la apertura de nuevos mercados cuando se trata de vender mercancías -no sucede lo mismo con el turismo-. Lainformacion.com intentó obtener la valoración de la secretaría de Estado de Comercio y del ICEX sobre estos datos, sin éxito.

Coincidencia o no, la dificultad para atraer nuevos compradores coincide con el ajuste en los fondos de apoyo a la exportación que justificó en su momento el secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, Alberto Nadal. “El ajuste en los fondos de apoyo a la exportación es perfectamente compatible con el crecimiento de las exportaciones", señaló el responsable de Presupuestos la pasada primavera al explicar las cuentas del Estado.

En los presupuestos 2017, los créditos de apoyo a la internacionalización, englobados en la partida de Promoción Comercial e Internacionalización de la Empresa se dotaron con 401 millones de euros, un 13% menos que en 2016. También hubo ajustes en los fondos estatales destinados a promover las exportaciones y la internacionalización de las empresas españolas. La dotación de FIEM (Fondo para la Internacionalización de la Empresa), FIEX (Fondo para Inversiones en el Exterior), y Fonpyme (Fondo para Operaciones de Inversión en el Exterior de la Pequeña y Mediana Empresas) se redujo en 60 millones de euros, hasta los 230 millones. 

Para el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) y Cesce, la agencia de crédito a la exportación controlada por el  Estado, tampoco hubo alegrías. La dotación de ICEX se congeló en 81 millones de euros y, en el caso de CESCE el límite de 9.000 millones de euros de cobertura tampoco se amplió.Perspectiva de cinco años

El economista José Carlos Díez considera que las cifras absolutas del sector exterior, con un continuo relato de récords, ocultan la realidad. "El promedio de crecimiento de las exportaciones en los últimos cinco años es el más bajo en décadas" sostiene el economista. Díez relativiza también el peso creciente de las exportaciones respecto al PIB -estancado en los últimos años- y destaca el efecto negativo que ha tenido la eliminación, en 2011, de los planes "Asia" para fomentar las ventas en los países asiáticos.

Para ganar mercados "necesitamos sobre todo exportar bienes con mayor valor añadido" sostiene Díez, "ahí es clave la I+D, cuyas inversiones han caído un 75% desde que llegó Rajoy al Gobierno". Es una crítica extendida. José Antonio Rodrigo, de Economistas Frente a la Crisis, coincide en la necesidad de aumentar la inversión en I+D y educación para abrir mercados "más allá del turismo, que no es desdeñable y que hay que aprovechar". "No tiene sentido formar ingenieros para ser contratados de camareros" concluye Rodrigo.

Lo que sucede con el sector exterior, con números absolutos rotundos y récords que tapan debilidades preocupantes no es algo excepcional. Sucede en otros apartados de la economía como el mercado laboral, donde la rápida creación de empleo de baja calidad permite al Gobierno hablar de "primavera del empleo" o en el mercado energético donde el hecho de que España paga menos -en torno a 40.000 millones anuales- por importar petróleo gracias a la caída de los precios suaviza la realidad de un aumento de la dependencia energética a niveles récord.

La cara B del récord de ventas y compras es la cuenta final. El déficit comercial, la brecha entre las exportaciones e importaciones alcanzó en junio los 11.088,4 millones, un 40,7% más que el registrado en el mismo periodo de 2016. 

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