La subida del petróleo no alarma (todavía) pero lastra la economía

Los expertos prevén una subida más allá de los 60 dólares el barril, compensada por la fortaleza del euro

Las importaciones de petróleo han elevado el déficit energético de España hasta julio en un 40,5%

Plataforma de extracción en aguas de Noruega.

El precio del petróleo tipo brent, de referencia en Europa, ha subido un 16% en el tercer trimestre, un tirón desconocido desde 2004. Es una mala noticia para países como España, que compra todo el petróleo fuera y que marca, mes tras mes, nuevos récords en las importaciones. La subida de los precios, que empresas petroleras, economistas y expertos consideran coyuntural, ralentizará, si se mantiene, el crecimiento de la economía.

Cada dólar de subida en el barril de crudo es más riqueza (PIB) que sale del país. Entre enero y julio, la diferencia entre compras y ventas en el apartado de energía ha llegado a 12.375 millones de euros, lo que supone un aumento del 40,5% respecto al mismo periodo de 2016, según los datos de comercio exterior del Ministerio de Economía. Todo un agujero.

Con el petróleo en torno a los 56 dólares por barril, la realidad se sitúa en el escenario más pesimista de los contemplados en el Programa de Estabilidad 2017-2020. Aunque todavía ligero, será un lastre. Según las previsiones del Gobierno, el desvío restará entre 0,3 y 0,5 puntos al crecimiento del PIB cada uno de los próximos cuatro ejercicios. 

La evolución de los precios no alarma...aún. La petrolera BP cree que "en una situación geopolítica estable, (el petróleo) no puede subir mucho y se mantendrá en torno a los 50-60 dólares". Lo mismo piensa el director general de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), Álvaro Mazarrasa. En su opinión, los precios muestran una gran estabilidad, en media, cada uno de los trimestres del año y sin grandes impactos en la economía porque el euro se ha fortalecido frente al dólar y suaviza el fuerte aumento de las importaciones.

La opinión más extendida es que los precios del petróleo tienden a subir, aunque estarán compensados por un euro fuerte. "Eso no es malo para una economía como la europea (y la española), sin inflación" explica Antonio Merino, director de Estudios de Repsol. En su opinión, tras las últimas subidas, impulsadas por una demanda creciente y más rigor en las cuotas de los países de la OPEP, "la situación del mercado es más normal; más acorde con sus fundamentales".

De cara al futuro inmediato, Merino aporta otro hecho. "Los stocks de gasolina y diésel están por debajo de la media de los últimos cinco años" y como consecuencia, hay más competencia de las compañías de refino por adquirir materia prima. "Lo lógico", concluye Merino "es que los precios se vayan por encima de los 60 dólares el barril".Subida de la demanda

También contribuye la demanda. El economista José Carlos Díez sostiene que los precios reaccionan al alza por la reactivación del comercio mundial. Un movimiento de precios que, según cree, no será "intenso". Y no lo será porque hay un elemento relativamente nuevo en el mercado del crudo: el fracking (la producción de petróleo y gas a partir de las rocas de esquisto). Cuando suben los precios por aumento de la demanda, la producción de fracking aumenta y modula la escalada. A ello hay que sumar, en opinión del economista, la inversión en renovables, unas tecnologías "que ya son sustitutivas" de las energías tradicionales.

El aumento de la demanda es un hecho. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha revisado al alza su previsión de demanda global de crudo en 2017 y en 2018, hasta alcanzar una media de consumo mundial de petróleo de 99,4 millones de barriles al día. "Los mercados están muy bien suministrados y diversificados" explica el economista Daniel Lacalle, por lo que a largo plazo "no hay visos de inflación de precios".

No todas las opiniones comparten la idea de un mercado al alza pero contenido. En una reciente entrevista, el directivo de Ryanair Kenny Jacobs auguraba quiebras en el sector aéreo por la subida del petróleo. "El precio del combustible está subiendo y compañías como Norwegian ya han revisado a la baja sus previsiones. Las aerolíneas medianas tienen cuestionada su supervivencia y si el crudo llega a los 70 dólares el barril muchas tendrán problemas. La industria espera que, en los próximos 18 meses, dos o tres aerolíneas desaparezcan" asuraba Jacobs. El miedo es libre. Como las opiniones.

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