Moncloa rompe relaciones con Rosell tras sus polémicas palabras sobre el 1-O

Las declaraciones del presidente de la CEOE en la última junta directiva sobre el reto independentista han provocado un gran malestar en el Gobierno. 

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el presidente de CEOE, Juan Rosell.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el presidente de CEOE, Juan Rosell.

Las declaraciones de Juan Rosell sobre el 1 de octubre en la junta directiva de la CEOE celebrada el pasado miércoles han provocado una profunda crisis con el Gobierno. El líder de los empresarios se mojó respecto al desafío independentista y llegó a afirmar que "entre la sumisión y la secesión hay muchos espacios". La relación entre el Ejecutivo y Rosell, que hasta ahora era cordial, ha saltado por los aires a falta de apenas una semana y media para el referéndum. 

En Moncloa se han hartado de Rosell. Las palabras del presidente de la CEOE han sentado como un jarro de agua fría en el equipo presidencial. En un momento de gran tensión a cuenta del 1-O y en unos días en los que el Ejecutivo se siente especialmente solo para abordar el choque de trenes que se avecina con los independentistas, el enfado del Gobierno con el catalán es mayúsculo, según ha sabido Lainformacion.com de fuentes conocedoras de lo ocurrido. "No es momento de ocurrencias", se comenta en el núcleo duro del Ejecutivo sobre esa afirmación concreta.

"Como no es un momento normal, debería dedicarse a hacer declaraciones que no den alas a los independentistas", afirman estas mismas fuentes sobre el líder de la CEOE. "Debería haber medido sus palabras", añaden. Y concluyen en el Gobierno: "Quizá hubiera sido un buen comentario en una cena entre amigos un viernes por la noche, pero no en una junta directiva de la CEOE".

El malestar en Moncloa es tan elevado con Rosell que en las últimas horas se ha llegado a hablar, incluso, de no contar con él en futuras negociaciones y de evitar que pueda maniobrar en las futuras elecciones en la CEOE. El catalán, que sustituyó en 2010 a Gerardo Díaz Ferrán, ha asegurado que se marchará al agotar su mandato en diciembre del próximo año y que no tomará partido por ningún candidato, pero en el Gobierno creen que intentará involucrarse en esos comicios de alguna forma. Su objetivo es evitar que coloque a un delfín al frente de la patronal, aseguran las fuentes consultadas.Rajoy y Rosell, luces y sombras

La relación entre Mariano Rajoy y Juan Rosell no ha sido especialmente cercana a lo largo de sus mandatos. El líder del PP llegó a La Moncloa justo un año después de que lo hiciera el presidente de la CEOE y, aunque el Ejecutivo ha contado con el apoyo de la patronal a la hora de acometer las grandes reformas de la pasada legislatura, el presidente del Gobierno no ha querido acercarse de una manera significativa a la cabeza visible de los empresarios. Ha mantenido una postura muy diferente a la que tuvieron, por ejemplo, José María Aznar y José María Cuevas.

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En estos seis años de gobierno popular la relación con la CEOE ha sido delegada por Rajoy, principalmente, en la ministra de Empleo, Fátima Báñez. El pasado mes de abril, el presidente del Gobierno fue invitado a la Asamblea General anual de la patronal con motivo de su 40 aniversario y allí tuvo que escuchar halagos de Rosell, como "hay que hablar mucho y bien de la clase política de los últimos 40 años aunque algunos lo quieran empobrecer y cuestionar", y reproches, como que la elevada fiscalidad y el exceso de regulación que "no favorece la competitividad de las empresas".

En materia tributaria, Rosell realizó un tirón de orejas al Gobierno quejándose de los más de 200 cambios en fiscalidad empresarial desde 2008. Tampoco se olvidó de la controvertida reforma del impuesto de Sociedades del año pasado: "Sería imprescindible que cualquier medida tributaria se debería adoptar con el tiempo suficiente y con vocación de permanencia", afirmó delante de Rajoy.

En el PP tampoco olvidan que en febrero de 2016, en plena crisis de liderazgo de Rajoy, Juan Rosell (a quien algunos llaman "Joan, el catalán"), bailó el agua a PSOE y Podemos afirmando que no le daba miedo un Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Unas horas más tarde matizó sus palabras.

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