Martes, 10.12.2019 - 12:27 h

La Naval de Sestao, el espejo de la tormenta perfecta en los astilleros

La Naval de Sestao es el espejo de las dificultades y necesidad de renovación del negocio de los astilleros. En concurso de acreedores de continuidad, lucha por salvarse. 

La necesidad de liquidez, la falta de inversiones, la competencia del sudeste asiático y los estrechos márgenes del sector son un reto. El mundo de los cruceros, un salvavidas.

La Naval de Sestao, el espejo de la tormenta perfecta en los astilleros

Una tormenta perfecta se cierne sobre los astilleros de La Naval, espejo de una crisis de un sector golpeado por el reto medioambiental, la competitividad asiática, la inestabilidad de la demanda y los precios del petróleo, la crisis de crédito y unos márgenes cada vez más estrechos.

El caso de La Naval en este sentido es paradigmático. Juanjo Llorden, secretario del Comité de empresa y miembro del sindicato Cat (Colectivos Autónomos de Trabajadores) convierte en números el oleaje al que se enfrenta una empresa que, aún teniendo pedidos, no sale a flote y está en concurso de acreedores de continuidad: "80 millones de deuda con proveedores y 150 millones de deuda con los bancos". Respecto al futuro, el comité de empresa es pesimista ante la posibilidad de que antes del 7 de octubre -fecha de vencimiento del preconcurso- pueda presentarse una oferta por el astillero 

"De los 42 millones de euros de ampliación que se iban a poner encima de la mesa, al final nada. Ya que el Gobierno vasco  no va a poner dinero, al menos queremos que busquen inversores y que vigilen la gestión", dicen desde los sindicatos. La empresa por su parte, prefiere no hacer declaraciones hasta que se solucione la situación de la empresa.Ligero repunte en 2017

Pero no todos los problemas se deben a malas gestiones y privatizaciones. El mundo de los astilleros vive una situación complicada. Entre 2010 y 2013 sí hubo un pico, pero desde 2014 la caída de contratos y pedidos es clara, aunque en 2017 se percibe un repunte. 

Durante el primer trimestre de 2017, los astilleros privados españoles firmaron contratos para la construcción de 9 nuevos buques por importe de 208 millones de euros y 1,3 millones de horas de trabajo, según datos de PYMAR, sociedad que agrupa a los principales astilleros privados españoles.

Estos datos suponen multiplicar por 4 el importe de contratación y por más de 3 las horas de trabajo, respecto al mismo periodo del año pasado. El 82% de estos nuevos contratos proviene de fuera de España, que es el segundo país europeo con mayor número de unidades en cartera.

El negocio de los astilleros españoles está ahora formado por medianas empresas, algunas transmitidas generación tras generación que dan empleo a 87.000 familias de forma directa o indirecta. La actividad de construcción se concentra en España en zonas industriales de Galicia, Asturias y País Vasco, pero están muy lejos de la potencia de los años 80, según Pymar.

Jesús María Valdaliso, Catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad del País Vasco y experto en la materia señala que "los márgenes ahora son extremadamente pequeños y el sector naval necesita captar contratos y un intensivo margen de capital. Hay poca liquidez y la competencia del sudeste asiático es tremenda. Los astilleros que sobreviven son pequeños y medianos que buscan nichos". Hay que tener en cuenta que los costes en un astillero se dividen "en un 60% en materiales y un 40% en salarios, y ahí el mercado asiático es más competitivo, aunque cuente con ingenieros españoles. No solo eso, su tejido industrial favorece su rentabilidad", explica.Los cruceros, un refugio

Precisamente uno de esos nichos es el mercado de los cruceros, o yates, donde los astilleros españoles sí han logrado posicionarse. Los expertos consideran que la salvación del sector puede venir por ahí.  De hecho, los nuevos contratos se redujeron prácticamente en todos los segmentos de flota durante 2016 excepto en los ferries y buques de crucero, donde crecieron un 14,3%, con 100 unidades encargadas que suponen el 51% de la inversión anual, estimada en 34.200 millones de dólares.  El Caribe y el Mediterráneo representan alrededor del 70% del despliegue anual mundial de cruceros. Así, la industria de cruceros se ha convertido en el segmento de más rápido crecimiento de la industria de viajes. Ha crecido más de un 2.100% desde 1970, cuando se estima que unas 500.000 personas tomaron un crucero. Ahora, solo China cuenta con dos millones de personas que lo hacen.Astilleros 4.0: el internet de las cosas, el futuro

Otro bote salvavidas para los astilleros será la tecnología: los astilleros 4.0. En ellos el futuro habla de impresión 3D para la realización de piezas, la robotización, el uso del big data y el internet de las cosas para poder hacer más eficiente y competitiva la producción. La ‘nube’ eliminará las fronteras para el almacenamiento, la computación y el intercambio de la información existente.  Y, por último, la modelización virtual permitirá perfeccionar anticipadamente los buques y sus sistemas, mejorando la seguridad y la protección del medio ambiente.

Según Clarkson Research, una de las primeras consultoras marítimas mundiales, durante 2016 se contrataron 587 buques de nueva construcción, un 74,4% menos que en 2015 y el menor valor registrado en los últimos 20 años. Según los analistas de ISL Bremen, en CGT (unidad que mide aproximadamente la carga de trabajo para el astillero), los encargos disminuyeron un 71,5%.En este sentido, solo 133 astilleros consiguieron cerrar en 2016 algún contrato de un buque de más de 1.000 GT, frente a 244 en 2015 o 600 en 2008, por lo que el número de astilleros activos se redujo de 476 a comienzos de 2016 a 371 en marzo de 2017. La tormenta perfecta se cierne sobre los astilleros. 

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